Conozca Santa Catalina: visitas guiadas
VISITAS GUIADAS AL CONVENTO
Lunes: 16hs; Miércoles 15hs; Viernes 15hs. San Martín 705, Ciudad de Buenos Aires
Para más información: comunicacion@santacatalina.org.ar
Tel: 5238 6040
VISITAS GUIADAS AL CONVENTO
Lunes: 16hs; Miércoles 15hs; Viernes 15hs. San Martín 705, Ciudad de Buenos Aires
Para más información: comunicacion@santacatalina.org.ar
Tel: 5238 6040
Patrimonio histórico en peligro
Buenos Aires, 11 de mayo. La ONG “Basta de Demoler” y un grupo de ciudadanos presentaron hoy un recurso de amparo ante la Justicia para que intervenga en la protección del conjunto histórico colonial conformado por el convento Santa Catalina de Siena y la Iglesia, que corre peligro por la construcción de una torre en el terreno lindero.
El proyecto, aprobado en el año 2011 por el Gobierno porteño, contempla la construcción de una torre de 60mts de altura, destinada a hotel 5 estrellas, Apart Hotel, viviendas, oficinas comerciales, y 6 subsuelos para de cocheras y estacionamiento comercial.
Según opiniones de expertos, esta edificación afectará al conjunto colonial, declarado Monumento Histórico Nacional, por la relación con la escala y tejido urbano existentes: quedará encerrado entre la actual torre sobre la Avenida Córdoba y la que se proyecta sobre Reconquista; esto afectará la visión del conjunto y el necesario asoleamiento de la antigua construcción.
Además, y de acuerdo al informe de un estudio de ingeniería estructural, tanto el convento como la iglesia correrían serio riesgo de colapso por la excavación del nuevo emprendimiento, dado que los cimientos y la estructura de los edificios del siglo XVIII sostenidos con ladrillos y argamasa de barro son extremadamente vulnerables.
Santa catalina de Siena es el primer convento de Religiosas de la ciudad de Buenos Aires, y junto con la Iglesia perteneciente al mismo fueron construidos en el año 1745.
Basta de Demoler, Felicitas Luna (directora de la revista “Todo es Historia”), arq. Lucas Terra (docente Facultad de Arquitectura UBA).
Adhiere al amparo: Pbro. Gustavo Antico, párroco y rector del Convento Santa Catalina de Siena.
Se presentará como testigo el arquitecto Eduardo Ellis, encargado de las obras de restauración del Convento, y otros arquitectos.
En marzo de 2011, el Gobierno de la Ciudad aprobó un proyecto para construir una torre de 60 metros (18 pisos), en el terreno lindero al antiguo Convento e Iglesia de Santa Catalina, mientras que en esos momentos la Legislatura trataba la creación del Área de Protección Histórica “Catedral al Norte”, convertido en ley en noviembre de 2011 y que limita las alturas y prohíbe las torres en una amplia zona que incluye la manzana afectada.
El emprendimiento aprobado tiene como destino la construcción de un prisma de 100mts de largo, 60 de altura y 6 subsuelos, destinado a hotel 5 estrellas, Apart Hotel, viviendas, oficinas comerciales, cocheras y estacionamiento comercial.
Fue aprobado por el Gobierno a pesar de las recomendaciones de distintos organismos consultivos del propio Gobierno: COPUA (Consejo del Plan Urbano Ambiental) y CAAP (Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales). Estos organismos recomendaron que no se aprobaran construcciones que superen la altura de los edificios históricos, con el fin de preservar la morfología de la manzana y destacar la fisonomía de los antiguos edificios, resaltando así su valor como íconos del área.
El terreno donde se proyecta la construcción es de aproximadamente 6.000 metros cuadrados y está limitado par las calles Viamonte, Reconquista y avenida Córdoba. En su línea medianera, por la fachada posterior del Monasterio Santa Catalina de Siena, y por la parte lateral de un edificio de 71 metros de altura, , construida en la época del Intendente Cacciatore, con oficinas, departamentos y locales comerciales, cuyo frente principal se desarrolla sobre la avenida Córdoba.
La construcción de un edificio en el terreno mencionado, plantea un problema de relación con la escala y tejido urbano existentes y de manera especial, con el monumento histórico. Estos problemas condicionan la volumetría y la implantación de un edificio en el terreno pues según sean las diferentes reglamentaciones que se han propuesto a través del tiempo, pueden ser afectadas la preservación y puesta en valor del Monasterio.
