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“Un caso de “poder blando”: Un museo de Nueva York con un palacio de particular belleza quiso hacer una torre en el jardín. Una ONG, una protesta y el propio gobierno municipal lo convencieron de buscar otro diseño.” (Página12)

June 23rd, 2015 Comments off

 (…)

“Pero como todos los museos del mundo, de cualquier tipo, el Frick tiene problemas de espacio.

Con lo que hicieron lo obvio, llamar a una firma de arquitectura modernita, Davis Brody Bond, y pedirle un diseño. DBB simplemente eligió un lugar “vacío”, el jardín interno de la residencia, y diseño una torrecita de seis pisos de un modernismo inmitigado, vidrio y hormigón y aceros, de modo de crear “contraste” y evitar toda sospecha de “falso histórico”, lo que parece que ahora te condena a la hoguera. El diseño tenía toda la sanata que acompaña estos errores, desde la necesidad de crear “volúmenes blancos” para exhibir arte hasta la más turística de crear un jardín en altura con vistas a Central Park, que está enfrente. Lo que el estudio obvió es el efecto destructivo de una torre así surgiendo por encima del museo.

Es que la casa Frick es una impecable creación del arquitecto Thomas Hastings, un famoso especialista en residencias de gran elegancia, mejor calidad y estupendo dominio de los lenguajes y las proporciones clásicas. Por lo tanto, la Frick es un edificio más vale horizontal, con entradas y salidas en sus fachadas de piedra París, jardines internos y externos, arquerías y columnatas que hoy resulta un descanso visual en un barrio dominado por varios de los primeros rascacielos residenciales del mundo. Los renders del diseño de BDD hacen pensar en que un gigantesco mueble de archivo, una cajonera, hubiera aterrizado en medio del palacio. Es todavía peor que la extensión de nuestra Facultad de Medicina junto al palacio de la avenida Córdoba. Es como si le construyeron una torre en el jardín al palacio Errázuriz.

Con lo que apenas se conoció el proyecto se formó una ONG, Salvemos al Frick, que desde el inicio contó con nombres de primer orden como el arquitecto Robert Stern, la escultora Maya Lin y nada menos que tres ex directores de la Comisión de Patrimonio de Nueva York. Esto último es clave, porque los ex funcionarios recordaban ciertos documentos relacionados al museo, como su promesa de hace cuarenta años de nunca tocar el jardín interno, diseñado por el británico Russell Page, que fue hecha cuando se permitieron pequeñas modificaciones al edificio en 1977. La ONG fue ganando cada vez más apoyos de grupos como la Fundación del Paisaje Cultural –que hasta encontró un comunicado de prensa del propio Frick anunciando que el jardín era “permanente”– y la Sociedad Municipal de las Artes. La prensa especializada, que en Nueva York no elogia a todo el que le ponga un avisito, fue durísima con la mediocridad del proyecto y la idea de destruir “la joya” del jardín.

Los directivos del Frick prestaron atención porque tenían muy presente el caso de otro museo similar y vecino, el Whitney, que había anunciado hace unos años el proyecto de comprar varias casonas del barrio, semidemolerlas y construir una torres de cristal por atrás. El Whitney estuvo más de un año en tribunales combatiendo amparos y demandas de patrimonialistas y vecinos, una galleta legal costosísima que terminó desalentando la idea. La rendición fue incondicional.

Lo que terminó de convencer al Frick de dar marcha atrás, según The New York Times, fue una serie de charlas informales con la Comisión de Patrimonio. Aquí conviene señalar que esta institución municipal reúne al gobierno de la ciudad, instituciones públicas de arquitectura, patrimonialistas y especialistas en patrimonio cultural, con lo que es una instancia de diálogo en serio y no un par de funcionarios nombrados a dedo, como la nuestra. La Comisión le dio a entender al Frick que el proyecto no iba a ser aprobado y que mejor debía buscar alternativas.

