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Archive for the ‘Ley 1227, de Protección al Patrimonio Cultural’ Category

“El ovni de Caseros, prohibido por amparo” (Página12)

October 13th, 2015 Comments off

Los lectores de m2 recordarán la saga del plato volador que quería aterrizar en la avenida Garay, esquina Piedras, en medio de uno de los conjuntos de edificios patrimoniales más lindos que tiene el sur porteño. En esa esquina hubo por muchos años una estación de servicio, que cayó en la actual volada de comprarlas a buen dinero, cerrarlas y construir algún bodriote grande. En este caso, era un edificio particularmente feo, inspirado en alguna CPU coreana, fuera de escala, guarango y para peor pintado de verde luminoso. El desvarío del diseño era tal, que esa obra terminó siendo el primer caso de un edificio frenado por amparo casi, casi por cuestiones estéticas. Pues la Justicia porteña acaba de confirmar el amparo, en un fallo que muestra cómo pierde el tiempo el macrismo –y gasta nuestros impuestos– defendiendo tonterías.CATALOGADOS

 

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“Reclamo de asambleas barriales en defensa del espacio público” (Diario Z)

July 17th, 2015 Comments off

 

Reclamo de asambleas barriales en defensa del espacio público

Más de cuatrocientos vecinos se reunieron anoche en la esquina de Acoyte y Rivadavia en Caballito para reclamar contra la construcción indiscriminada y la pérdida de espacio público.

RECALCULANDO BUENOS AIRES

 

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“Un caso de “poder blando”: Un museo de Nueva York con un palacio de particular belleza quiso hacer una torre en el jardín. Una ONG, una protesta y el propio gobierno municipal lo convencieron de buscar otro diseño.” (Página12)

June 23rd, 2015 Comments off

 (…)

“Pero como todos los museos del mundo, de cualquier tipo, el Frick tiene problemas de espacio.

Con lo que hicieron lo obvio, llamar a una firma de arquitectura modernita, Davis Brody Bond, y pedirle un diseño. DBB simplemente eligió un lugar “vacío”, el jardín interno de la residencia, y diseño una torrecita de seis pisos de un modernismo inmitigado, vidrio y hormigón y aceros, de modo de crear “contraste” y evitar toda sospecha de “falso histórico”, lo que parece que ahora te condena a la hoguera. El diseño tenía toda la sanata que acompaña estos errores, desde la necesidad de crear “volúmenes blancos” para exhibir arte hasta la más turística de crear un jardín en altura con vistas a Central Park, que está enfrente. Lo que el estudio obvió es el efecto destructivo de una torre así surgiendo por encima del museo.

Es que la casa Frick es una impecable creación del arquitecto Thomas Hastings, un famoso especialista en residencias de gran elegancia, mejor calidad y estupendo dominio de los lenguajes y las proporciones clásicas. Por lo tanto, la Frick es un edificio más vale horizontal, con entradas y salidas en sus fachadas de piedra París, jardines internos y externos, arquerías y columnatas que hoy resulta un descanso visual en un barrio dominado por varios de los primeros rascacielos residenciales del mundo. Los renders del diseño de BDD hacen pensar en que un gigantesco mueble de archivo, una cajonera, hubiera aterrizado en medio del palacio. Es todavía peor que la extensión de nuestra Facultad de Medicina junto al palacio de la avenida Córdoba. Es como si le construyeron una torre en el jardín al palacio Errázuriz.

Con lo que apenas se conoció el proyecto se formó una ONG, Salvemos al Frick, que desde el inicio contó con nombres de primer orden como el arquitecto Robert Stern, la escultora Maya Lin y nada menos que tres ex directores de la Comisión de Patrimonio de Nueva York. Esto último es clave, porque los ex funcionarios recordaban ciertos documentos relacionados al museo, como su promesa de hace cuarenta años de nunca tocar el jardín interno, diseñado por el británico Russell Page, que fue hecha cuando se permitieron pequeñas modificaciones al edificio en 1977. La ONG fue ganando cada vez más apoyos de grupos como la Fundación del Paisaje Cultural –que hasta encontró un comunicado de prensa del propio Frick anunciando que el jardín era “permanente”– y la Sociedad Municipal de las Artes. La prensa especializada, que en Nueva York no elogia a todo el que le ponga un avisito, fue durísima con la mediocridad del proyecto y la idea de destruir “la joya” del jardín.

