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Archive for the ‘Teatro Del Picadero’ Category

Teatro Del Picadero: “El edificio nació como fábrica de bujías, sobre un pasaje histórico” (Clarín)

May 20th, 2012 No comments

El edificio del Picadero no nació como teatro: antiguamente era una fábrica de bujías , lo que explica el aspecto industrial de su fachada. Construido en 1926, fue diseñado por el arquitecto milanés Benjamín Pedrotti, autor también de la sucursal de la antigua tienda Gath & Chaves de Florida y Sarmiento. Su constructor fue A. Carte.

En aquella fábrica se producían las bujías “American Bosch”. Originalmente, la marca Bosch era alemana. Pero durante la Primera Guerra Mundial, el gobierno estadounidense la expropió y, por eso, le antepuso “American” a su nombre. En los años 20, su representante en la Argentina era Don Armido Bonelli.

Todo ese pasado puede leerse en la fachada del teatro, de estilo florentino, ahora restaurada. En ella aparece el logo de la fábrica , con las letras AB y la cara de Fritz. Este personaje era parte del logo de la marca alemana original y representaba a un aviador germano.

El nuevo dueño del teatro, Sebastián Blutrach, también colocó el letrero original del Picadero en el frente del edificio para reforzar su identidad.

El pasaje mismo donde está ubicado el teatro también tiene una historia para contar. Su forma de “s” es una huella del primer trazado de vías férreas que se hizo en nuestro país, el del “Ferrocarril del Oeste”, de 1857. Este tren, para el que prestó servicios la legendaria locomotora “La Porteña”, partía de la Estación del Parque, que estaba donde hoy se encuentra el Teatro Colón. Después atravesaba los barrios por ese entonces más alejados de Almagro, Caballito y Flores hasta llegar a Floresta.

En 1883, este ferrocarril empezó a salir desde la estación Once y el recorrido desde plaza Lavalle quedó en desuso. En 1893, levantaron los rieles y el tramo que corre entre Corrientes y Callao tomó forma de pasaje. Lo llamaron Rauch en honor al coronel Federico Guillermo Rauch, un alemán que entre 1826 y 1827 organizó tres campañas contra los aborígenes pampeanos.

La forma del pasaje favoreció que se instalarán “casas de tolerancia”, donde se ejercía la prostitución. Y en los años 30, en esta callecita funcionó una feria franca. Como testimonio de esa feria, queda una foto publicada en la Guía Peuser de 1951.

La última gran transformación del pasaje se produjo en 2005, cuando lo convirtieron en peatonal y lo rebautizaron como Enrique Santos Discépolo, en honor al dramaturgo y compositor de tangos.

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“Reabre el Picadero, un teatro mítico que casi fue demolido” (Clarín)

May 20th, 2012 No comments

Hace 31 años lo incendiaron y hace cuatro, casi lo tiran abajo. Ya le habían puesto cartel de obra y estaban abriendo un boquete. Pero esa herida en el edificio del pasaje Santos Discépolo 1857 movilizó a los vecinos que, recurso de amparo mediante, frenaron la piqueta. Porque la construcción que querían demoler para hacer una torre era nada menos que el teatro Del Picadero, cuna del ciclo de resistencia cultural Teatro Abierto. Una sala que, reconstruida y equipada a nuevo, reabrirá el martes de la mano del productor teatral Sebastián Blutrach. Su primer estreno será el musical Forever Young .

(…)

Era una oportunidad . En 2007, la constructora D Buenos Aires había empezado a demoler el teatro. Su proyecto era sumar el terreno donde se emplazaba a otros que había comprado en la unión de avenida Corrientes con Riobamba y el pasaje Santos Discépolo, para levantar una torre.

Alguien de Basta de Demoler vio el cartel de obra por casualidad. La organización vecinal fue a la Justicia, porque una ley ordena que cuando se demuele un teatro hay que construir otro similar . Y logró una medida cautelar impidiendo la demolición.

(…)

El Picadero es un símbolo de la resistencia cultural durante la dictadura. Fue inaugurado en 1980, por Guadalupe Noble y el actor y director Antonio Mónaco. Pero su destino de ícono quedó sellado cuando en julio de 1981 fue sede de Teatro Abierto, un ciclo de obras de autores de la talla de Aída Bortnik, Griselda Gambaro, Eduardo Pavlovsky y Roberto “Tito” Cossa.

“Teatro Abierto fue un movimiento que nació de los autores prohibidos en los teatros oficiales, en la televisión y en las cátedras donde se formaban actores, porque nuestras obras no se enseñaban –recuerda Cossa–. Y fue Osvaldo Dragún quien propuso hacer un ciclo con obras breves de 21 autores, para demostrar que ahí estábamos”.

