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Archive for enero, 2015

Sobre la pA�sima intervenciA?n al entorno del Cementerio de la Recoleta: “El ridA�culo y lo ridiculizado” (PA?gina12)

enero 22nd, 2015 Comments off

Como entiende quien pase por el barrio, las obras del macrismo en Recoleta son un ejemplo difA�cil de empardar de baratura conceptual y material. La pasiA?n que tiene el ministro de Planeamiento Urbano Daniel ChaA�n de nivelar aceras y calzadas lo llevA? a extremos bastante ridA�culos. Nuestro Haussmann del tercer mundo hasta rompiA? la majestuosa entrada del cementerio para lograr esa nivelaciA?n. Pero lo que quedA? estaba tan mal hecho que hoy da risa y pena.

Bolardo cementerio de la Recoleta

 

PorA�ejemplo, el empedrado, que tozudamente montaron sobre una cama de hormigA?n y estaba desnivelado desde el primer dA�a, hoy bailA? tanto que muestra baches ya profundos (una calle bien adoquinada tarda dA�cadas en desarrollar estos agujeros). Y los bolardos de cemento, sujetados apenas por un fierrito, ya casi brillan por su ausencia porque los chicos del barrio notaron enseguida quA� fA?cil era sacarlos y llevA?rselos rodando. Y ahora, la ridiculez de la obra fue ridiculizada aerosol en mano, en una suerte de instalaciA?n con las Bolas de ChaA�n plena de color, sonrisas y hasta florcitas.

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Por supuesto, todo sigue como estA? porque en el PRO consideran que el mantenimiento es aburrido y que nunca hay que arreglar nada sin una jugosa licitaciA?n que permita pagar la campaA�a presidencial.

Bolardos rotos en Cementerio de la Recoleta

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Nota sobre “El robo de Buenos Aires”: la trama de corrupciA?n, ineficiencia y negocios que les arrebatA? la ciudad a sus habitantes

enero 22nd, 2015 Comments off

Lo de los adoquines es apenas una punta de alguno de los muchos ovillos que deja la gestiA?n del PRO, madeja que ahora se puede seguir con mA?s orden gracias a un nuevo libro de Gabriela Massuh. La autora, novelista, doctora en FilologA�a, directora de la editorial Mardulce, directora por muchos aA�os del Instituto Goethe y traductora del alemA?n, resulta una investigadora inesperada del sucio mundo del macrismo. Su libro lleva el duro tA�tulo de El robo de Buenos Aires: la trama de corrupciA?n, ineficiencia y negocios que les arrebatA? la ciudad a sus habitantes. Lo que sigue al tA�tulo es lapidario por cierto y detallado.

La historia comienza con Massuh, tucumana, explicando cA?mo se tuvo que acostumbrar a una Buenos Aires que le resultaba a�?mA?s violenta, mA?s convulsiva, mA?s sucia y mA?s arduaa�? que las ciudades de su infancia. La vivencia urbana de la nena mudada a la Capital se compone de elementos familiares, de interminables viajes en colectivo, de visitas de compras al centro, de comparaciones entre urbes alemanas y provinciales, de geografA�as porteA�as como las esquinas a evitar, las salidas de colegios pesados, la estrechez del departamento, las pintadas, las arboledas. La autora tuvo que alejarse de Buenos Aires para quererla y tenerla en sus sueA�os, una experiencia mA?s comA?n de lo que puede pensarse.

Y ahora, esta ciudad a�?tiene un alma exA?nimea�? porque estA? a�?convirtiA�ndose progresiva y vertiginosamente en desmemoria. La hemos destruido y nos ha desamparadoa�?. El resultado es que nuestra ciudad es a�?el marketing de lo que alguna vez fuea�?.

A este arranque, mA?s personal, le siguen capA�tulos duros sobre grandes negocios como Puerto Madero, que enriqueciA? a tantos menemistas, en el que se descubren cosas como que hasta 2007 no se preguntaba de dA?nde venA�a el dinero. En esas pA?ginas Massuh establece con nA?meros que a nadie le importa ni le importA? jamA?s que ese barrio exista, tenga habitantes o vida real, porque fue concebido desde el vamos como una inversiA?n abstracta. La mitad de lo que se ve ahA� pertenece a extranjeros que lo vieron en foto, gente que participa del giro internacional de capitales que buscan estacionarse en algA?n lugar rentable o al menos estable, que no haga demasiadas preguntas. De hecho, un especialista que se dedicA? a vender muchos de esos departamentos define a Puerto Madero como a�?la mayor caja de seguridad del paA�sa�?.

