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Archive for the ‘Ámbito Judicial’ Category

“Descontrol edilicio en la Ciudad: alertan por torres de hasta 28 pisos” (Tiempo Argentino)

July 17th, 2015 Comments off

El boom inmobiliario en Capital Federal, que se inició en Caballito y en Flores, genera quejas constantes en Palermo, Belgrano y Coghlan.  En algunas zonas se edifican más de 20 pisos cuando sólo se permiten 9. Leyes laxas y complicidad de funcionarios fomentan la especulación inmobiliaria.

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“La construcción “impermeabiliza” los barrios”

“Osvaldo Guerrica Echevarría, arquitecto y presidente de la Asociación Amigos del Lago de Palermo, alerta que “el auge de la construcción en propiedad horizontal, ya sea entre medianeras o en edificios de perímetro libre (torres), impermeabilizó la mayor parte de la entonces superficie absorbente sobre predios privados con nuevas construcciones”. El especialista recuerda que el Código de Planeamiento Urbano de 1977 indicaba la existencia de un pulmón de manzana absorbente; “pero esta obligación dejó de existir en las zonas más densamente pobladas y desde hace más de 20 años se permite construir sobre planta baja en cada parcela, perdiendo así la permeabilidad en el pulmón de manzana”. A esto se le suma que durante el siglo XX se redujo la cantidad de espacios verdes públicos parquizados en más de 50 hectáreas (de 7 m2/habitante se pasó a menos de 2) y con ello, además del disfrute para la gente, “se constituyó en una sensible pérdida de superficie absorbente”. Guerrica Echevarría recordó que la construcción “implica excavaciones de entre 30 y 40 metros de profundidad que sobrepasan largamente las dos primeras napas de agua. Es a través de estas napas, que los terrenos aún absorbentes acumulan el agua y la envían al estuario. La red de bases de hormigón construidas constituye -subterráneamente- un verdadero dique a la evacuación de las aguas de lluvia retrasando, y muchas veces impidiendo, el escurrimiento”. También las torres acentúan la densificación urbana (cantidad de habitantes por hectárea) en términos impredeciblemente negativos, ya que el aumento de la cantidad de personas va acompañado del aumento en la cantidad de vehículos. “Las cañerías pueden tener mayor diámetro, los cables transportar más voltios, pero las calles no pueden aumentar sus dimensiones.”

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Denuncian que la estatua de Colón tiene daños irreparables (Perfil)

July 14th, 2015 Comments off

Permaneció más de dos años recostada sobre una tarima de madera y se usaron productos no convenientes para su restauración.

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Monumento a Colón dañado

sus condiciones distan de ser las ideales: tras permanecer más de dos años recostadasobre una tarima de madera y de la utilización de productos no convenientes para su restauración, en la figura se pueden observar papeles pegados, marcas de las eslingas que sujetaban a la figura cuando fue bajada de su pedestal, además de diferentes manchas en el dorso.

Eso denuncian los vecinos agrupados en la ONG Basta de Demoler y Marcelo Magadán, un arquitecto especialista en restauración de monumentos históricos. “En el ruedo de la capa y pies de Colón se observan hojas de diario adheridas con un producto que oscurece la superficie del mármol”, señala Magadán a PERFIL. Según el experto, es una clara señal de que se habría empleado alguna resina para consolidar o fijar partes de la obra que alteró la superficie. “Esta situación también se da en la base de la escultura. En ese lugar, además, se percibe que la superficie –antes blanca–, está amarillenta. De acuerdo a los productos empleados, las manchas podrían ser irreversibles”, agrega.

Respecto a las manchas en el dorso de la estatua, por la ubicación relativa de las mismas, coincidirían con los puntos donde el mármol estuvo en contacto con los tacos de madera que sirvieron de apoyo durante casi los dos que permaneció acostada sobre el piso. “Además había otras, de color naranja, en los brazos, producto del roce de las eslingas empleadas en los movimientos”, detalla el arquitecto.

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Tanto para el arquitecto como para la ONG Basta de Demoler, que presentó varios amparos para evitar el traslado de la pieza artística de Zocchi, el desguace del conjunto escultórico fue “innecesario”. “Se podría haber restaurado sin haberlo bajado del pedestal donde estaba montado”, asegura el especialista en monumentos. “Ambos monumentos –el de Azurduy y el de Colón– podrían haber convivido en el mismo lugar, pero el objetivo de esta costosa operación era trasladarlo sí o sí”, dice Ana Bas, de Basta de Demoler.