Las obras empezaban a las 18 y la entrada valía la mitad que una de cine. La respuesta de la dictadura fue contundente. Una semana después, en la madrugada del 6 de agosto de 1981, arrojaron tres bombas de magnesio contra el teatro, que se incendió por completo . Sólo quedó la fachada.

“El teatro independiente o de arte funcionaba durante la dictadura –cuenta Cossa–. Se hacían obras, algunas para nada inocentes. Pero lo que el poder vio antes que nosotros en Teatro Abierto fue que era un hecho político más que teatral. No toleraban que nos uniéramos en defensa de la libertad para la cultura. Y con el atentado les salió el tiro por la culata: convirtieron a un hecho contestatario en una epopeya”. El ciclo, de hecho, siguió en el Tabaris y fue un éxito.

(…)

“La reapertura del Picadero es una reparación y una respuesta a los años de horror –dice Cossa–. Blutrach va a dedicar un espacio a la memoria de Teatro Abierto. Eso sí: le vamos a pedir que le de más lugar a autores nacionales”.

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Este Martes Reabre el teatro Del Picadero: Estuvo a punto de ser demolido, pero la acción de Basta de Demoler y la comunidad teatral lograron impedirlo

May 20th, 2012 No comments

Buenos Aires, 20 de mayo. El próximo martes 22 se reinaugura el teatro Del Picadero. El teatro comenzó a ser demolido en diciembre de 2007, pero Basta de Demoler alertó a la comunidad teatral y recurrió inmediatamente a la Justicia. Esta ordenó al Gobierno detener la demolición. Luego de varias semanas de negociaciones con el propietario, se logró llegar a un acuerdo que preservara el edificio con el compromiso de rehabilitar la sala teatral.

Lo que nadie contó del Picadero: nuestra versión de la historia

A continuación presentamos un relato con algunos pormenores de las gestiones que lograron salvar al picadero

El descubrimiento

La estación de servicio de la esquina de Riobamba y Corrientes ya había sido demolida, y la piqueta avanzaba sobre el pasaje “Enrique Santos Discépolo”; ya habían sido demolidas las dos construcciones contiguas y se hallaba a metros de un precioso edificio en cuya fachada abundaban ornamentaciones relativas al automovilismo. Frente a esta fachada, un mural de Marino Santamaría dibujaba  con la técnica del trencadis – en trozos trocitos de mosaico – la historia del lugar: las ruedas de “la porteña”, las antiparras de automovilistas y los símbolos de la tragedia y la comedia. Es que, ese pasaje originalmente era una vía ferroviaria; el edificio había sido una fábrica de bujías de automóviles, y después de muchos años, se convirtió en una sala teatral.

En esos días llegó a la casilla de mail de “Basta” un alerta: estaba por perderse el teatro “Del Picadero”, símbolo de la resistencia de la comunidad teatral durante la época de la dictadura. El alerta fue de Alejandro Machado, un fotógrafo aficionado que camina las calles de Buenos Aires (y más allá) documentando los edificios de valor patrimonial de la ciudad. Machado cuenta hoy en día con uno de los relevamientos por autor más completos por arquitecto de toda la ciudad, publicados en más de diez blogs.

En horas estábamos reunidos con Machado en un café. Machado estaba haciendo un relevamiento de la obra de Benjamín Pedrotti, nos puso al tanto de los detalles de “Teatro Abierto”, y nos pasó un listado de contactos del mundo del teatro para iniciar una campaña en defensa del Picadero. En poco más de una hora ideamos una estrategia para actuar en defensa del picadero.

Inmediatamente nos comunicamos con Tito Cossa, presidente de Argentores, quien se manifestó sorprendido e indignado por lo que le contamos. En esa misma conversación telefónica surgió la idea de convocar a los artistas a la puerta del picadero para manifestarse.

Con apenas dos días para comunicar vía mail y llamados telefónicos, el viernes 7 de diciembre, Tito Cossa había logrado la presencia de más de una treintena de actores y autores de teatro que, junto con varios integrantes de Basta de Demoler se congregaron frente al Picadero. Estaban, entre otros: Toti Cossa, Mirta Busnelli, Graciela Dufau, Pacho O´Donnel, Cipe Linkovsky, Roberto Villanueva Cosse, el cantante Antonio Birabent, y muchas otras personalidades; el diputado y actor Héctor Bidonde leyó una declaración de la Legislatura y expresó el compromiso para gestionar la salvación del teatro.