El libro, editado por Sudamericana, sigue con una larga comparaciA?n de modelos de ciudad que va de BerlA�n a ParA�s y se detiene en la RA�o de Janeiro rebelada contra el Mundial. El tema es la integraciA?n urbana, eso que hace que los que viven en una ciudad se sientan parte de ella y no apenas habitantes. En el debate uno se entera hasta de la denominaciA?n tA�cnica de lugares como Nordelta: a�?urbanizaciA?n cerrada poderizadaa�?, en el sentido de creada a partir de dragados y control de aguas. En la comparaciA?n entre provincia y ciudad aparece claramente la vocaciA?n especulativa del macrismo, que promueve activamente el reemplazo de piezas urbanas por otras mA?s grandes, dando hasta exenciones impositivas.

Lo que no deja a salvo a la provincia de Buenos Aires, que permite algunas de las mayores aventuras urbanas en Escobar y Tigre, emprendimientos de tal impacto que ya andan contando las especies a extinguirse. Estos emprendimientos tienen una caracterA�stica comA?n, la de usar tierra barata porque es inundable. La idea es a�?acabara�? con las inundaciones canalizando las aguas, lo que es mostrado como progreso y hasta como un falluto caso de a�?reutilizaciA?n de aguas de lluviaa�? supuestamente ecolA?gico. La cosa es que se construyen ciudades sobre humedales necesarios para evitar inundaciones en otros sectores geogrA?ficos, lo que incluye, por ejemplo, el A?rea urbana porteA�a: por algo se inundan esos campos.

El cuento continA?a con la valorizaciA?n del suelo urbano y el ataque al patrimonio edificado, todo contado con impecable lA?gica econA?mica que revela que el valor de la tierra en Buenos Aires subiA? un quinientos por ciento en tA�rminos reales en apenas una dA�cada. En estos capA�tulos hay nombres familiares para los lectores de m2, de Basta de Demoler a Marcelo MagadA?n, e historias dolorosas de pA�rdidas de nuestro patrimonio. La novedad viene en la investigaciA?n de dos de los mayores especuladores inmobiliarios del paA�s, Eduardo Costantini y Eduardo Elsztain, que incluye el enorme negocio por el que el Abasto se transformA? en un shopping.

NicolA?s Caputo es otra figura empresaria, a�?amigo y hermano adoptivoa�? de Macri, su asesor ad honorem y miembro firme de la mesa mA?s chica que tiene el gobierno porteA�o. Su constructora es de las mA?s beneficiadas por el PRO en funciones y es irritante seguir la lista de favores, contratos y contactos que recibe de nuestra ciudad.

Y la cosa termina con la incapacidad contumaz del gobierno macrista en ejecutar sus presupuestos, en la preferencia por elefantes blancos como el metrobA?s, por las diferencias estratosfA�ricas entre lo que se presupuesta para obras y cualquier otro asunto de gobierno, en la peculiar mezcla de incompetencia y mala fe que tiA�e todo. El panorama final es el de un gobierno chanta, clasista, snob y de una crueldad frA�vola hacia el que menos tiene, que se ocupa de tonterA�as para la foto mientras crecen las villas miseria.

El de Gabriela Massuh es un libro duro y A?til, lleno de nA?meros que hay que recordar y de conceptos claros. Es la exposiciA?n de la economA�a y las prioridades de negocios del actual gobierno porteA�o, con lo que resulta la explicaciA?n final de pulsiones que de otro modo no se entienden.

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A?Reverdecer Buenos Aires? El Gobierno de la Ciudad se empecina en querer hacernos creer que la ciudad estA? reverdeciendo

enero 22nd, 2015 Comments off

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El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se empecina en querer hacernos creer que la ciudad estA? reverdeciendo, en el sentido de hacerse ambientalmente mA?s sustentable para la poblaciA?n. Aunque el concepto de ciudad sustentable tiene todavA�a significados diversos y/o comprende aspectos controvertidos, sin duda cualquiera que sea debe referir a una ciudad que brinde una vida integralmente mA?s saludable a la poblaciA?n.