Con lo que el museo anunció que suspendía la idea y que iba a buscar otras maneras de lograr lo que necesita, que es un cincuenta por ciento de espacio extra para exposiciones temporarias y un 24 por ciento más para su acervo de obras de Greco, Degas, Manet y Renoir, entre otras perlitas. Extraoficialmente, el museo admitió que hasta recibió varios memos y dibujos de arquitectos preocupados ofreciendo alternativas que no implicaran algo tan feo y violento como la torre en el jardín. Como no hay apuro –el plan era empezar a construir en 2017– se pueden manejar alternativas que van desde cavar hasta readministrar el espacio actual con más eficiencia.

La lección para los porteños es una de convicción y gentil firmeza completamente ausente en nuestro ineficiente gobierno municipal. Las administraciones anteriores al PRO contestaban “no hay leyes que nos permitan pararlos” con ojos de ternura. Los macristas contestan lo mismo, con ojos duros, de contador de empresa constructora. Que en Nueva York, nada menos que Nueva York, se pueda usar el poder “blando” del estado municipal para detener una barbaridad demuestra que es posible hasta en esta Buenos Aires.”

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Sobre la poco feliz intervención del palacio Bemberg: “Entre el ridículo y la preservación” (Página12)

January 14th, 2015 Comments off

 

Los vecinos de Barracas lograron un paquete de catalogaciones, pero el caso del viejo palacio Bemberg alerta sobre el absurdo de las leyes tímidas que limitan, apenas, el negocio.

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Palacio Bemberg Montevideo 1250

La preservación de la arquitectura porteña es una criatura contradictoria, débil y manoseada por los intereses económicos de un sectorcito, el de la especulación inmobiliaria. Esta “industria” sólo piensa en crear metros cuadrados sin la menor atención a la calidad constructiva –caños de plástico, cementos mal puestos, materiales ínfimos– y mucho menos a la calidad conceptual de lo que construye. Al contrario de los que crearon nuestro patrimonio construido y pensaban también en hacerse ricos, a los de ahora no les da el piné ni para hacer una fachada. La tragedia de la destrucción de nuestros edificios es doble, porque perdemos los históricos y los reemplazan por edificios de baja calaña.

Como el gobierno del PRO es uno de especuladores, participa del negocio y lo protege del modo más simplista posible. Para comparar con una capital del capitalismo salvaje y ciudad a la que los macristas copian en lo visible, en Nueva York hay hectáreas enteras protegidas, barrios enteros –medio Brooklyn, un 25 por ciento de Manhattan– con las alturas trabadas para no romper el tejido histórico y manías socialistas como cobrarles a los especuladores lo que cueste adaptar la infraestructura a sus megaproyectos. Los macristas y sus socios en esa fenecida profesión, la arquitectura, se ponen bizcos cuando escuchan estos pecados.

Con lo que el armazón de protección patrimonial porteño es de una debilidad deliberada, una curita para salvar las apariencias y un sistema subordinado a la verdadera prioridad, que es la altura posible de construir en un lote. Excepto cuando se cataloga algo de un modo integral, preservando el edificio como un todo, se manda preservar la fachada y se deja demoler todo el interior e irse para arriba. El resultado es patético y absurdo.

Para este fin de año, el contraste entre protección “de curita” y protección efectiva queda violentamente mostrado por algo que pasó en Recoleta y algo que pasó en Barracas. El primer caso es doloroso y ridículo, y se explica porque fue atendido entre empresarios y macristas, con la gente reclamando desde afuera. El segundo caso es una alegría en la que los vecinos dieron una larga pelea y lograron resultados verdaderos.

El edificio de los Bemberg en Montevideo al 1200, frente a la plaza Vicente López, fue un caso fundacional en esta aventura de salvar los edificios. Ya a fines del gobierno de Jorge Telerman, en 2007, el flamante grupo Basta de Demoler presentó un amparo para preservar el bello edificio francés, alquilado hasta hacía poco por una dependencia judicial. Con gran crueldad, lo iban a demoler para hacer una torre vidriada de particular fealdad y mediocridad, un objeto intrusivo en un entorno donde todavía mandan edificios de época.