La abogada de la ONG, María Carmen Arias Usandivaras, anunció la presentación de un recurso de amparo ante la Justicia para frenar la demolición, mientras que el entonces Presidente, Santiago Pusso, pidió el compromiso de todos los ciudadanos para defender el teatro.

El amparo contó con la colaboración de otra ONG, la “Asociación para la Protección del Patrimonio Histórico Argentino”, ya que en ese momento Basta de Demoler no contaba aún con la personería jurídica.

Apenas pasados unos días, se conoció la medida judicial: el 17 de diciembre, la Justicia ordenaba al Gobierno de la Ciudad detener la demolición.

Actores y demoledores frente a frente

La misma semana que se supo de la decisión de la Justicia, visitamos en su despacho a Josefina Delgado, de la entonces existente Subsecretaría de Patrimonio Cultural, quien manifestó su apoyo a la defensa del teatro, y el compromiso del Ministro de Cultura, Hernán Lombardi, para colaborar.

Pero, paralelamente, consideramos que era necesario que el propietario del terreno fuera informado correctamente sobre la necesidad de preservar el teatro. Y qué mejor manera que, que los mismos actores, fueran los encargados de explicárselo. Fue así que invitamos a una reunión para dialogar, en la que estuvieron el empresario Ernesto Lerner, y Mirta Busnelli y Graciela Dufau.

Las actrices explicaron de su propia boca del valor simbólico que para la comunidad teatral, y la cultura de la ciudad, representaba  El Picadero.

Luego, Lerner contó que para él era un honor estar sentado al lado de referentes de la actuación como Busnelli y Dufau, y que nunca hubiera imaginado una situación semejante. Y enseguida comenzó a explicar que él no sabía de esa historia, que el edificio no tenía protección alguna, que el mismo Gobierno había dado permiso para demoler, y que de haberlo sabido antes, no hubiera emprendido este proyecto. Lerner se refería a una situación que se mantiene hoy en día: la ausencia de un relevamiento que determine qué hay que preservar en la Ciudad…

Pero no todos pensaban como Lerner: el abogado expresó que la obra frenada significaba miles de pesos de pérdida por día, que “alguien tendría que pagar” (una solapada amenaza a Basta de Demoler) y que “el teatro no es tal, porque nunca tuvo habilitación municipal como teatro”. También agregó que para construir la torre era necesario demoler, y que de preservarse el teatro, alguien tendría que hacerse cargo de pagar los metros cuadrados perdidos.

El representante del “Estudio Mario Roberto Alvarez”, siguiendo los principios del reconocido arquitecto, fue determinante: “yo no preservo ruinas” (claro, las ruinas que él mismo generaría); su propuesta fue mantener solamente “el portal” y hacer la torre por detrás, siguiendo el cuestionado modelo de las “ruinas” preservadas en la torre del Banco de Galicia, en el microcentro porteño.

Al finalizar la reunión, Lerner concluyó que tenía toda la intención de resolver el problema de la mejor manera posible, y que lo  “ayudáramos” a hacerlo.

Gestiones ante el Gobierno

Los arquitectos que asesoran a Basta de Demoler (entre ellos Carlos Blanco, Adriana Perez Moralejo, Marcelo Magadán, Germán Carvajal) idearon un plan basado en las posibilidades que brinda el Código de Planeamiento Urbano de la Ciudad: la transferencia de metros construidos de un terreno a otro, cuando hay restricciones en edificios catalogados. Esto es, lo que no puede construir por encima de un edificio que se decide proteger, se traslada a otra parcela, como manera de compensación. En este caso, el propietario tenía las parcelas contiguas, con lo cual la transferencia se realizaría a las parcelas linderas.

Comenzó así la gestión de este recurso, hasta entonces inexplorado: reuniones con Lerner para explicar la posibilidad, y con el Gobierno. Esta gestión no fue fácil: la transferencia de metros implica un convenio del propietario con el Gobierno, que debe ser firmado por el Jefe de Gobierno. La realidad es que  hubo que insistir bastante para agilizar el trámite, ya que parecía que el Ministerio de Desarrollo Urbano no tenía mucho interés en apurarse.

Mientras tanto, vía judicial, era necesario mantener la medida cautelar: por un lado, el Gobierno se allanó a la medida, reconociendo el valor patrimonial del teatro y la ausencia de normativas de preservación para el edificio. Pero por otro lado, hubo que hacer frente a las embestidas de los abogados de la constructora: ellos aducían que “nunca fue habilitado como teatro”, y por lo tanto, no se trataba de un teatro. Había que demostrar que el Picadero había sido realmente un teatro: fue así que Tito Cossa y los autores rescataron los viejos programas de “Teatro Abierto”, donde figuraba fecha y dirección del Teatro El Picadero: se fotocopiaron los programas y se presentaron al Juez y así se demostró que, más allá de la existencia o no de los permisos habilitantes durante el gobierno de facto, el teatro fue una actividad y además, un edificio.