Sin embargo, observamos que varias polA�ticas y medidas adoptadas por el gobierno porteA�o van en direcciA?n contraria de un reverdecimiento de Buenos Aires, a saber:

  • ConstrucciA?n de edificios que no solucionan el problema de la vivienda, sino que hacen de refugio de valor ante la falta de alternativas financieras.
  • DisminuciA?n de espacios verdes pA?blicos (por cementaciA?n de plazas y senderos) y privados (por autorizaciones para ocupar espacios verdes).
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  • DisminuciA?n del arbolado pA?blico.

Como consecuencia, se agrava la isla de calor, mientras los efectos del cambio climA?tico resultan crecientemente devastadores (en 2013 hubo ocho muertos por inundaciA?n), ya que no hay obras estructurales que por sA� mismas alcancen para evacuar hacia el rA�o todo el agua de las tormentas. Como se frena la construcciA?n de edificios y disminuyen los espacios verdes absorbentes, se puede prever que la problemA?tica de las inundaciones tenderA? a agravarse. Respecto de la isla de calor, ante el corte del suministro elA�ctrico, la propuesta del jefe de Gobierno fue comprar equipos electrA?genos portA?tiles. Lo que no es una medida demasiado verde…

Otra cuestiA?n en la cual el reverdecimiento parece una quimera inalcanzable es en materia de transporte de pasajeros. El trA?nsito vehicular se encuentra colapsado por el ingreso irrestricto y cada vez mayor de automA?viles particulares. Ello provoca elevada contaminaciA?n atmosfA�rica y sonora, y deja a las bicisendas y a los neometrobuses como una burda caricatura de transporte verde en medio de un caos ingobernable de trA?nsito.

Por A?ltimo, en lo que respecta a la basura de la CABA, el gobierno porteA�o acaba de recibir un premio internacional del C40+Siemens en funciA?n de los (supuestos) avances alcanzados en la separaciA?n hogareA�a de residuos. Los que vivimos en Buenos Aires y sufrimos los vaivenes continuos de la pA�sima gestiA?n de la basura a��en la primera quincena de octubre hubo cuadras repletas de basura por el cambio de concesionario del servicioa�� nos damos cuenta de que ese premio se lo da Siemens para congraciarse con el GCBA y lograr contratos. Esto siempre en creciente divergencia con la Ley Basura Cero que preconiza la educaciA?n ambiental y participaciA?n ciudadana en la separaciA?n de residuos en hogares, en lugar de ceder el negocio a unas pocas grandes empresas que siguen lucrando en cuanto no se aplique la ley.

Es asA� que, antes que reverdecer la ciudad, considero que el GCBA intenta pintarla de verde con brocha gorda. Bastante cansados de semejante marketing sin sustancia, tal vez algA?n dA�a los porteA�os no nos engaA�emos mA?s.

* Licenciado en EconomA�a PolA�tica UBA, Mg Sc en Ambiente Humano UNLZ.

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Foto: DestrucciA?n de plazoletas de la Av. 9 de Julio para construcciA?n del MetrobA?s

Sobre el rescate del Petit Hotel de Combate de los Pozos 35: “Historia de una casa” (PA?gina12)

enero 22nd, 2015 Comments off

“La polA�tica a veces hasta da sorpresas, como la que salvA? de la ruina total a un petit hotel en la calle Pozos.”

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“Es por eso que el caso de una casa de la calle Combate de los Pozos que acaba de ser comprada por la CA?mara de Diputados puede sacar al mA?s resignado de sus expectativas. Es un caso de ejecutividad y velocidad para rescatar una pieza patrimonial, algo que raramente registra siquiera en la pantalla de nuestra vida polA�tica.”

Combate de los Pozos Foto internet

Foto: Internet

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“El monumento a ColA?n llegarA�a a Costanera Norte reciA�n en 2016” (La NaciA?n)

enero 21st, 2015 Comments off

 

ActualizaciA?n sobre el monumento a ColA?n: “El subsecretario de Derechos Humanos porteA�o, Claudio Avruj, dijo a LA NACION que el traslado de monumento no se concretarA? hasta que la Sala V de la CA?mara en lo Contencioso Administrativo FederalA�deje definitivamente sin efecto el amparo por inconstitucionalidad presentado por las asociaciones Basta de Demoler y el CA�rculo Italiano, contra el traslado de la estatua.”