Basta de Demoler, con ayuda de la entonces diputada Teresa de Anchorena, encontró un argumento muy sólido para frenar el atentado. Resulta que el Bemberg estaba en trámite de catalogación en la Legislatura, pero el Ejecutivo había autorizado su demolición, una costumbre que ni el supuesto progresista Aníbal Ibarra ni el “cultural” Telerman se habían dignado cambiar. Los amparistas explicaron y la Justicia aceptó que eso era un conflicto de poderes porque una demolición por cierto impedía que los legisladores hicieran una ley de protección. La cámara, ante la apelación del gobierno de Telerman, no sólo confirmó sino que amplió a todos los casos el nuevo mecanismo: si la Legislatura consideraba un caso de catalogación, el edificio quedaba protegido hasta que se votara.

La empresa dueña del edifico Bemberg protestó y protestó, y se negó a cambiar el diseño, pese a que Anchorena hasta les alcanzó un diseño del clasicista Alejandro Moreno para mantener el estilo e irse hasta la altura máxima de un modo armónico. La firma no quiso saber nada, esperó a que se catalogara el edificio y ahí arrancó. No les fue mal, porque la Legislatura sólo aceptó preservar la fachada. La empresa demolió por completo el interior, hasta el último ladrillo, y construyó el bodrio de vidrio por adentro, ahorrándose los vidrios. Como puede verse en las fotos, hizo entrepisos para ganar metros cuadrados que asoman por el medio de las ventanas, y se fue para arriba con una caja… de vidrios.

Lo más absurdo es que todo este pastiche es vendido en la página web de la firma con un entusiasmo deprimente. El palacio Bemberg ahora se llama IQ Recoleta Plaza, y el primer absurdo es que IQ quiere decir cociente intelectual, en inglés. Ahí se afirman cosas como que “el objetivo fue recuperar un patrimonio histórico”, “conservar la arquitectura e identidad de esa época” y “embellecer nuestra ciudad”, todo fácilmente desmentible viendo las fotos de esta nota.

Luego se dice que con gran generosidad la firma mantuvo “las fachadas barrocas” del edificio; ni lo uno ni lo otro, porque ese frente no tiene nada de barroco y mantenerlo fue una obligación por ley que, como se dijo, la empresa aceptó de malísima gana. Para cerrar la comedia, se dice que “respetaron los vanos” y se preservaron las carpinterías, cosa visiblemente falsa por esos entrepisos y rejitas imitadas.

En violento contraste, Barracas está festejando una ley ómnibus de preservación de sus edificios, que muestra la potencia de los vecinos organizados. Como se sabe, ese sur porteño es un verdadero repositorio de arquitecturas porteñas, un arca, y después de muchos años de demoliciones despectivas logró bajar alturas, conservar piezas únicas y en general bajarles el copete a los especuladores. Tan fuerte es la tendencia ahora, que hasta lograron que se catalogaran edificios con los frentes pintados o con agregados. En lugares como el CAAP, que descarta o acepta las propuestas, son tan “puristas” que consideran que cualquier edificio al que le hayan hecho el menor cambio es demolible. Pero en la lista de Barracas está el hogar de ancianos de Montes de Oca 284, con un tercer piso de cubierta liviana agregado, y la esquina de Cochabamba 592, con una gran habitación en la terraza.

Las cuarenta piezas protegidas incluyen tipologías que ya están en riesgo de desaparecer, como la esquina de Cochabamba 502. Es uno de esos edificios a la italiana, bien decimonónico, con local abajo y balcón corrido arriba, criollo y europeo a la vez, que los especuladores parecen odiar en particular. E incluyen edificios por los que nadie debería temer, como el Normal 5 de Arcamendi al 700, ya que un Estado responsable por la cultura sería una garantía. Pero hasta los colegios hay que preservar por ley, para que el macrismo no los destruya con contratos para los amigos o aulas container.

El único problema que tienen estas preservaciones es que comparten con el bodrio de IQ la característica de ser apenas cautelares. Y si no se bajan las alturas en estos casos, lo que se logra es un ridículo como el pastiche de la calle Montevideo al 1200

La Justicia confirmó el amparo por la Richmond, lo que refuerza la potencia de ciertos argumentos de preservación (Por Página12)

March 19th, 2012 No comments

Hace once años, cuando este suplemento comenzó a tratar el tema de la preservación del patrimonio, la reacción de funcionarios y empresarios era confianzuda, sobradora. Patrimonio era nostalgia, romanticismo, algo alejado de la vida real de números, ganancias y “progreso”. Estos “realistas” deben estar sorprendidos por los cambios de esta década en que los ciudadanos dejaron de aceptar pasivamente que Buenos Aires sea nada más que una escena de negocios ajenos. Para los especuladores, esta ciudad es un Amazonas a talar para hacer muebles y sus habitantes los macacos que no tienen voz ni voto.