Los directivos del Frick prestaron atención porque tenían muy presente el caso de otro museo similar y vecino, el Whitney, que había anunciado hace unos años el proyecto de comprar varias casonas del barrio, semidemolerlas y construir una torres de cristal por atrás. El Whitney estuvo más de un año en tribunales combatiendo amparos y demandas de patrimonialistas y vecinos, una galleta legal costosísima que terminó desalentando la idea. La rendición fue incondicional.

Lo que terminó de convencer al Frick de dar marcha atrás, según The New York Times, fue una serie de charlas informales con la Comisión de Patrimonio. Aquí conviene señalar que esta institución municipal reúne al gobierno de la ciudad, instituciones públicas de arquitectura, patrimonialistas y especialistas en patrimonio cultural, con lo que es una instancia de diálogo en serio y no un par de funcionarios nombrados a dedo, como la nuestra. La Comisión le dio a entender al Frick que el proyecto no iba a ser aprobado y que mejor debía buscar alternativas.

Con lo que el museo anunció que suspendía la idea y que iba a buscar otras maneras de lograr lo que necesita, que es un cincuenta por ciento de espacio extra para exposiciones temporarias y un 24 por ciento más para su acervo de obras de Greco, Degas, Manet y Renoir, entre otras perlitas. Extraoficialmente, el museo admitió que hasta recibió varios memos y dibujos de arquitectos preocupados ofreciendo alternativas que no implicaran algo tan feo y violento como la torre en el jardín. Como no hay apuro –el plan era empezar a construir en 2017– se pueden manejar alternativas que van desde cavar hasta readministrar el espacio actual con más eficiencia.

La lección para los porteños es una de convicción y gentil firmeza completamente ausente en nuestro ineficiente gobierno municipal. Las administraciones anteriores al PRO contestaban “no hay leyes que nos permitan pararlos” con ojos de ternura. Los macristas contestan lo mismo, con ojos duros, de contador de empresa constructora. Que en Nueva York, nada menos que Nueva York, se pueda usar el poder “blando” del estado municipal para detener una barbaridad demuestra que es posible hasta en esta Buenos Aires.”

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“Cosas que perdemos: Un nuevo truco de los especuladores permite falsear los datos de la misma Ciudad para demoler.” (Página12)

May 20th, 2015 Comments off

Cosas que perdemos

Un nuevo truco de los especuladores permite falsear los datos de la misma Ciudad para demoler. Otro es más tradicional, y consiste en abandonar edificios hasta que sean ruinas.

“Hayun nuevo truco, seguramente muy rentable, que los especuladores están encontrando para poder demoler lo que no deben y que se basa en la debilidad y el descaso del mecanismo de protección del patrimonio. Como ya se sabe hace rato, el macrismo en funciones no tiene el menor interés en cuidar lo nuestro y mucho menos en trabarle algún negocio a su industria mimada. Pero como los vecinos cada vez más prestan atención y vigilan su ciudad, se puso más difícil dar “excepciones”, hacer la vista gorda o simplemente firmar los papeles sin mirar. Los casos más recientes de disparates jurídicos tienen en común involucrar edificios grandes, de empresas poderosas, capaces de “allanar” a cualquiera.

Con lo que los más chicos tuvieron que buscarse sus vueltas, que de algo hay que vivir. La nueva es alterar la información de la base de datos de APH de la misma municipalidad, un programa de acceso público que idealmente debería incluir la información de todo objeto urbano, sea casa, edificio, plazoleta, lote o torrezota. En general, esta base funciona bien en lugares establecidos e incluye la información de niveles de protección o catalogación, de modo que hasta alguien que esté buscando comprar pueda enterarse en qué se mete. Pero claro, la información exacta parece limitarse a zonas ya maduras, donde no hay espacio para el salvajismo barato.”