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Sobre lo bolardos del Cementerio de la Recoleta: “Chain cambia sus bolas” (PA?gina12)

enero 15th, 2015 Comments off

Bolardo cementerio de la Recoleta

En Recoleta les dibujan caritas y tienen como broma ver quiA�n las puede hacer rodar mA?s lejos. En el paredA?n del cementerio ya las apilan y no falta algA?n par que tiene un tablA?n encima para hacer un banquito. Son las ridA�culas bolas de cemento que mandA? a instalar el gobierno porteA�o en la dolorosa, absurda y fea remodelaciA?n del espacio pA?blico entre el cementerio y la calle JunA�n, que terminA? con la destrucciA?n de los mA?rmoles del peristilo del cementerio para nivel calle y vereda.

Bolardos rotos en Cementerio de la Recoleta

Como estos bolardos de cemento estaban tomados con apenas unos fierritos, resultaron facilA�simos de sacar y hacer rodar. En homenaje a nuestro Haussmann porteA�o, los vecinos les pusieron las bolas de Chain, por Daniel, el altivo ministro de Planeamiento Urbano. Pues se ve que el seA�or funcionario pasa por el barrio y decidiA? hacer algo al respecto. Este martes se abre la licitaciA?n 1708/SIGAF/14 que incluye el recambio de los bolones por los bolardos a�?bala de caA�A?na�?, ademA?s de crear nuevos puestos para un sector de la feria y un camino alternativo desde el peristilo al paseo Chabuca Granda, lo mA?s preocupante. Ya que hace todo esto, Chain podrA�a sacar el empedrado retorcido y mal puesto, que ya se soltA?, y dar el ejemplo de demoler la carpeta de hormigA?n y hacerlo colocar como manda el arte, sobre arena. Total, alguien ya cobrA? el contrato por hacerlo mal y ahora le puede dar otro buen contrato por rehacerlo bien, A?no?

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Sobre la poco feliz intervenciA?n del palacio Bemberg: “Entre el ridA�culo y la preservaciA?n” (PA?gina12)

enero 14th, 2015 Comments off

 

Los vecinos de Barracas lograron un paquete de catalogaciones, pero el caso del viejo palacio Bemberg alerta sobre el absurdo de las leyes tA�midas que limitan, apenas, el negocio.

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Palacio Bemberg Montevideo 1250

La preservaciA?n de la arquitectura porteA�a es una criatura contradictoria, dA�bil y manoseada por los intereses econA?micos de un sectorcito, el de la especulaciA?n inmobiliaria. Esta a�?industriaa�? sA?lo piensa en crear metros cuadrados sin la menor atenciA?n a la calidad constructiva a��caA�os de plA?stico, cementos mal puestos, materiales A�nfimosa�� y mucho menos a la calidad conceptual de lo que construye. Al contrario de los que crearon nuestro patrimonio construido y pensaban tambiA�n en hacerse ricos, a los de ahora no les da el pinA� ni para hacer una fachada. La tragedia de la destrucciA?n de nuestros edificios es doble, porque perdemos los histA?ricos y los reemplazan por edificios de baja calaA�a.

Como el gobierno del PRO es uno de especuladores, participa del negocio y lo protege del modo mA?s simplista posible. Para comparar con una capital del capitalismo salvaje y ciudad a la que los macristas copian en lo visible, en Nueva York hay hectA?reas enteras protegidas, barrios enteros a��medio Brooklyn, un 25 por ciento de Manhattana�� con las alturas trabadas para no romper el tejido histA?rico y manA�as socialistas como cobrarles a los especuladores lo que cueste adaptar la infraestructura a sus megaproyectos. Los macristas y sus socios en esa fenecida profesiA?n, la arquitectura, se ponen bizcos cuando escuchan estos pecados.

Con lo que el armazA?n de protecciA?n patrimonial porteA�o es de una debilidad deliberada, una curita para salvar las apariencias y un sistema subordinado a la verdadera prioridad, que es la altura posible de construir en un lote. Excepto cuando se cataloga algo de un modo integral, preservando el edificio como un todo, se manda preservar la fachada y se deja demoler todo el interior e irse para arriba. El resultado es patA�tico y absurdo.

Para este fin de aA�o, el contraste entre protecciA?n a�?de curitaa�? y protecciA?n efectiva queda violentamente mostrado por algo que pasA? en Recoleta y algo que pasA? en Barracas. El primer caso es doloroso y ridA�culo, y se explica porque fue atendido entre empresarios y macristas, con la gente reclamando desde afuera. El segundo caso es una alegrA�a en la que los vecinos dieron una larga pelea y lograron resultados verdaderos.