La herramienta que hace notar este cambio pasa por la Justicia, la palanca con que los vecinos lograron frenar tanto a los especuladores privados como a sus socios del gobierno porteño, salvando edificios y ámbitos. Como se sabe, Mauricio Macri es un empresario de la construcción, como lo son sus ministros y directores generales de peso real, lo que explica que se rehúse a controlar la industria aunque haya muertos. En sus cuatro años de gobierno no invirtió en crear la capacidad de inspeccionar ni envió leyes creando castigos reales. Lo que dejó al amparo como única manera de frenar los negocios a costa del público.

La plaza Intendente Alvear sigue a medio cerrar, con las obras del subte H paralizadas. La residencia Bemberg en la calle Montevideo estuvo parada por años, aunque ahora viene la venganza de sus dueños que lograron la aprobación de un proyecto francamente horrendo. Y la Confitería Richmond es el nuevo caso: esta semana, la Justicia porteña confirmó el amparo que la tiene en stasis desde agosto e impide que Nike la transforme en local.

El fallo es importante porque es en apelación. La Justicia le hizo lugar a un amparo en agosto basado en argumentos francamente novedosos. El local de Florida al 400 es la planta baja de un edificio y nadie habla de demolerlo, el peligro tradicional, con lo que los argumentos del amparo pasan por la conservación de un Bar Notable de la ciudad.

Es previsible lo que opinan los especuladores de algo así, pero no lo era lo que opinaría un juez. La distinción de Bar Notable le da cierto status de cosa protegida a los cafés y el caso del Británico dejó asentado que estas cuestiones son asunto público y no apenas entre privados. Que la Cámara porteña confirme la cautelar refuerza la validez de estos argumentos y abre un nuevo campo de acción para frenar piquetas y especulaciones.

Y el mensaje, por supuesto, es que ya no puede darse por hecho cualquier negocio, como no puede darse por hecha una demolición patrimonial, por falopa que sea el actual sistema de preservación. Los límites van creciendo cada vez más y se van haciendo más sólidos gracias a los vecinos y a las ONG como Basta de Demoler. Los políticos que ven esta temática todavía son escasos, pero a medida que crezca y se haga todavía más clara se irán acercando. De todos modos, los argumentos legales son particularmente críticos cuando se trata de estas cuestiones.

Como toda construcción política, estas cosas toman tiempo y trabajo. Este martes se da otro paso con una reunión informativa para vecinos inquietos: “¿Cómo participo de una audiencia pública para defender el patrimonio de mi barrio?”, es una charla para explicar cómo usar este instrumento político en el que los legisladores porteños tienen que escuchar a los vecinos antes de votar ciertas leyes. Ya está comprobado que los diputados usan las audiencias para medir la bronca en sangre que causan ciertas iniciativas, con lo que se logran resultados. El encuentro es a las 18 en el auditorio de la UTE, Bartolomé Mitre 1984.

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Alerta! Montevideo 1244

December 12th, 2011 1 comment

“Andamios y mamparas” (Por Página12)

November 23rd, 2011 No comments

“La primera cuadra de la calle Junín, a metros del Congreso, guarda un ya raro conjunto de casas particulares de buena factura, altura pareja, estilo coherente y buen estado de conservación. Buenos Aires fue así alguna vez, pero hoy cuesta encontrar alguna cuadra que preserve una fisonomía sin el serrucho de departamentos. Por eso esta semana cundió la alarma sobre el número 71 de Junín, que apareció tapiado a medias con el tipo de barda sólida que se usa en demoliciones. Nada indica que empezaron, tal vez porque los dueños saben que el inmueble está catalogado y por tanto no puede ser destruido.