Se considera que las condicionantes más importantes a tener en cuenta para cualquier propuesta de construcción de un nuevo edificio son las siguientes:
La trama urbana en la cual se va a insertar, con sus características predominantes: La altura de los edificios situados sobre las calles Viamonte, Reconquista y la avenida Córdoba; la trama circulatoria vehicular y una sub trama peatonal conformada en las tres manzanas próximas, que aparecen expresadas por pasajes que atraviesan algunos de los edificios o cruces a través de ellos. Estos cruces están conformados por galerías o negocios tales como Galerías Pacífico, comercios como Harrods que podrá ser utilizado como cruce o recorrido entrando por una de sus calles y saliendo por otra, la calle peatonal Tres Sargentos, en la manzana donde se localiza el Hotel Lancaster. Se puede mencionar también el pasaje, sin vida en la actualidad que separa la parte lateral del Monasterio de Santa Catalina y el edificio sobre la avenida Córdoba.
La necesidad de preservar y poner en valor el Monasterio Santa Catalina de Siena, desde el punto de vista de la conservación del edificio, de la preservación de las visuales al mismo y de su asoleamiento, que ya ha sido afectado por la construcción del edificio mencionado sobre su lado norte. Al respecto se debe tratar de aprovechar el máximo de asoleamiento posible en horas de la mañana, hasta el mediodía en las cuales la dirección de los rayos solares es rasante a la fachada posterior del monasterio y su patio puede recibir sol.
La construcción de un edificio no debe provocar una ruptura en su medio urbano próximo sino que por el contrario, se integre a la trama urbana existente y cree un entorno que valorice tanto a un nuevo edificio como al monumento histórico, permitiendo su contemplación y facilitando sus visuales. Debería crear , junto con su entorno próximo un verdadero hito en la ciudad, un símbolo cultural en el cual las expresiones de las diferentes épocas históricas se integren armónicamente y los espacios exteriores creen un lugar de encuentro a escala humana en el centro de la ciudad.
Debería, sobre todo, respetar la escala urbana que se expresa en las cuatro manzanas entre las calles Viamonte, Florida, Paraguay y Reconquista ya afectada por el mencionado edificio de la avenida Córdoba, y no sobrepasar la altura de su basamento, equivalente a la altura de los edificios de la calle Reconquista, proponiendo alguna de sus partes de menor altura para lograr una mejor integración espacial con los espacios peatonales y el Monasterio.
Según se desprende de un informe de ingeniería estructural, tanto el convento como la iglesia correrían serio riesgo de colapso por la excavación del nuevo emprendimiento, dado que los cimientos y la estructura de los edificios del siglo XVIII sostenidos con ladrillos y argamasa de barro son extremadamente vulnerables.
Del mismo modo la sombra de la torre limitará sustancialmente el asoleamiento de los edificios, lo que incidirá negativamente en su conservación, que necesita la luz solar directa para contrarrestar las humedades naturales propias de estas antiguas construcciones.
Por otra parte, tendrá consecuencias irreparables en la percepción de la morfología y la trama urbana del conjunto patrimonial, debido a la escala del volumen que se construirá, que prácticamente encapsulará los edificios históricos detrás del nuevo volumen de 60 m, sobre la calle Reconquista, y la actual torre sobre Avenida Córdoba, de 70m, construida en la época del Intendente Cacciatore.
La torre interpondrá además la visión del conjunto de las manzanas adyacentes, con edificios de alto valor patrimonial como Galerías Pacífico y la tienda Harrods.
A través del tiempo, se ha presentado como un oasis de oración y contemplación. Estuvo habitado por las monjas de la Segunda Orden Dominicana hasta 1974 cuando la congregación decidió mudarse a San Justo y donó los edificios al Arzobispado de Buenos Aires. Desde el año 2001, funciona como Centro de Atención Espiritual, con la misión de atender las necesidades espirituales de las personas que trabajan y transitan en el microcentro porteño.
Se ofrecen cursos, talleres, y variadas actividades en un espacio de encuentro con las diferentes confesiones religiosas y con la cultura.
El convento continúa siendo el lugar de recogimiento y de paz de antaño, pero adaptado a las necesidades de la sociedad actual.