Un acuerdo para preservar el teatro

Finalmente, en mayo de 2008, se firmó en sede judicial un acuerdo entre el propietario, el Gobierno y Basta de Demoler, por el cual el propietario

se comprometía a:

1.        preservar el edificio y atenerse a las restricciones que imponía la catalogación (que ya la Legislatura estaba tratando).

2.       reconstruir la sala teatral y habilitarla al mismo tiempo que se inaugurara la torre.

El Gobierno, por medio del Ministerio de Cultura, se comprometía a incluir al teatro “Del Picadero” en el circuito teatral de la Ciudad, promoverlo y colaborar; mientras que desde el Ministerio de Desarrollo Urbano se promovería la catalogación y se impulsaría el convenio por la transferencia de metros cuadrados..

El acuerdo permitió la continuación de las obras en la torre, ya con la certeza de que el “Del Picadero” se mantendría en pie y sería inaugurado en el futuro.

Meses después, se produjo un encuentro para los festejos del aniversario de “Teatro Abierto”: el 4 de agosto el Ministerio de Cultura organizó un acto dentro del edificio, que aún estaba vacío, pero sirvió de marco para una muestra de gigantografías de Teatro Abierto de la fotógrafa Julie Weisz, la lectura de escenas Gris de ausencia de Tito Cossa, por miembros de aquél ciclo teatral y la lectura del “decálogo” del grupo, por el actor Jorge Rivera López.

Estuvieron allí nuevamente la comunidad actoral, el Ministro Lombardi y autoridades del Gobierno, y Basta de Demoler.

Luego viene la historia conocida: la venta del teatro al empresario teatral  Sebastián Blutrach y el comienzo de un nuevo nacimiento para el Picadero.

El significado de la reapertura del teatro

Para Basta de Demoler, la reapertura del teatro “Del Picadero” es significativa por varios motivos:

1.       Se preserva un lugar simbólico para la cultura de la Ciudad.

2.       Se reabre una sala teatral.

3.       Se consiguió un resultado fruto del acuerdo entre propietario, Gobierno y los vecinos organizados.

4.       Se activó la “transferencia de capacidad constructiva”, antecedente que dio origen a un proyecto de Ley (actualmente en tratamiento en la Legislatura) que agiliza este procedimiento, para que pueda ser utilizado de manera frecuente como modo de “compensación” a los propietarios de edificios catalogados.

Es por ello que celebramos la reapertura de “Del Picadero”, y destacamos la participación de muchas personas que trabajaron desinteresadamente para que éste momento fuera posible.

Felicitaciones a ellos, y los mejores augurios para el nuevo emprendimiento.

“Teatros y protecciones” (Por Página12)

February 15th, 2012 No comments

Esta semana apareció en el Boletín Oficial porteño la Ley 4104, que modifica el Código de Edificación y sigue la legislación federal que protege los teatros. La nueva ley de la Ciudad obliga a quien demuela un teatro o cine-teatro a construir en el nuevo edificio uno semejante, de igual superficie de escenario y camarines, y el noventa por ciento del número de butacas original. La legislación permite dividir estos totales en varias salas y da un plazo de un año calendario para que se haga la obra nueva. La idea de esta ley es salvar un problema mayúsculo que presenta la versión federal, que fue sancionada en 1959 y jamás fue reglamentada, con lo que es muy difícil de hacer cumplir. Esto explica los dos formidables baldíos que muestra el Centro, los dos sobre la avenida Corrientes y los dos marcando sendos teatros demolidos frívolamente. Uno es el del Odeón, en la esquina de Corrientes y Esmeralda –donde cualquier cacatúa sueña con el talento de Bustillo– y el otro es el del Politeama, en Corrientes al 1500.

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“Donde hubo teatro…” (Por Página12)

October 25th, 2011 No comments

“Esa misma ley fue el argumento que la Justicia porteña adoptó para homologar el acuerdo que impidió la demolición del teatro El Picadero y que obliga al propietario del predio a restaurarlo y entregarlo en comodato al Gobierno de la Ciudad, tal como se comprometió en sede judicial. Por ahora vemos relucir el edifico de la esquina de Corrientes y Riobamba, pero el teatro sigue tapiado como hace tiempo.

Esta norma se aplica ahora al predio de Bartolomé Mitre 1444, nuevo emprendimiento en formato torre, que Basta de Demoler incluyó en un informe –negativo, obviamente– de junio de 2010.