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CONVENTOS EN RIESGO: Entre el negocio inmobiliario y la fe. (La Nación)

July 14th, 2015 Comments off

Están en lugares codiciados por desarrolladores y constructoras

“Nos vimos cercadas por estos impíos que entraron en tropel. Los recibimos en un profundo silencio. Unos nos apuntaron con los fusiles, otros nos empujaban con las bayonetas sin que ninguna hablara. Afortunadamente un sargento ordenó que se retiraran”, escribe en 1807 la madre superiora de Santa Catalina de Siena luego del asedio de los ingleses.

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Ese monasterio, como tantos otros de la ciudad, ya no está amenazado por soldados sino por proyectos de construcciones en sus predios. Así lo aseguran vecinos y ONG, para quienes el patrimonio histórico de la Iglesia en Buenos Aires está en peligro. En algunos casos lograron amparos que frenaron las obras, pero en otros, los proyectos avanzan.

A veces, son las mismas congregaciones en problemas económicos las que promueven la venta de edificios y terrenos para aliviar sus finanzas, en momentos en que el precio del metro cuadrado llegó a 4700 dólares en algunas zonas de la Capital.

En medio de la polémica, las constructoras que impulsan los proyectos prometen no demoler “las cosas que son de Dios”.

En Las Victorias, un edificio neogótico de 130 años que ocupa 2600 metros cubiertos frente a la plaza Libertad, la Justicia libró en 2012 una precautelar que paralizó la refacción que se había comenzado en los descascarados dormitorios de los sacerdotes redentoristas. El proyecto, que cuenta con el aval de los curas, contempla hacer cuatro pisos nuevos sobre los tres que ya tiene el edificio.

Vista Las Victorias

“Estaba desmantelando la biblioteca y la iglesia interna, por eso interpusimos un amparo”, advierte María del Carmen Arias Usandivaras, de Basta de Demoler. Ella y los vecinos buscan que no se modifique la parcela de este edificio de la belle époque donado por Magdalena Dorrego de Ortiz Basualdo, donde se casó Jorge Luis Borges.

Por su parte, el padre Marcelo Pomar, impulsor del proyecto, asegura que la paralización de las obras no benefició a nadie. “El inmueble ahora está vacío y con escombros, los cuatro sacerdotes que allí vivían tuvieron que abandonarlo, y el edificio no se puede utilizar para las obras de caridad”, dice.

La construcción iba a ser costeada con la venta de terrenos propios en Córdoba y con la ayuda de donaciones. La intención era alquilar dos pisos para poder solventar obras de beneficencia. La fe no siempre llega al bolsillo y hay una merma en la recaudación dominical.

JUSTIFICACIÓN

Para el ingeniero Luis Perri, socio de Obras y Sistemas SRL, a cargo de la obra, se vieron obligados a comenzar las refacciones, ya que “era una estructura insegura para los propios padres, con cables en mal estado, sin salidas de incendio, techos con goteras, baños rotos, etc. Claramente hay animadversión por parte de la ONG que frenó todo”.

A su vez, en Palermo hay controversia por un terreno de 4000 metros al lado del colegio Don Bosco que vendieron los salesianos. Allí se levantó la cautelar que impedía construir una torre con amenities y shopping. Según los vecinos, el complejo perjudicaría la tranquilidad y el medio ambiente de Palermo.

“No puede ser que de pronto se junte un grupo, te levante una cautelar y frene una obra. Por suerte, la Justicia se expidió ahora a favor nuestro, así que empezamos a trabajar en cualquier momento”, advierte Carlos Spina, gerente comercial de Argencons, a cargo de lo que será Quartier Dorrego.

Torre Shopping de los Salesianos

También en Palermo se impidió la demolición de la fachada contigua a la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, un emblema barrial con dos torres frente a la plaza Güemes. El frente integra el complejo de la Congregación del Verbo Divino Provincia Argentina Sur donde planeaban otra torre con amenities y jardín de infantes privado.