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“El desalojo de la Casa Pantano” (Página12)

April 7th, 2015 Comments off

El viejo barrio del Abasto está viviendo un clarísimo proceso de gentrificación, fea palabreja que designa el reemplazo de una población de un sector urbano por otro más rico. El Abasto fue de clase obrera y especializado en el comercio de ese mercado, pero desde que el formidable edificio se transformó en shopping, arrancó el negocio inmobiliario con todo. Quien lo recorra verá los agujeros de este “despegue”, la pérdida de personalidad del barrio, la destrucción sistemática de piezas patrimoniales, la ausencia de bares y restaurantes baratos, la aparición de torres brutas y edificios tontos.

Lo que no se ve tanto son los desalojos, la expulsión de los vecinos de antes para crear estos negocios inmobiliarios. Con lo que la Casa Pantano es un ejemplo visible de lo que pasa todo el tiempo, y sólo porque sus habitantes decidieron dar pelea y no dejarse correr. La Pantano es uno de los ya raros edificios de renta de fines del siglo 19 que nos van quedando, una gran fachada italianizante en Carlos Gardel 3151 que esconde largos patios con galería y piezas de techos altísimos. Los vecinos de Abasto cuentan que el inquilinato pertenecía a una señora que, típicamente, cobraba cada semana pero no arreglaba el edificio, total era viejo. Ante el reclamo de los habitantes, la dueña vendió.

La Pantano está en la cuadrita “tanguera”, una puesta en escena urbana de bastante poco gusto inventada por el gobierno porteño para que los turistas se saquen fotos. Poca cosa, pero alcanzó para que los especuladores compraran la Pantano para destruirla y vender una torre por la ubicación. Un problema era que el caserón tenía una catalogación estructural, que impide hacerla desaparecer, pero eso se solucionó rápidamente bajándola a cautelar, que sólo obliga a preservar la fachada. Para algo hay amigos, ¿no?

Falta, sin embargo, sacar a los inquilinos y también bancarse la lupa del cambio administrativo de nivel de catalogación. El primer capítulo arranca mañana a las 17 en la puerta de la Pantano, con una movilización de los vecinos, una radio abierta, juegos para chicos y la presentación de un proyecto para que la casa se transforme en un museo de la vivienda social. Convocan 16 organizaciones sociales, comuneras y legisladores porteños

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Una cuadras, dos demoliciones polémicas; ¿Cómo se autorizo la demolición del Petit Hotel de María Julia?; “Un símbolo del menemismo” (Página12)

March 15th, 2015 Comments off

La residencia de Junín 1435 estaba en buen estado de conservación y protegida por ley, pero está siendo destruida para construir un edificio. El embargo de 2000, el remate de 2009 y el cambio de manos de la casa.

(…)

El petit hotel fue vendido en 2009 en subasta pública por algo menos de un millón de dólares, un 40 por ciento menos de lo que se calculaba fuera su valor de mercado. El edificio permaneció cerrado, aunque fue discretamente ofrecido en alquiler para cualquier negocio hotelero o gastronómico, o como sede empresarial. Para 2012 estaba nuevamente en venta, a casi dos millones de dólares, y en algún momento de 2013 cambió de manos.

El destino final del edificio es su desaparición, pese a la protección patrimonial que debería proteger aunque sea su fachada. Como todo edificio construido antes del primero de enero de 1941, la casa de la calle Junín tiene un trámite especial y no puede ser demolido sin aprobación de un ente específico, el CAAP. Pero por su ubicación en la Recoleta, el petit hotel ya está protegido por una ley que protege ese tipo de edificio en ese barrio. La ley fue impulsada en la Legislatura porteña por la ex legisladora Teresa de Anchorena. Pero el petit hotel de Junín 1435 obtuvo el permiso de demolición como si no existiese la ley Anchorena.

Para mayor confusión, hay graves problemas con las fichas catastrales del edificio, como denunció la ONG especializada Basta de Demoler. En la base de datos de la Ciudad resulta que no existe el 1435 de Junín, pero para compensar figuran dos fichas con el número 1445. Una indica la correcta ubicación, por sección, manzana y lote, de la casa de Alsogaray; la otra ficha identifica un edificio de departamentos que realmente tiene en la puerta la dirección 1445. Pero el cruce o confusión sigue, porque el petit hotel figura como “desestimado” por el CAAP, con lo que se puede demoler, pero el edificio de rentas figura como protegido con una catalogación de grado cautelar, que obliga a mantener la fachada.