Otro aspecto preocupante es que la torre se edificará en el terreno donde se ubicaba la enfermería y el antiguo cementerio, y la casa del capellán donde vivió Monseñor De Andrea, como asimismo es probable que se localizaran allí los pozos de basura con la historia de la vida cotidiana del monasterio desde 1745 a la fecha de desocupación.
Fundado en el año 1745, Santa Catalina de Siena es el primer convento de monjas de la ciudad, y es uno de los mejor conservados, ya que mantiene intactas las características arquitectónicas de la construcción original.
Su arquitectura es uno de los mejores baluartes de la época colonial, cuyos planos fueron trazados por el Hermano Andrés Bianchi, famoso arquitecto italiano perteneciente a la Compañía de Jesús.
Dio el nombre al “Barrio de Las Catalinas” con el que hasta hoy se conoce el área.
Los altares de la Iglesia datan del siglo XVIII y principios del siglo XIX. El retablo mayor es de 1776, de madera tallada, dorada y policromada, de 12 m de altura, obra del artista español Isidro Lorea. En las modificaciones de 1910, del arquitecto Juan A. Buschiazzo, se colocaron los vitrales y la imagen de Santa Catalina de Siena que corona el frontis. En 1872 se construyó un largo muelle para el desembarco en el Puerto de Buenos Aires que fue llamado “de las Catalinas” por estar ubicado frente al monasterio y operó durante dos décadas hasta la reestructuración del puerto por el ingeniero Eduardo Madero.
En 1889 se levantó frente al monasterio el edificio del “Bon Marché”, posteriormente adquirido por el ferrocarril del Pacífico y hoy el centro comercial Galerías Pacífico.
La Iglesia de Santa Catalina de Siena, en San Martín esquina Viamonte, fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1942 y el Monasterio contiguo lo fue en 1975.
MAS INFORMACION EN:
Facebook: Santa Catalina en Riesgo
Croquis Vistas Convento y Su Entorno

Buenos Aires, 16 de mayo. El Juzgado N°6 del Fuero Contencioso Administrativo y Tributario a cargo de la Jueza Andrea Danas hizo lugar a la medida cautelar de no innovar solicitada por la Asociación Basta de Demoler, por la cual se ordena detener la demolición de un inmueble de valor patrimonial construido por el arquitecto Francisco T. Gianotti, cuyos principales trabajos integran el acervo arquitectónico porteño: la Galería Güemes, la Confitería del Molino, el Edificio corporativo Schaffhausen y una veintena más de obras edificadas en las ciudades de Buenos Aires, Mar del Plata y Salta.
Si bien la obra contaba con un permiso de demolición registrado en el Ministerio de Desarrollo Urbano (Gobierno de la CABA), el mismo se otorgó sin haber cumplido la orden judicial de la Jueza Andrea Danas (diciembre 2011), que ordena al Gobierno a atenerse al procedimiento de la Ley que protege los edificios construidos antes del año 1941; es decir, que fuera analizado por el CAAP (Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales) y que este organismo determinara su preservación o la desestimara .
El inmueble está ubicado en la calle Mariscal Sucre 2265 y fue construido en el año 1912 o 1918, dato que puede comprobarse junto a la firma del arquitecto que figura grabado en la fachada.
La demolición estaba detenida por una medida pre-cautelar ordenada en fecha 19 de marzo de este año. El Gobierno adujo que el edificio no es anterior al año 1941, por lo cual no está alcanzado por el fallo Judicial. Pero Basta de Demoler demostró la fecha de construcción presentando fotografías que certifican este dato grabado en la fachada del propio edificio.
La resolución Indica: “En este entendimiento, que el año de construcción es anterior a 1941, este inmueble debía haber pasado por el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales […] lo que efectivamente no sucedió” y que según se desprende de la página de internet del GCBA, en el “Registro de Edificios catalogados de la Ciudad de Buenos Aires”, respecto de la construcción en cuestión “no figuran datos”. “Ello significa, entonces, que no se encuentra desestimada su protección”.
La Jueza Danas resolvió “hacer lugar a la medida cautelar peticionada por la Asociación Civil Basta de Demoler y prohibir cualquier modificación, destrucción, demolición y/o cualquier acción que implique alteración alguna del inmueble sito en la calle Mariscal Sucre nº 2265 de esta Ciudad, hasta tanto recaiga sentencia definitiva y firme en los presentes obrados”.