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Sobre las barrancas de Belgrano, un espacio en altura como los que preferían los monjes, está la vieja Abadía San Benito. Allí vivieron 50 benedictinos que luego se marcharon para alejarse del ruido. En 2006 intentaron levantar un centro médico, pero en la actualidad es patrimonio de la Ciudad y fue utilizado el año pasado para Casa FOA en el marco de un programa de puesta en valor de las iglesias y conventos.

En pleno microcentro, el monasterio Santa Catalina de Siena está catalogado por la World Monuments Fund como “en peligro” junto a otros de Siria y Venecia.

Allí, donde vivieron las primeras monjas de clausura, se evitó una torre de 18 pisos que socavaría la estructura de adobe. Esta joya arquitectónica ofrece visitas guiadas y cuenta con un “barcito” en el patio colonial. Un pequeño cartel sobre San Martín invita al Centro de Atención Espiritual: “En medio del ruido, alguien te escucha”..

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Un “MURO VERDE” en Plaza Alvear (Recoleta)

April 24th, 2015 Comments off

Hace 2 semanas se advirtió una construcción en plena Plaza Alvear (comúnmente llamada “Plaza Francia”) en Recoleta: se comenzaron a hincar columnas de hormigón armado para la colocación de un “Muro Verde” de la empresa Green Walls.

Según información recabada en el lugar, se trataba de una estructura sólida de 5m de altura por 6 de ancho aproximadamente, cubierta con variedad de plantas que dibujarían la leyenda “Buenos Aires Ciudad verde”.

El “muro” comprometería las visuales del conjunto de alto valor patrimonial conformado por la plaza, y el conjunto edilicio histórico conformado por la capilla del viejo Asilo “General Viamonte” del Centro Cultural Recoleta, la barranca y la recova.

De manera inmediata Basta de Demoler se comunicó con la Subsecretaría de Uso del Espacio Público para manifestar su preocupación y rechazo a esta iniciativa, por tratarse de un APH (Area de Protección Histórica) y por alterar una zona de alto valor histórico.

Luego de esta comunicación se retiraron las estructuras y se cubrieron los hoyos con césped.

Los muros verdes, que resultan un aporte modesto pero visualmente llamativo al verde de la ciudad, encontrarán seguramente un lugar más adecuado para publicitarse, sin interferir con un paisaje tan valioso y valorado como referencia de los vecinos de Recoleta.

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MÁS INFORMACIÓN

Poder Ciudadano y la Fundación Ambiente y Recursos Naturales en la Justicia ante la demanda del GCBA: “Basta de Demoler tiene amicus” (Página12)

March 15th, 2015 Comments off

Como bien saben los lectores de este suplemento, Mauricio Macri y su gobierno trataron de intimidar a Basta de Demoler y a otras ONG que les molestan en sus negocios, haciéndoles un juicio millonario a ellos y a Sonia Berjman. La idea de los macristas fue que al lograr un amparo para que no desintegraran la plaza Intendente Alvear construyendo ahí una estación de subte –ilegal, de paso, porque tenían que construirla enfrente, en Plaza Francia– les habían hecho perder plata. Y demandaron a Basta de Demoler y a Berjman para que pagaran los millones supuestamente perdidos por bloquear la obra. Además del absurdo legal, ya que no fueron BdD ni Berjman quienes bloquearon la obra sino un juez de la ciudad, en pleno uso de sus poderes judiciales, el caso fue claramente un apriete para asustar a los que quieran protestar a futuro.

El hecho hasta dividió internamente al PRO porteño, porque muchos se dieron cuenta de que se iba a armar un escándalo, cosa que se puso internacional a medida que las expresiones de preocupación, repudio y solidaridad pasaban del CELS y la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia a Greenpeace y el World Monument Fund. Ahora, Poder Ciudadano y la Fundación Ambiente y Recursos Naturales se presentaron ante el tribunal para argumentar a favor de los acusados.

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Frenan la obra de Torre Quartier Colegiales: “Un amparo contra la fantasía burocrática” (Página12)

March 15th, 2015 Comments off

En pleno Colegiales yace clausurada una obra con alturas y usos prohibidos, pero autorizada por el macrismo. Un caso en el que la Justicia y los vecinos ponen orden.