El último detalle irregular de la obra es que al pie del andamio que cubre la fachada del petit hotel figura un permiso de demolición con el número 17.617.923/14. Ese número es inhallable en los registros públicos de la autoridad que los emite, la Dirección General de Registro de Obras y Catastro.

Que un petit hotel de valor patrimonial en excelente estado de conservación sea demolido pese a que exista una ley que específicamente protege aunque sea su fachada ya es costumbre en un barrio que sufre tan fuertes presiones inmobiliarias. En la misma cuadra, unos metros más hacia Pacheco de Melo, ya está en venta un pequeño edificio blanco que se alza sobre otra demolición de otro petit hotel que también tenía su fachada protegida.

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“El patrimonio en tensión” (Página12)

March 15th, 2015 Comments off

El traslado físico de un punto a otro de la Ciudad de Buenos Aires nos pone en una situación de tensión acerca de temas vinculados con el patrimonio y su forma de abordarlo por parte del Gobierno de la Ciudad y del gobierno nacional. Luego de recorrer las obras de recuperación del Transbordador Nicolás Avellaneda, en La Boca, que son parte del saneamiento integral del Riachuelo, de sentir la emoción de que ese maravilloso artefacto finalmente se recupere y se lo saque de la terapia intensiva en la que estuvo por cincuenta años, nos dirigimos a tomar café a la Confitería El Molino, en Congreso. Allí, donde grupos de entusiastas que hace años vienen bregando por la recuperación del edificio finalmente fueron escuchados.

Ambas obras son del gobierno nacional. La Dirección Nacional de Vialidad recupera el transbordador y luego de la media sanción legislativa que le falta el proyecto de recuperación de El Molino se recuperará con presupuesto del gobierno nacional. Al igual que el otro puente Nicolás Avellaneda, el más moderno, que ya fue rescatado, los edificios del Ministerio de Agricultura sobre Paseo Colón, el Palacio de Correos y Telecomunicaciones de Corrientes y Leandro N. Alem, la Casa de Gobierno en conjunto con la Aduana Taylor, el mural de Siqueiros y el Congreso Nacional. Sin nombrar otras intervenciones no específicas del patrimonio, como el subte que conectará Plaza de Mayo con Retiro, las Bodegas Giol, que a fuerza de ciencia y tecnología cambió esa zona de Palermo, la cesión del bajo autopista de La Boca en favor de la ciudad y la recuperación de la Vuelta de Rocha en el mismo barrio.

Cuántos beneficios, ejecutados con presupuesto nacional, para una ciudad, ¿no? En otros momentos y con menos dinero muchos nos las ingeniamos para recuperar la Casa de Gardel, la logia Hijos del Trabajo y su neo egipcio masón en Barracas, la gloriosa y vecina Sociedad Luz, la casa Pantano en el Abasto, el edificio de la Escuela Taller del Casco Histórico, en Brasil y Paseo Colón, hoy amenazado también por la piqueta.

Por eso no entendemos ¿cuál es el pretexto para no recuperar la casa de Filiberto en La Boca? ¿Económico? ¿El metrobus se puede cargar así porque sí un sitio de la memoria como es el Atlético y el edificio de Brasil y Paseo Colón? Y siguiendo la misma línea hacia La Boca, el edificio Marconetti, o lo que ocurrió en la plaza Intendente Alvear con el subte (Plaza Francia para los funcionarios porteños) o los autos del TC 2000 rugiendo junto al Cabildo, la Richmond y su nuevo cafecito entre un millón de pares de zapatillas, los 36 Billares, los ornamentos del mástil de Plaza Colombia, y siguen las víctimas…

Tan pobre es la atención que se tiene desde la gestión a la identidad porteña, tan viciada de argumentaciones leguleyas y económicas y tan tristes han sido, como llegar al colmo de la impotencia y enjuiciar a una ONG, como Basta de Demoler. Todos estos son sólo ejemplos que evidencian cómo, en la ciudad más importante del país, se trata el patrimonio.

¿Qué hay detrás de la demolición del Petit Hotel de María Julia Alsogaray?