Fotos: Alejandro Machado http://francescogianotti.blogspot.com.ar
Los lectores de este suplemento recordarán la inspección judicial al pozo en la plaza Intendente Alvear, donde el gobierno porteño y la empresa de subtes quieren hacer la estación Plaza Francia del subte H. El evento tuvo momentos de-sopilantes, como el titular de Sbase intentando convencer a los jueces que manejan el amparo de que la plaza Alvear es lo mismo que la Francia, porque total le dicen así. La cosa terminó con la orden de presentar un plan alternativo con la estación en otra parte.
El gobierno porteño y la empresa de subtes desobedecieron alegremente. Lo que presentaron como “proyecto” es apenas un render, uno de esos dibujos tan coquetos que se hacen con computadora y que transmiten tan poca información. Este render es casi idéntico al que ya presentaron, con las bocas de salida de la estación corridas un poquito. Los amparistas de Basta de Demoler consideran el gesto “una burla” y solicitaron a los jueces que demoren la próxima audiencia y exijan que desde el Estado presenten planos de verdad que obedezcan la orden anterior.
Es evidente que la empresa de subtes y el gobierno porteño están estirando el tema. Pese a sus quejas de lucro cesante y problemas diversos, no tienen prisa y están trabajando en otros tramos de la línea, lo que explica la burla a la orden del juzgado.
Los dueños del Cine Gaumont se niegan a renovar el contrato con el Incaa. Como se sabe, el viejo cine es hogar del espacio Km0, dedicado exclusivamente al cine nacional, y también de esa institución argentina que es el Cine Club Núcleo, cuyos socios se hicieron escuchar. También hablaron el defensor adjunto del Pueblo porteño, Gerardo Gómez Coronado, y la titular de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico y Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, Mónica Capano, que ya había emitido un dictamen a favor de preservar el cine.
El detalle más relevante del proyecto del diputado Juan Cabandié es que propone que el Gaumont tenga protección estructural, lo que implica preservar sus interiores y no sólo su fachada. La sala apenas perdió una parte de su pullman, donde se construyeron dos microcines, pero preserva uno de los ya raros espacios grandes donde ver películas “a la antigua” que nos quedan. Dentro de poco, esta experiencia de pantalla grande será tan rara que habrá que llevar a los chicos para que la vivan…
El grado estructural implica, nuevamente, conservar el uso como cine. Si tuviera apenas cautelar, conservando la fachada, sería factible destruir el cine y hacer un estacionamiento, como se busca. Los cambios internos desde el original no obstan para que el Gaumont reciba este grado de protección y siga funcionando como cine. La problemática del uso de los lugares patrimoniales aparece también en el proyecto de los radicales Campos y Pressman, que no fue debatido este miércoles, que busca directamente preservar el uso de la confitería Richmond. Es una situación mucho, mucho más complicada y el debate futuro permitirá matizar y enriquecer el tema, manejado bastante ramplonamente desde el gobierno porteño.
Donde sí hubo debate y de los afilados fue en la audiencia dedicada al Hospital Muñiz, que vuelve a las andadas después del veto de Mauricio Macri, que sueña con un buen negocio constructivo. Lo que el jefe de Gobierno quiere hacer es una torre hospitalaria, demoliendo pabellones viejos y desintegrando lo que fue un modelo de arquitectura para la salud. Con su habitual falta de tino, Macri quiere destruir el Muñiz justo cuando su tipología de hospital-parque es reivindicada y el modelo de hospital-torre es considerado peligroso.
Este proyecto actual es una versión aguada del original, que presentó el diputado Cabandié y cuenta con el silencio sorprendente de los empleados del hospital, que hasta fin de año se oponían violentamente a la torre. Según parece, ya no sienten los fuertes argumentos con que refutaron a Macri hasta el verano y por eso ni aparecieron por la audiencia. La oposición quedó a cargo de María Carmen Usandivaras, de Basta de Demoler, de María Rosa Gamondés y en particular del especialista en restauración Marcelo Magadán.
Con su habitual precisión, Magadán desarmó el argumento de que alcanza con preservar algunos de los pabellones y edificios del Muñiz. En realidad, el hospital es un conjunto armónico de jardines, forestaciones y edificios, que funciona como un todo y no como “testimonios” alrededor de una torre. Si bien es cierto que entre 1960 y 2004 demolieron tres edificios, y que desde diciembre se cierran pabellones por portación de gotera –ya se perdieron más de cien camas y el edificio de pediatría– no alcanza como argumento para condenar al hospital. Todo lo roto se puede reparar y seguramente a mucho menos costo que una torrezota, tan rentable ella para los contratistas.