En este caso, al menos, alguien se tomó el trabajo de analizar la legislación vigente y se dieron cuenta que un incendio no era suficiente argumento para vulnerar la exigencia de reconstruir una sala teatral en el predio.

Allí funcionó el Teatro Argentino, una joya que en el amanecer del 2 de mayo de 1973 fue incendiada por un grupo de fanáticos que buscó y logró impedir la puesta en escena de la obra Jesucristo Superstar.

Originalmente se había bautizado como Teatro de la Zarzuela, que se inauguró el 25 de mayo de 1898, y que en los ‘60 compró Alejandro Romay, dándole su propio perfil con obras como El violinista en el tejado y Hair. En ese predio que luego fue incendiado, y en el que hasta funcionó un estacionamiento –igual destino que el predio del Teatro Odeón–, se levantará una torre, que albergará una sala teatral de mil metros cuadrados, según anuncios públicos, administrada por el Ministerio de Cultura de la Ciudad.”

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Basta de Demoler en Los Siete Locos

September 24th, 2010 No comments

PARTE 1

PARTE 2

PARTE 3

nuevo instrumento para hacer viable el patrimonio

November 9th, 2009 1 comment

 

La reunión del FOT virtual , Diario Página 12

“El lunes hubo una reunión notable en la Legislatura para hablar de crear un nuevo instrumento que haga viable el patrimonio. Hubo un presente pleno, una oferta concreta del Banco Ciudad y un nivel de entusiasmo pocas veces visto.”

Dos eventos y mucho sobre patrimonio arquitectónico en la Ciudad.

August 5th, 2008 No comments
Uno para conocer y defender. El otro para celebrar y homenajear.
El sábado pasado se llevó a cabo la visita guiada al Hospital Rivadavia. La tarde estaba fría y la lluvia amagaba con aparecer, sin embargo un centenar de personas se reunió para recorrer el enorme predio del hospital.
Celia Cipes, directora del museo, se encargó de guiar a los presentes por los jardines y distintos pabellones.
“Sin dudas el Rivadavia necesita mantenimiento, pero de ninguna manera puede ser demolido” concluyeron los vecinos.
EL otro evento fue para festejar.
Ayer por la tarde, la lluvia quiso que el homenaje a “Teatro abierto” sea adentro del Teatro del Picadero.
En un acto organizado por el Gobierno de la Ciudad, se festejó el acuerdo cerrado con la empresa D´Buenos Aires, por el cuál, el teatro seguirá en pie y se dieron cita los protagonistas del ciclo de teatro, que durante la última dictadura fue un símbolo de resistencia.
Las autoridades destacaron la participación de B!D y desde aquí nuestro agradecemos el reconocimiento.
Gracias a la conciliación de partes, ayer el Teatro del Picadero, volvió a ser un teatro abierto .
 
 

Homenaje a Teatro Abierto y a la preservación del Picadero

August 1st, 2008 9 comments

Basta de Demoler invita al festejo por el acuerdo que permitió preservar el teatro Del Picadero y su rehabilitación como sala teatral.

El lunes 4 de agosto a las 18:30 en la puerta del Teatro, Pasaje Santos Discépolo 1847/1849.
 

En un homenaje al ciclo Teatro Abierto, símbolo de resistencia durante la última dictadura militar, la Subsecretaría de Patrimonio Cultural, programó:
  • una muestra de gigantografías de Teatro Abierto, de la fotógrafa Julie Weisz,
  • Lectura de escenas Gris de ausencia de Tito Cossa, por miembros de aquél ciclo teatral
  • Lectura del decálogo del grupo, por el actor Jorge Rivera López

Organiza el Gobierno porteño y estarán presentes actores y autores de Teatro Abierto, el Sr. Ernesto Lerner (empresa proyectista D´Buenos Aires), autoridades del Gobierno de la Ciudad y Basta de Demoler.

¡¡¡Que los cumplas feliz!!!

July 15th, 2008 No comments

El mes de Agosto se viene con “festejo” en la puerta del Teatro del Picadero, cuya demolición detuvo b!d.

En esta reunión se celebrará el éxito del trabajo conjunto en el que intervinieron b!d, la justicia, la empresa propietaria y el Gobierno porteño, con el resultado de la preservación del Picadero como sala teatral.
 

Tito Cosa en la primera manifestación de B!D
por la preservación del Picadero. 11/ 2007,.
Conmemorando la creación de Teatro Abierto, los autores y directores que lo protagonizaron , leerán el manifiesto que, en aquel momento, dio por inaugurado este espacio cultural.