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Archive for the ‘Casa Evaristo Carriego’ Category

“La sobrina nieta de Evaristo Carriego no puede con el alma al ver la tapera que era la casa del poeta” (Página12)

October 13th, 2015 Comments off

“La sobrina nieta de Evaristo Carriego, María Julia, no puede con el alma al ver la tapera que era la casa del poeta. “Yo sólo pude escribir esto para desahogarme”, le avisó a m2 y mandó esta suerte de poema en prosa que levanta el tema de la crueldad indiferente con que fue tratada una pieza de nuestra cultura:

Van a demoler la casa de Evaristo Carriego.
Van a demoler la casa en la que nació mi papá.
Van a demoler la casa que mi papá y mi tío decidieron vender al gobierno de la Ciudad porque ellos no la podían cuidar y el gobierno de la Ciudad, sí.
Van a demoler la casa de la poesía. Que los poetas se junten en una casa definitivamente la hace especial, pero la van a demoler.
Es complicado juntar estas palabras: poesía y demoler. Un lenguaje que las asocia sin que a nadie le preocupe definitivamente es un lenguaje del que no quiero ser parte.
Es difícil encontrar palabras cuando el que reina es el sin sentido. Hacen falta más poetas para ayudarnos a entender… Pero van a demoler la casa de la poesía, no creo que se sientan bienvenidos en esta ciudad.”

Borges y carriegoFoto:

Borges en la casa de Carriego

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“Un caso de “poder blando”: Un museo de Nueva York con un palacio de particular belleza quiso hacer una torre en el jardín. Una ONG, una protesta y el propio gobierno municipal lo convencieron de buscar otro diseño.” (Página12)

June 23rd, 2015 Comments off

 (…)

“Pero como todos los museos del mundo, de cualquier tipo, el Frick tiene problemas de espacio.

Con lo que hicieron lo obvio, llamar a una firma de arquitectura modernita, Davis Brody Bond, y pedirle un diseño. DBB simplemente eligió un lugar “vacío”, el jardín interno de la residencia, y diseño una torrecita de seis pisos de un modernismo inmitigado, vidrio y hormigón y aceros, de modo de crear “contraste” y evitar toda sospecha de “falso histórico”, lo que parece que ahora te condena a la hoguera. El diseño tenía toda la sanata que acompaña estos errores, desde la necesidad de crear “volúmenes blancos” para exhibir arte hasta la más turística de crear un jardín en altura con vistas a Central Park, que está enfrente. Lo que el estudio obvió es el efecto destructivo de una torre así surgiendo por encima del museo.

Es que la casa Frick es una impecable creación del arquitecto Thomas Hastings, un famoso especialista en residencias de gran elegancia, mejor calidad y estupendo dominio de los lenguajes y las proporciones clásicas. Por lo tanto, la Frick es un edificio más vale horizontal, con entradas y salidas en sus fachadas de piedra París, jardines internos y externos, arquerías y columnatas que hoy resulta un descanso visual en un barrio dominado por varios de los primeros rascacielos residenciales del mundo. Los renders del diseño de BDD hacen pensar en que un gigantesco mueble de archivo, una cajonera, hubiera aterrizado en medio del palacio. Es todavía peor que la extensión de nuestra Facultad de Medicina junto al palacio de la avenida Córdoba. Es como si le construyeron una torre en el jardín al palacio Errázuriz.

Con lo que apenas se conoció el proyecto se formó una ONG, Salvemos al Frick, que desde el inicio contó con nombres de primer orden como el arquitecto Robert Stern, la escultora Maya Lin y nada menos que tres ex directores de la Comisión de Patrimonio de Nueva York. Esto último es clave, porque los ex funcionarios recordaban ciertos documentos relacionados al museo, como su promesa de hace cuarenta años de nunca tocar el jardín interno, diseñado por el británico Russell Page, que fue hecha cuando se permitieron pequeñas modificaciones al edificio en 1977. La ONG fue ganando cada vez más apoyos de grupos como la Fundación del Paisaje Cultural –que hasta encontró un comunicado de prensa del propio Frick anunciando que el jardín era “permanente”– y la Sociedad Municipal de las Artes. La prensa especializada, que en Nueva York no elogia a todo el que le ponga un avisito, fue durísima con la mediocridad del proyecto y la idea de destruir “la joya” del jardín.

Los directivos del Frick prestaron atención porque tenían muy presente el caso de otro museo similar y vecino, el Whitney, que había anunciado hace unos años el proyecto de comprar varias casonas del barrio, semidemolerlas y construir una torres de cristal por atrás. El Whitney estuvo más de un año en tribunales combatiendo amparos y demandas de patrimonialistas y vecinos, una galleta legal costosísima que terminó desalentando la idea. La rendición fue incondicional.