February 28th, 2015 Comments off

Esta semana, comenzó la demolición del  Petit Hotel de Junin 1435. El mismo que fuera rematado por orden judicial para afrontar las deudas  que la ex funcionaria menemista debió afrontar con el fisco tras una causa por enriquecimiento ilícito. Lejos de la anécdota, este nuevo caso se suma a la infinidad de demoliciones de esta tipología tan poteña en peligro de demolición: el “petit hotel”.

Si bien está vigente una Ley que protege preventivamente los inmuebles anteriores al año 1941, la cual habilita a que un Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales (CAAP) a que evalué el valor de los edificios con pedido de demolición; La decisión de que edificios deben ser demolidos generalmente es cuestionada por los vecinos.

En este caso, no hay información de Junín 1435 en el Registro de Bienes Catalogados del Área de Protección Histórica del Ministro de Desarrollo Urbano. Además el expediente N° 17.617.923/14 de Demolición total, no figura en los registros de la Dirección General de Registro de Obras y Catastro.

La confusión aumenta cuando se accede al mismo registro pero de Junín 1445: aparecen dos fichas con la misma dirección pero con diferente número de parcela: Sección 11, Manzana 058, Parcela 018  que corresponde a  Junín 1445, un edificio de renta y Sección 11, Manzana 058, y Parcela 019 que correponde a Junin 1435, osea el Petit hotel demolido.

Ambas fichas muestran información contradictoria; la ficha de la parcela del Petit Hotel tiene la foto del edificio de renta y la ficha del edificio de renta dice este que no es anterior al año 1941 pero aún así parece haber recorrido los pasos previsto por la Ley antes mencionada ya que está dentro del catalogo preventivo con protección cautelar.

Si bien este puede ser un error burocrático, las organizaciones vecinales, entre ellas Basta de Demoler, reclaman desde el año 2011 la posibilidad de participar de las reuniones del CAAP de acuerdo al reglamento de dicho organismo para asegurar la transparencia en este tipo de deciciones.

Sin embargo, desde el Gobierno de la Ciudad se ha negado esta posibilidad donde se decide a puerta cerrada el futuro del patrimonio de todos los porteños.

Más casos en la misma cuadra:

Lejos de ser un incidente aislado, los vecinos de esta cuadra son testigos privilegiados de estos manejos y hasta el periodista de Página12 ha sido demandado por hacer públicas estas irregularidades: Hasta Diciembre de 2009, tras ser evaluado por el CAAP, el edificio de Junín 1471 estaba incluido dentro de la una Ley de protección que reunía varios inmuebles de la tipología Petit Hotel de barrio de Recoleta. Pero sorpresivamente, el Subsecretario de Planeamiento, Hector Lostri, emitió una contradictoria resolución en la que “desestima”  proteger el inmueble y habilita su demolición.

Lo contradictorio es que el CAAP había decido con anterioridad que este edificio reunía las condiciones necesarias para ser protegido legalmente con el nivel de protección cautelar. Dicho dictamen y la posterior Ley de protección se basó y fundamentó en la información provista por la Dirección de Interpretación Urbanística que depende del mismo Subsecretario de Planeamiento. No menos polémico es el hecho de la reconsideración se logró sin consultar al CAAP; que es el organismo encargado de evaluar el valor de los edificios patrimoniales.

COMUNICADO DE PRENSA: Poder Ciudadano y FARN apoyan a Basta de Demoler tras la demanda millonaria del Gobierno de la Ciudad

February 20th, 2015 Comments off

COMUNICADO DE PRENSA DE BASTA DE DEMOLER

Poder Ciudadano  y FARN apoyan a Basta de Demoler

 

Las reconocidas instituciones se presentaron como “amigos del tribunal” en apoyo de Basta de Demoler en el expediente de la demanda por “daños y perjuicios” del GCABA.

 

Buenos Aires, 13 de febrero 2015: bajo la figura del “Amicus Curiae” (amigos del tribunal), las organizaciones Poder Ciudadano y Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) se presentaron en la demanda por daños y perjuicios iniciada por el GCBA en apoyo de Basta de Demoler, Santiago Pusso y Sonia Berjman, firmantes del amparo que logró preservar la Plaza Intendente Alvear cuando se pretendía construir allí la estación de Subte Plaza Francia de la Línea H del subte.