En la esquina de Dorrego y Amenábar hay tres lindos bares y una obra en construcción, bastante tránsito, una mezcla de casas patrimoniales y edificios olvidables pero nuevos, bastantes árboles y una población local que se renueva. Menos visible, hay un caso notable de movilización vecinal contra un edificio, el de la obra de la esquina, que ya resultó en un amparo, una clausura y una confirmación de la Cámara porteña de lo actuado. El caso es notable por el truco burocrático utilizado por los especuladores para hacer un edificio enorme y con usos no autorizados para el barrio. Y también por la fuerza con que los vecinos siguen el caso, lo que incluye una masiva juntada de firmas a través del sitio Change.org.

Colegiales es un barrio en transformación, que recibió inversiones del macrismo, siempre atento a eso de crear “movidas” que generen negocios inmobiliarios. Como de este tema sí que entienden bien, este barrio terminó siendo como una continuación de los dos Palermos, el Viejo y el Hollywood. Varios reciclados –los silos, la terminal de tranvías– y muchos restaurantes después, ya se nota el cambio de alturas, con la patota de las torres ahogando el lugar.

Fue entonces, en pleno desarrollo, que en 2013 el macrismo autorizó una obra enorme a partir de la esquina de Dorrego y Amenábar, con un frente chico sobre la primera y un estiramiento de más de media cuadra sobre la segunda. El render de la misma constructora permite ver la masividad del edificio, diseñado en el estilo “no perdamos ni un centímetro para vender”, sin tiempo ni paciencia para crear algo que sea… arquitectura. La “propuesta” era un mix de estudios, departamentos pequeños y medianos, oficinas y pileta de natación, con una planta baja dedicada al comercio, con el ancla de un polo gastronómico.

El macrismo firmó todo a través de las disposiciones 777 y 1588 de la Dirección General de Interpretación Urbanística y Registro, ambas de 2013, que autorizaban un edificio de más de 30.000 metros cuadrados, supuestamente sobre un terreno de 14.300, con una altura de casi 37 metros. Con la firma de la Dgiur, los trámites de la colega Dirección General de Fiscalización y Catastro salieron enseguida. A poco se anunciaba y se arrancaba el Quartier Dorrego.

Si el nombre suena familiar es porque los quartier ya son legión, marca registrada de un tipo de edificio que se especializa en buscar terrenos grandes y hacer torres lo más altas y masivas posible, como la que se alzó en San Telmo pese a las protestas dolidas del barrio entero. Con tantos millones sobre la mesa, no hay sentimentalismo ni consideración, con lo que los quartier suelen enfrentar protestas y amparos. Es lo que sucedió el año pasado, cuando ocho vecinas y vecinos de Colegiales lograron que la Justicia porteña frenara la obra.

Lo hicieron cuestionando ambas disposiciones de la Dgiur. Una era la que permitía restaurantes, financieras y agencias de turismo en los locales de planta baja, todos usos prohibidos por el Código de Planeamiento Urbano pero concedidos como si lloviera por la autoridad de aplicación. La otra disposición era la que permitía hacer 31.000 metros sobre un terreno de algo más de 14.000. Esto fue lo que más se discutió, porque construir 2,2 veces el terreno da un FOT –factor de ocupación del terreno– bastante bajo, nada excepcional en esta ciudad saturada. Lo que hizo extraña la discusión fue que el terreno de la obra no mide ni remotamente 14.000 metros, que es la superficie de una manzana grande de Buenos Aires, bastante más de una hectárea.

Lo que ocurría es que el Quartier Dorrego va en este emprendimiento con algún tipo de sociedad, que no se termina de conocer, con el Colegio León XIII, de los salesianos. El colegio ocupa toda la manzana, entera, y explícitamente los desarrolladores del quartier le dijeron a la Justicia que estaban usando el FOT de la manzana entera porque los salesianos no iban a construir nada más, nunca, en esta manzana. Como el FOT es una manera de regular la densidad de una manzana, el argumento cerraba.

Pero resulta que la jueza buscó y pidió el contrato por el cual los salesianos hacían una promesa tan jugada, y nadie pudo mostrárselo. Y autorizar un uso del FOT de toda la manzana en una sola parcela, jugando a que en el futuro se les prohibiría a los curas ampliar nada resultó por lo menos comprometido. En diciembre, la jueza falló por el amparo y mandó parar la obra.