El edificio de los Bemberg en Montevideo al 1200, frente a la plaza Vicente LA?pez, fue un caso fundacional en esta aventura de salvar los edificios. Ya a fines del gobierno de Jorge Telerman, en 2007, el flamante grupo Basta de Demoler presentA? un amparo para preservar el bello edificio francA�s, alquilado hasta hacA�a poco por una dependencia judicial. Con gran crueldad, lo iban a demoler para hacer una torre vidriada de particular fealdad y mediocridad, un objeto intrusivo en un entorno donde todavA�a mandan edificios de A�poca.

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Basta de Demoler, con ayuda de la entonces diputada Teresa de Anchorena, encontrA? un argumento muy sA?lido para frenar el atentado. Resulta que el Bemberg estaba en trA?mite de catalogaciA?n en la Legislatura, pero el Ejecutivo habA�a autorizado su demoliciA?n, una costumbre que ni el supuesto progresista AnA�bal Ibarra ni el a�?culturala�? Telerman se habA�an dignado cambiar. Los amparistas explicaron y la Justicia aceptA? que eso era un conflicto de poderes porque una demoliciA?n por cierto impedA�a que los legisladores hicieran una ley de protecciA?n. La cA?mara, ante la apelaciA?n del gobierno de Telerman, no sA?lo confirmA? sino que ampliA? a todos los casos el nuevo mecanismo: si la Legislatura consideraba un caso de catalogaciA?n, el edificio quedaba protegido hasta que se votara.

La empresa dueA�a del edifico Bemberg protestA? y protestA?, y se negA? a cambiar el diseA�o, pese a que Anchorena hasta les alcanzA? un diseA�o del clasicista Alejandro Moreno para mantener el estilo e irse hasta la altura mA?xima de un modo armA?nico. La firma no quiso saber nada, esperA? a que se catalogara el edificio y ahA� arrancA?. No les fue mal, porque la Legislatura sA?lo aceptA? preservar la fachada. La empresa demoliA? por completo el interior, hasta el A?ltimo ladrillo, y construyA? el bodrio de vidrio por adentro, ahorrA?ndose los vidrios. Como puede verse en las fotos, hizo entrepisos para ganar metros cuadrados que asoman por el medio de las ventanas, y se fue para arriba con una caja… de vidrios.

Lo mA?s absurdo es que todo este pastiche es vendido en la pA?gina web de la firma con un entusiasmo deprimente. El palacio Bemberg ahora se llama IQ Recoleta Plaza, y el primer absurdo es que IQ quiere decir cociente intelectual, en inglA�s. AhA� se afirman cosas como que a�?el objetivo fue recuperar un patrimonio histA?ricoa�?, a�?conservar la arquitectura e identidad de esa A�pocaa�? y a�?embellecer nuestra ciudada�?, todo fA?cilmente desmentible viendo las fotos de esta nota.

Luego se dice que con gran generosidad la firma mantuvo a�?las fachadas barrocasa�? del edificio; ni lo uno ni lo otro, porque ese frente no tiene nada de barroco y mantenerlo fue una obligaciA?n por ley que, como se dijo, la empresa aceptA? de malA�sima gana. Para cerrar la comedia, se dice que a�?respetaron los vanosa�? y se preservaron las carpinterA�as, cosa visiblemente falsa por esos entrepisos y rejitas imitadas.

En violento contraste, Barracas estA? festejando una ley A?mnibus de preservaciA?n de sus edificios, que muestra la potencia de los vecinos organizados. Como se sabe, ese sur porteA�o es un verdadero repositorio de arquitecturas porteA�as, un arca, y despuA�s de muchos aA�os de demoliciones despectivas logrA? bajar alturas, conservar piezas A?nicas y en general bajarles el copete a los especuladores. Tan fuerte es la tendencia ahora, que hasta lograron que se catalogaran edificios con los frentes pintados o con agregados. En lugares como el CAAP, que descarta o acepta las propuestas, son tan a�?puristasa�? que consideran que cualquier edificio al que le hayan hecho el menor cambio es demolible. Pero en la lista de Barracas estA? el hogar de ancianos de Montes de Oca 284, con un tercer piso de cubierta liviana agregado, y la esquina de Cochabamba 592, con una gran habitaciA?n en la terraza.

Las cuarenta piezas protegidas incluyen tipologA�as que ya estA?n en riesgo de desaparecer, como la esquina de Cochabamba 502. Es uno de esos edificios a la italiana, bien decimonA?nico, con local abajo y balcA?n corrido arriba, criollo y europeo a la vez, que los especuladores parecen odiar en particular. E incluyen edificios por los que nadie deberA�a temer, como el Normal 5 de Arcamendi al 700, ya que un Estado responsable por la cultura serA�a una garantA�a. Pero hasta los colegios hay que preservar por ley, para que el macrismo no los destruya con contratos para los amigos o aulas container.