Lo que terminó de convencer al Frick de dar marcha atrás, según The New York Times, fue una serie de charlas informales con la Comisión de Patrimonio. Aquí conviene señalar que esta institución municipal reúne al gobierno de la ciudad, instituciones públicas de arquitectura, patrimonialistas y especialistas en patrimonio cultural, con lo que es una instancia de diálogo en serio y no un par de funcionarios nombrados a dedo, como la nuestra. La Comisión le dio a entender al Frick que el proyecto no iba a ser aprobado y que mejor debía buscar alternativas.

Con lo que el museo anunció que suspendía la idea y que iba a buscar otras maneras de lograr lo que necesita, que es un cincuenta por ciento de espacio extra para exposiciones temporarias y un 24 por ciento más para su acervo de obras de Greco, Degas, Manet y Renoir, entre otras perlitas. Extraoficialmente, el museo admitió que hasta recibió varios memos y dibujos de arquitectos preocupados ofreciendo alternativas que no implicaran algo tan feo y violento como la torre en el jardín. Como no hay apuro –el plan era empezar a construir en 2017– se pueden manejar alternativas que van desde cavar hasta readministrar el espacio actual con más eficiencia.

La lección para los porteños es una de convicción y gentil firmeza completamente ausente en nuestro ineficiente gobierno municipal. Las administraciones anteriores al PRO contestaban “no hay leyes que nos permitan pararlos” con ojos de ternura. Los macristas contestan lo mismo, con ojos duros, de contador de empresa constructora. Que en Nueva York, nada menos que Nueva York, se pueda usar el poder “blando” del estado municipal para detener una barbaridad demuestra que es posible hasta en esta Buenos Aires.”

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La demolición del “Almacén de Alonso”, parte del plan de destrucción del patrimonio porteño. (Télam)

January 18th, 2014 Comments off

La demolición del “Almacén de Alonso”, un sitio histórico del barrio porteño de Floresta, es un ejemplo de un plan de destrucción de decenas de edificios que son patrimonio de la historia de la Ciudad de Buenos Aires en pos del negocio inmobiliario, aseguraron organizaciones sociales y efectores judiciales.

“Hay tres formas en las que el Gobierno porteño está procediendo en referencia a estos edificios en peligro: una es la autorización de demolición ignorando la protección legal, otra es la vía de hecho que implica que no autoriza por escrito pero deja hacer y la tercera es ocultando los expedientes de obras”, precisó a Télam Cecilia González de los Santos, Defensora en lo Contencioso Administrativo y Tributario N°4 de la Ciudad de Buenos Aires.

La situación del “Almacén de Alonso”, ubicado en la esquina de San Nicolás y Aranguren es el más reciente ejemplo de esta política: “el 1º de octubre habíamos logrado una cautelar y dos días después un vecino nos alertó que el edificio había sido tirado abajo”.

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La cámara porteña revirtió el fallo de primera instancia y amparó a la Casa Carriego, en plena demolición por licitación del Ministerio de Cultura porteño

September 4th, 2013 Comments off

Un parate a la “cultura” (Página12)

Fue un fallo realmente impecable y lúcido que corrigió doctrinariamente el quiebre de la primera instancia, anticuada y lenteja. La cámara porteña no sólo les dio la razón a los que pedían un amparo para que la casa de Evaristo Carriego no fuera destruida y ordenó el freno inmediato de las “obras”. El escrito legal además razonó con tino, tomó el concepto más moderno y rápido de preservación del patrimonio del que disponemos en esta Buenos Aires y dejó al descubierto qué agachada es que un ministro de Cultura ordene y pague un acto de vandalismo. Nada mal.

El amparo fue pedido por Marcelo Charlon, María Cristina Souto, Ricardo Castañeda y Mónica Capano, lo que quiere decir que fue pedido por los vecinos de Palermo, por el Consejo Consultivo de la comuna 14 y por el Observatorio de Patrimonio y Políticas Públicas, con el patrocinio de Pedro Kesselman, un patriota de estas causas. Formalmente, pedían el inmediato cese de las tareas adjudicadas por la licitación pública 2119/12 que afectaba la Casa de Evaristo Carriego, en la calle Honduras 3784, también conocida como Casa de la Poesía y como Biblioteca Pública del sistema municipal. También pedían que si se habían iniciado tareas de demolición o remodelación, se retrotrajera el edificio a su condición original, antes del desmán.

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