La constructora y la desarrolladora, solidariamente, apelaron de inmediato, en enero, pidiendo que se habilitara la feria judicial de verano. Uno de los tres jueces de la cámara, Fernando Lima, votó en disidencia del tribunal porque consideró que ni siquiera había que habilitarles la feria y los apelantes tenían que esperar hasta febrero, cuestión de días. Las juezas Graciela Seijas y Mabel Daniele aceptaron habilitar la feria, pero fue lo único que aceptaron. En un fallo lapidario, rechazaron levantar el amparo y dejaron de lado los argumentos de los apelantes, algunos francamente pintorescos.

Resulta que los constructores, viendo que no convencían con su uso del FOT de la manzana entera para una parcela toda, hasta cuestionaron el uso de esa medida como herramienta urbana. La Cámara ignoró ese argumento, más apto para un seminario en la FADU que para un escrito judicial. Tampoco le prestó la menor atención al pedido de los constructores de construir menos de lo que habían pedido originalmente, aunque sea para no perder tanta plata. Con tino, el tribunal los mandó a presentar nuevos planos de un edificio más chico ante sus amigos de la Dgiur y Dgfyc, explicitando que no se puede construir a medias lo que ya se aprobó y que una Cámara no da habilitaciones para obras.

Las juezas hasta se permiten un tono algo zumbón al tratar la supuesta transferencia del FOT de la manzana entera a la parcela del quartier. Los constructores dicen que ninguna ley impide hacerlo, pero el tribunal contesta que ninguna ley habilita hacerlo, con lo que los tratos de palabra no existen. De hecho, las camaristas hasta podrían ver ahora mismo que el supuesto trato no existe, porque a unos metros del quartier los salesianos ya están haciendo una obra. Un gran cartel lleno de logos avisa que se están ampliando las instalaciones del colegio, explícitamente el jardín de infantes y la primaria. La obra es de algo más de 5000 metros cuadrados y de 16,40 metros de altura, algo que ciertamente influye en el FOT total de la manzana.

Con la Justicia tomando claramente posición y con argumentos fuertes, los vecinos pasaron su eje de movilización a prevenirse de la poderosa fantasía del macrismo en funciones, que nunca deja en la estacada a un colega constructor. Una de las amparistas, Gabriela Pastorino, les escribió una dolida carta a los salesianos contando por qué se mudó con sus hijos a un barrio “de casas bajas, un rincón tranquilo de la ciudad”. En la carta, Pastorino explica el caso, cuenta del amparo y le pide a la comunidad religiosa que “no ponga el dinero por encima de los valores de comunidad y solidaridad que enseña a sus alumnos”. Los vecinos están repartiendo copias de esta carta por todo el barrio. El mismo texto puede verse en Change.org, donde está pasando algo notable, que ya hay casi 5000 firmas reunidas apoyando al texto y a los vecinos.

Para ver el tema de un modo más general, es evidente que los porteños están muy por delante de los macristas en esto de entender los barrios. Las disposiciones que autorizaron una obra con una superficie y altura fantasiosas, y con usos claramente imposibles, muestran la total desconexión con la realidad de funcionarios que creen que estas cosas todavía “pasan”. No pasan, ya no.

“Para liberar terrenos” (Página12)

March 15th, 2015 Comments off

El Círculo Obrero de Santa Lucía, en Barracas, vuelve a estar en peligro, porque el macrismo, en lugar de cumplir la ley, busca cambiarla. Un ejemplo clarísimo de las prioridades de su gestión.

El gobierno de Mauricio Macri nunca pudo digerir el todavía débil andamio de protección al patrimonio porteño. Por sus intereses económicos, por los de sus amigos y colegas del sector, y por la ideología zonza y conveniente que defienden tantos profesionales, la idea de patrimonio del macrismo es la del monumento en la plaza, la iglesia antigua, alguno que otro edificio público que no se puede demoler de todos modos, y grandes edificios que no es negocio destruir, por grandes nomás. El resto, las casas y los pequeños edificios que forman el tejido porteño, son culpable de “no realizar su carga edilicia”, la manera elegante de señalar que son un negocio perdido porque ahí se podría hacer un edificio alto.