Donde también se alzó algo preocupante es en el 1200 de Montevideo. Esta semana estaban armando andamios tubulares cubriendo el frente de la Casa Bemberg, que fue objeto del ya famoso amparo ganado por Basta de Demoler con un argumento constitucional. Desde ese fallo, confirmado y extendido a toda la ciudad por la Cámara porteña, el Ejecutivo no puede permitir que se demuela alegremente nada que la Legislatura esté considerando.

La casona francesa iba a ser destruida para ser reemplazada por una caja de vidrio azul particularmente fea y disruptiva en el entorno de la plaza Vicente López. La firma IQ, que desarrolla el proyecto, se negó estos años a cambiar ni siquiera el tono del vidrio y ahora insisten en que, ya que tiene que “aguantarse” la casa catalogada, la va a continuar para arriba en vidrio y en azul. Ya es un caso de emperramiento, parece. Este atentado a la estética todavía no se aprobó, pero ya suben los andamios.”

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Una cuestión de rentas

November 7th, 2011 No comments

El caso de la confitería Richmond permite ver cómo piensan en el gobierno porteño. Los especuladores vuelven a la carga contra la Casa Bemberg.

“El cierre de la confitería Richmond sigue siendo una causa judicial, con una medida cautelar del juez Fernando Lima. Todavía sin definir, el tema está siendo una verdadera lección de cómo se piensan las cosas en esta ciudad y en particular de cómo las piensa el gobierno porteño. Este jueves, el ministro de Cultura, Hernán Lombardi, hizo una defensa de la propiedad privada que seguramente dejará orgulloso a su amigo y jefe político, el ministro de Desarrollo Urbano Daniel Chaín. Que un ministro de Cultura hable como uno de Obras y Piquetas no extraña a quienes siguen estos temas en la ciudad de Buenos Aires.

La ocasión fue una audiencia de conciliación en el juzgado que, curiosamente, fue pedida por los nuevos dueños de la Richmond. Curiosamente porque, como les preguntaron los amparistas y hasta el propio juez, nadie entendía para qué la habían pedido si no trajeron ninguna propuesta diferente, ni siquiera una copia del diseño del local de Nike. Con lo que el encuentro se transformó en un debate en la cuestión ríspida de los límites al uso de bienes patrimoniales.”

(…)

OTRA VEZ LA BEMBERG

“El dibujo de una fachada y el plano de corte que ilustran esta página son de la ya célebre Casa Bemberg, en Montevideo 1244, cuyo amparo fue fundacional para frenar las demoliciones que el Ejecutivo autorizaba mientras el Legislativo deliberaba. Los que la compraron, la firma IQ, querían hacer una caja de cristales de colores, muy alta, en reemplazo de la belleza francesa que ahí se alza ahora. No hubo caso de disuadirlos de hacer algo tan disruptivo en el entorno de una plaza ya castigada por un par de torres muy pobres en diseño pero muy altas. Esto que muestra el dibujo es la nueva versión, con los pisos de la residencia divididos en dos aprovechando su gran altura, y la caja de cristal de color montada encima de la mansarda. Según parece, todas las unidades serán de un ambiente –habrá que ver cómo es la planta que resulta de semejante laberinto– y se prevén tantos coches que se cavarán tres subsuelos de cocheras. Con el tránsito que pasa por ahí y la Santa Fe de doble mano a cien metros, el lío promete ser inolvidable.

Lo más curioso es que se dijo que los planos habían sido autorizados en mayo. Pero Basta de Demoler vio los planos en esos tiempos y eran otros. Estos parece que fueron aprobados por algún funcionario recién en septiembre, lo que crea la curiosa situación legal de andar sellando planos con una medida cautelar todavía vigente.”

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Sobre la protección de la Casa Bemberg

January 3rd, 2009 No comments
Pagina12 – M2 – 3 de enero de 2009
“En Nueva York tambien… Basta de Demoler ganó el amparo y la Ciudad apeló, sólo para recontraperder con una Cámara que dijo que el principio de no interferencia se aplicaba no sólo a la casa Bemberg sino a todo edificio en la misma situación. Fue un día memorable… ”
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La Legislatura protege el Petit Hotel de Montevideo 1244