El A?nico problema que tienen estas preservaciones es que comparten con el bodrio de IQ la caracterA�stica de ser apenas cautelares. Y si no se bajan las alturas en estos casos, lo que se logra es un ridA�culo como el pastiche de la calle Montevideo al 1200

Nota de OpiniA?n “Buenos Aires que desaparece” (PA?gina12)

enero 14th, 2015 Comments off

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(…)

Progresar no es demoler. Es en primer lugar valorar lo que se tiene, cuidarlo y cambiar lo que no sirve. Por ahA� no todas esas casitas que desaparecen todos los dA�as en Buenos Aires tienen valor arquitectA?nico, aunque sean mucho mA?s lindas que las cajas de ahorro con ventanas que se construyen deliberadamente. Pero tienen un gran valor urbanA�stico, que tal vez sA?lo sea reconocido cuando ya no estA�.

Lo que se demuele en Buenos Aires todos los dA�as es precisamente su quA� sA� yo.

(…)

Tras la demoliciA?n de su casa: “Lo que reemplaza a Alfonsina” (PA?gina12)

enero 12th, 2015 Comments off

VER NOTA COMPLETAAlfonsina Storni

La casa de Alfonsina Storni fue demolida sin piedad ni consideraciA?n, en un trA?mite borroso que generA? amparos, contraamparos y una causa que sigue. Sin embargo, la foto demuestra que la obra que reemplazarA? la casa de barrio en Floresta sigue adelante. SegA?n los vecinos, el lugar ya fue inspeccionado sin problemas ni clausuras, con lo que la Ciudad debe considerar que todo estA? en regla. Vale la pena subrayar, ademA?s, que se cumple la regla de la construcciA?n actual: se destruye una casa con estilo y buenos materiales para reemplazarla por algo barato mental y materialmente.

A?Por quA� el gobierno porteA�o nivela las calzadas con una cama de hormigA?n armado?

enero 12th, 2015 Comments off

“Un misterio Resuelto”A� PA?gina12

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Quien pase por Diagonal Sur y BolA�var verA? un gran cartel anunciando la a�?reposiciA?na�? de adoquinados en esa zona histA?rica y semipeatonal. HarA? bien el porteA�o en sospechar del cartel, porque no se trata de un empedrado real sino del empedrado a�?a la PROa�?, con una buena cama de hormigA?n armado por abajo, perfectamente impermeable e inA?tilmente rebuscado. A?Por quA� hace esto el gobierno porteA�o? A?Por quA� no empedrar a la antigua, con un nivelado del terreno, una capa de tierra floja, arena y piedras? La razA?n es simple y previsible: la tA�cnica antigua es mA?s barata y no permite dar los contratos en base a cuotas de amistad, de apoyo a las empresas, porque exige alguna habilidad especA�fica, algA?n saber y personal entrenado.

La novedad del asunto es que el empedrado, pegado con cemento arriba del hormigA?n, no estA? tan cA?micamente desparejo como el de otras calles, notablemente del pedazo de JunA�n frente a la Recoleta. Sucede que los adoquines no son ni remotamente iguales, apenas parecidos, porque se contaba con que podrA�an hundirse tranquilos sobre la tierra y que una aplanadora dejarA�a la superficie que, mA?s de un siglo despuA�s, sigue pareja y en uso.

Pero al ponerlos arriba del hormigA?n, de lo mA?s duro, se nota la diferencia de tamaA�o en las piedras, con lo que se traquetea de mala manera desde el dA�a de estreno. No es el caso de estas cuadras de BolA�var, porque los macristas por fin encontraron una soluciA?n satisfactoria, por lo cara y complicada, al problema.

Ahora cortan cada piedra a mA?quina, de modo que tengan una base plana y sean del mismo tamaA�o. Aun asA� parece que desconfiaban del asunto, porque frente a la iglesia de los jesuitas hay un tramo de la pseudo peatonal con baldosones de vereda, formando una suerte de atrio. Los fieles no tienen mA?s que esquivar los bolardos de metal a��tambiA�n dejaron de usar las bolas de ChaA�n, de cemento y fA?ciles de removera�� para entrar a misa.