El punto es el tipo de hospital que se quiere. El Muñiz fue creado hace más de un siglo como un “healing garden”, un jardín de salud, gracias al descubrimiento de que el aire puro es beneficioso. Para enfermedades prolongadas, que las habitaciones tengan salida directa al jardín es invalorable y de hecho las clínicas privadas del mundo entero intentan repetir este modelo. En todos los casos, se prefiere la baja densidad y el jardín a la torre apretujada, cosa que Macri parece no saber.
El proyecto de Cabandié busca acomodar al jefe de Gobierno y contiene apreciaciones muy cuestionables, como que el deterioro edilicio obliga a descartar la preservación. Es curioso ver al diputado comprar este argumento tan falluto, favorito de especuladores. El Muñiz puede ser preservado, reequipado con tecnología y puesto en valor. No es cuestión de debates arquitectónicos sino de presupuesto de salud.
Un proyecto que no fue debatido, por ser casi de cajón y porque nadie se opuso, fue uno que dejó aprobado en primera lectura el ex diputado PRO Patricio Di Stefano. La ley cataloga 68 edificios dispersos por la ciudad que tienen en común ser buenos ejemplos del estilo Art Nouveau, que tantas alegrías nos dio por estos pagos y que fue un isotipo de la clase media inmigrante en ascenso. Todas las catalogaciones propuestas son cautelares, excepto las de Rivadavia al 1904 y Chacabuco 855, que son estructurales por tratarse de dos edificios estremecedores: la bella torre catalana con su cúpula gibosa y vidriada, y el Casal de Catalunya.
La Legislatura porteña ayer aprobó en segunda lectura una ley que cataloga con nivel de protección estructural al Teatro Opera, lo declara monumento y preserva su nombre histórico. La norma alcanza no sólo a la fachada, sino al hall y a la sala principal del teatro, entre otros espacios.
El teatro ahora cuenta con protección estructural, que resguarda al edificio, su hall, la sala principal, la sala denominada “Petit Opera”, los sanitarios públicos y todos los revestimientos y ornamentaciones interiores, luminarias, herrerías y carpinterías originales. A partir de esta ley, no podrán modificarlos ni demolerlos . Sin embargo, este nivel de protección no resguarda el rubro de la actividad del edificio.
Además, la ley declara al teatro monumento y preserva su denominación histórica. En 2010 se generó una gran polémica cuando retiraron el tradicional letrero de “Opera” y lo rebautizaron como “Teatro Citi”. Hasta que, debido a las críticas, le repusieron el nombre y quedó como “Opera Citi”.
“En los últimos años el patrimonio se ha visto gravemente amenazado y en algunos casos hubo daños irreversibles –señaló el diputado Fernando Sánchez, presidente del bloque de la Coalición Cívica-ARI de la Legislatura–. Con este proyecto no sólo reconocemos la importancia arquitectónica del Cine Teatro Opera, sino su vital rol cultural aportando al carácter de la Ciudad de Buenos Aires y, particularmente, a la calle Corrientes” El teatro, ubicado en avenida Corrientes 860, fue proyectado por el arquitecto belga Albert Bourdon e inaugurado el 7 de agosto de 1936. Lo construyeron en tan solo nueve meses , en el mismo lugar que, desde 1872, había ocupado el “Teatro de la Opera”. Cuenta con 2.500 localidades y entre sus valores arquitectónicos se encuentra el hall principal, revestido con mármoles de colores. También el techo de la sala principal, que simula una gran vía láctea.
La Ciudad envió a la Legislatura dos proyectos de ley para proteger a 330 edificios anteriores a 1941 y 274 casas y conventillos de chapa y madera. Aunque ambos podrían ser aprobados, en la oposición reclaman que el PRO acepte prorrogar una ley que venció a fin de año y que le daba una protección preventiva a todas las construcciones anteriores a 1941.
Entre las edificaciones que el macrismo busca ahora cuidar están el Palacio de Aguas Corrientes y la Escuela Normal N° 1 (ambos en Córdoba al 1900), y los bares Margot y Miramar (en Boedo y San Ignacio, y en San Juan y Sarandí, respectivamente). Por el lado de las casas antiguas, la mayoría queda en La Boca, y entre ellos están “El Rincón de Lucía”, (Del Valle Iberlucea 1162) y el Café-Bar de los Artistas (Garibaldi 1428).