La figura del “Amicus” permite la intervención de terceros ajenos a una contienda judicial, aportando argumentos de hecho y de derecho, a efectos de  colaborar con  el tribunal en la solución del litigio.

Varias ONGs, entre ellas Greenpeace, Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), World Monuments Fund, expresaron su preocupación por esta demanda, por considerar que persigue un fin intimidatorio contra personas u organizaciones que recurren a la Justicia en defensa del interés público.

Más información aquí

Demanda por preservar un espacio público:

 

El Gobierno de la Ciudad  presentó una demanda por “daños y perjuicios” por $ 24.000.000 con inhibición de bienes contra la asociación civil “Basta de Demoler”, Santiago Pusso (vicepresidente) y Sonia Berjman, amparistas en la causa judicial que se inició para preservar la Plaza Intendente Alvear en Recoleta (Av. Pueyrredón y Libertador), cuando se pretendía construir la estación de subte “Plaza Francia” en ese terreno.

La demanda recayó en el Fuero Contencioso Administrativo y Tributario N° 6, secretaría 12, a cargo de la jueza Patricia López Vergara. La inhibición de bienes fue rechazada en primera instancia, siendo apelada por el GCABA y posteriormente rechazada nuevamente por la Cámara de Apelaciones.

COMUNICADO DE PRENSA: Casa Suiza, el último edificio que queda vinculado a la cultura afroporteña será demolido.

February 13th, 2015 Comments off

COMUNICADO DE PRENSA:

Casa Suiza:

El último edificio vinculado a la cultura afroporteña será demolido.

Se trata de la Casa Suiza cuya demolición había sido detenida por una medida cautelar solicitada por vecinos y apoyada por la Asociación Misibamba y Basta de Demoler.

 

Buenos Aires, Viernes 13 de Febrero de 2015. La semana próxima, se reanudarán los trabajos de demolición del inmueble Casa Suiza tras el revés judicial en el amparo para frenar las obras y luego de que el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales, dependiente del Ministerio de Desarrollo Urbano del GCBA, desestimase el valor patrimonial del edificio.

La demolición del inmueble de Rodríguez Peña 254 es una gran pérdida para el patrimonio intangible de los porteños. Según declaró en una manifestación el antropólogo Pablo Cirio, quien representa a la Asociación Misibamba de la comunidad afroargentina de Buenos Aires; “Estamos festejando y reclamando por la preservación de este lugar, que es el último edificio que queda vinculado con la cultura afroporteña”

El valor histórico de la “Casa Suiza”

La Casa Suiza, propiedad de la Sociedad Filantrópica Suiza, fue fundada en 1861. Además de la actuación de prominentes artistas, como el dúo Gardel-Razzano, Sandro, Hermética y Patricio Rey, desde fines de los ’20 hasta 1978 fue ininterrumpidamente alquilada por el Shimmy Club, una asociación de afroporteños del tronco colonial fundada en 1882 por Alfredo Núñez para realizar sus bailes de carnaval, los cuales duraban 8 noches.

shimmy_flyer

El Shimmy Club fue la institución afroporteña más emblemática del siglo XX y aún hoy es recuerdo vivo en todo afroporteño mayor de 40 años de edad. Además de actuar en el salón principal orquestas de tango, como la dirigida por los afropoteños Enrique Maciel y Tomás Santillán, actuaban grupos de jazz y de música tropical (según las épocas).

Al mismo tiempo, en el subsuelo de la Casa Suiza funcionaba el bufé y tenía ocasión la práctica espontánea del candombe porteño y la rumba abierta (versión local de la rumba cubana) donde cada familia tenía una mesa asignada y llevaba sus tambores. Sobre el cierre de cada noche de carnaval, todos salían en comparsa candombera por Rodríguez Peña hasta la avenida Corrientes y, por ésta, hasta el Bar Ramos (esquina con Montevideo) cantando canciones como ésta:

 Miralá qué linda viene,

miralá qué linda va,

la comparsa de los negros

que se va y no vuelve más.

La Casa Suiza es el último baluarte material e inmaterial de la ciudad directamente vinculado a los afroporteños, grupo no sólo preexistente a la nación sino presente desde la misma fundación de Buenos Aires. Paradójicamente los menos conocidos de nuestra identidad.