December 12th, 2008 2 comments
La Legislatura protege el Petit Hotel de Montevideo 1244
En las últimas horas de ayer jueves 11, la Legislatura de Buenos Aires votó por unanimidad la catalogación de Montevideo 1244, un hermoso petit Hotel que había sido residencia de María Luisa Bemberg. La demolición había comenzado el a comienzos del año pasado, y a los pocos días fue detenida por la justicia ante el pedido de vecinos que consideraban que se debía preservar por su valor patrimonial.
La catalogación votada corresponde al nivel “cautelar” con lo cual se protege la fachada del edificio, permitiendo modificaciones en su interior y la construcción de pisos superiores en retiro de la línea de frente.
El hecho representa un logro para el patrimonio de la ciudad y para aquellos que luchan por la preservación de la identidad arquitectónica de la ciudad.
Breve reseña

En el mes de junio del año pasado, vecinos presentaron a la Comisión de Patrimonio Arquitectónico de la Legislatura un pedido de catalogación para preservar el edificio, un importante Petit Hotel de 4 pisos y bella arquitectura.
A pesar de haberse comenzado el proceso de catalogación, el Gobierno de la Ciudad (gestión Telerman), otorgó un permiso para demoler.
El Código de Planeamiento Urbano establece que se debe “inhibir” la parcela mientras la catalogación está en proceso, ya que, si el edificio se demuele mientras tanto, se frustra la iniciativa de la Legislatura.
Los propietarios pretendían demoler para construir un edificio de 9 pisos. Ante esta situación, los vecinos recurrieron a la Justicia porteña, con el apoyo de varias firmas entre ellas de los legisladores Teresa de Anchorena y Jorge Enriquez. A los pocos días, el juez Gallardo ordenó detener las obras. Los propietarios apelaron, y en estos momentos el tema se encuentra en la Cámara de Apelaciones para su resolución definitiva.
Mientras tanto, los vecinos se pusieron en contacto con los propietarios para intentar una salida consensuada; se apeló a la modificación del proyecto original para que contemplara la preservación del edificio.
Con esta catalogación, se espera que la Cámara resuelva la cuestión de fondo a favor de la preservación del edificio, que ya se encuentra protegido por Ley de la Legislatura porteña.


Otras catalogaciones en la sesión de ayer:
APH Callao, 1º lectura
Sitio Histórico Teatro El Picadero, 1º lectura
El proyecto de cambio de catalogación del Cine El Plata quedó reservado para las próximas sesiones

Catalogación de Montevideo 1250 y otras más.

June 14th, 2008 2 comments

Serán Tratadas este martes 17, a las 12 hs, en la Comisión de Planeamiento en el Salón Jauretche de La Legislatura. (entrada por Perú)

Se analizarán varias catalogaciones presentadas por la misma Legislatura (varios diputados) y por BASTA DE DEMOLER.

Es necesario mostrar el ineterés y la presión vecinal en este tema.

ES MUY IMPORTANTE CONCURRIR. .
Será un momento importante para colaborar en la defensa del Patrimonio Arquitectónico de Buenos Aires.
Tu presencia suma!!!

SUMATE y demostremos que conservar es “hacer” Buenos Aires.

Montevideo 1250 edificio de LEY

December 12th, 2007 3 comments

LA CATALOGACION:

Aprobación inicial conforme lo establecido en los artículos 89 y 90de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Artículo 1° – Catalógase con Nivel de Protección “Cautelar” en los términos del artículo 10.3.3 del Capítulo 10.3 “Catalogación” del Código de Planeamiento Urbano, el inmueble sito en Montevideo 1244/50, Parcela 7, Manzana 19, Sección 46.
Artículo 2° – Incorpórase el inmueble catalogado por el art. 1° al Catálogo previsto en el Capítulo 10.3. “Catalogación” del Código de Planeamiento Urbano.
Artículo 3° – El Poder Ejecutivo, a través de la Dirección General de Fiscalización de Obras y Catastro dependiente del Ministerio de Gobierno, deberá asentar la catalogación establecida por el artículo 1° en la Documentación Catastral correspondiente.
Artículo 4° – La ficha de catalogación 46-19-7, a todos sus efectos, forma parte de la presente ley como Anexo I.
Artículo 5° – Publíquese y cúmplase con los artículos 89 y 90 de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. de Estrada – Bello