La polémica por la demolición de las edificaciones con valor histórico se disparó en los últimos años por el boom de la construcción. Para evitar la pérdida patrimonial, a fines de 2007 la Legislatura sancionó la ley N° 2.548, que creaba un sistema de protección especial. Todos los propietarios de edificaciones anteriores a 1941 que querían hacer una demolición o reforma debían solicitar el permiso al Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales (CAAP).
Si este organismo conformado por representantes del Ejecutivo, el Legislativo y entidades del rubro (como la Facultad de Arquitectura de la UBA) decidía que la construcción tenía valor patrimonial, el Ejecutivo debía protegerla preventivamente y enviar un proyecto a la Legislatura para que ese resguardo quedara firme. La queja de los desarrolladores era que la decisión se tomaba tras realizar la inversión.
La ley N° 2.548 había sido prorrogada a fines de 2009, y vencía en diciembre último. Pero entonces, y pese a la insistencia de algunos legisladores de la oposición y de entidades proteccionistas y de vecinos, el PRO le quitó apoyo político , por lo que la ley se cayó.
A raíz de esto, las organizaciones lograron que la Justicia porteña sacara un amparo que seguía resguardando a los edificios, como si la ley continuara vigente.
Ahora el macrismo quiere avanzar en la protección patrimonial. “En la Ciudad hay 15.700 edificios protegidos, más que en París o Roma. A medida que las construcciones van entrando al catálogo preventivo, vamos enviando a la Legislatura proyectos con tandas de edificios , ya mandamos más de 3.000. Estamos de acuerdo con la protección, pero tiene que haber un criterio”, explicó el subsecretario de Planeamiento Urbano, Héctor Lostri.
En la oposición habría en principio voluntad para proteger este grupo de construcciones, aunque el reclamo es por una cobertura mayor . María América González, legisladora de Buenos Aires para Todos e integrante de la comisión de Planeamiento Urbano, aseguró: “Es necesario prorrogar la ley que protege a todos los edificios, y que directamente todas las construcciones que tengan más de determinada antigüedad automáticamente sean enviadas al CAAP, para no tener que renovar la ley cada dos años”. En tanto Adrián Camps, compañero de comisión y diputado de Proyecto Sur, agregó: “El PRO busca con estos proyectos subsanar la parálisis en la que quedó por el recurso de amparo. Estamos a favor de la prórroga, aunque habría que mejorar el funcionamiento del CAAP, que sus integrantes informen de sus decisiones”. En la Legislatura hay varios proyectos que buscan revalidar la ley N° 2.548.
En las asociaciones proteccionistas el reclamo es similar. Santiago Pusso, de Basta de Demoler (una de las ONG que promovió el amparo), afirmó: “La Justicia tuvo que intervenir en un tema que es del Ejecutivo y la Legislatura, para evitar una avalancha de demoliciones. No hay que hacer parches sino buscar una solución de fondo, como un catálogo definitivo de las construcciones a resguardar”.
El próximo 25 de abril a las 14:30 hs. en el Salón San Martín de la Legislatura porteña se tratará en audiencia pública el Proyecto de Ley para que el Cine Gaumont tenga protección ESTRUCTURAL. EL proyecto ya cuenta con sanción inicial y fue presentado por Iniciativa del presidente del bloque del Frente para la Victoria, Legislador Juan Cabandié, acompañado por la mayoría de las fuerza representadas y con apoyo de los vecinos organizados por la defensa y recuperación de Salas de nuestra ciudad, y propone considerar a esta sala histórica, edificio de carácter singular y tipológico que caracteriza su entorno y que representa un testimonio de la memoria de nuestra comunidad.
La audiencia constituye una instancia de participación ciudadana en el proceso legislativo que permite a todos los interesados expresar su opinión en defensa del CINE GAUMONT, edificio histórico de la ciudad, actualmente, de propiedad privada, alquilado por el INCAA, con contrato vigente hasta el año 2013.
Para todos aquellos que no puedan asistir, y asimismo quieran hacer llegar su adhesión al proyecto de Ley desde cualquier punto del país, recibiremos sus correos electrónicos en adenegri@incaa.gov.ar, ariel.direse@incaa.gov.ar y presidencia@incaa.gov.ar ..
Las adhesiones pueden enviarse hasta el 25 de abril a las 10:00 am y si o si deben contener el nombre completo y DNI de los firmantes.