Es por eso que el Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales parece un Opus Dei de la piqueta y lograr que sea menos blando es una lucha de titanes, como bien sabe Jaime Sorín. Y es por eso que el macrismo en funciones odia a grupos como Basta de Demoler y busca callarlos con un juicio y brutal. Y es por eso que Macri en persona firmó el proyecto de ley 3541-J-2012, que la Comisión de Planeamiento de la Legislatura ya aprobó, disciplinada con los intereses que representa. El proyecto busca sacar de la lista de protecciones a varios cientos de edificios con protecciones cautelares y liberar cientos de negocios para el sector. Que se haga a costa de la misma identidad física de los porteños, de su ecología construida, es irrelevante. Hay buenos cheques en camino.

Para demostrar el nulo nivel intelectual de la idea y dejar en claro que se habla de dinero puro y duro basta ver la denuncia de Proteger Barracas sobre un edificio que la ONG defendió y defiende con particular amor. Es el Círculo Obrero de Santa Lucía, que tiene la desgracia de estar sobre una avenida, Montes de Oca 318, pleno Barracas y sobre un terreno que da para una gran torre con sus más de catorce metros de frente y más de setenta de fondo. El Círculo fue picado, asediado, vandalizado para ser demolido por gente que sabe lo que hace y sobre todo lo que quiere. Y ahora el mismo jefe de Gobierno lo incluye en su proyecto afirmando que carece de valores patrimoniales e históricos.

Esta fallutada puede ser desmentida, irónicamente, usando documentos del mismo Gobierno porteño que preside el ingeniero civil Macri. La lista de edificios a liberar fue compilada por la sección “realista” de la administración porteña, la que representan el ministro Daniel Chain y su secretario Héctor Lostri, cabezas de la “línea de la industria” que va del mismo jefe “al último de los directores generales”, al decir famoso de Lostri. Y es verdad, de Macri al “último”, son todos profesionales en esto de demoler y construir del modo más especulativo posible. Nunca hay que olvidar que la única vez que Macri Jr. tuvo algo parecido a un trabajo en la vida real fue como cabeza de la empresa familiar dedicada a la construcción.

El problema es que la sección “idealista”, la de Cultura, fue capada y condenada al silencio en materia patrimonial, pero le permitieron seguir en su actividad más tradicional, la de hacer informes y publicar libros. Esta es una suerte de paritaria para funcionarios, donde los “realistas” hacen y cobran, y los “idealistas” escriben, suspiran y van a congresos, si es posible en el exterior. Con el ministro de Cultura que tenemos, se garantiza por completo que el sistema funcione sin protestas audibles. Lo que explica que el PRO cuelgue hasta en Facebook que el bochorno de la Richmond fue un éxito de su gestión… Pero a la vez quedan los libros y los informes, que ahora desmienten a Macri.

Por ejemplo, el Atlas de Edificios Catalogados, 2010-2011, publicado por la propia Ciudad, que incluye en su página 184 incluye el Círculo y su vecino de medianera de Montes de Oca 330. O el completo informe compilado en abril de 2011 por Leonel Contreras y revisado nada menos que por Graciela Aguilar, una arquitecta con tantos años de función municipal que ya tiene un sí telepático. El informe es clarísimo a la hora de recomendar la catalogación del Círculo y fundamentarla en ley. Vale la pena repasarlo, para que los legisladores votantes se acuerden.

El edificio de Barracas es parte de un sistema de cinco edificios de diversas épocas en nuestra ciudad, sedes de una institución fundada por el cura alemán Federico Grote, que llegó a Argentina en 1884 como misionero redentorista y, otra nota de patrimonialismo, se alojó en el también acosado Convento de Las Victorias, en Libertad y Paraguay. Grote funda el primer Círculo de Obreros Católicos en 1892, meses después de la publicación de la encíclica Rerum Novarum de León XIII, antecedente de la Doctrina Social de la Iglesia y el primer documento en que se permite que los católicos se sindicalicen. La sede de Barracas es de las primeras en el país, con una primera sede en Montes de Oca al 900 desde 1894 y la actual desde 1905.

El edificio del 318 es, como dice el informe, eclecticista, tiene dos niveles, alguito más de mil metros de superficie cubierta y su primer piso básicamente intacto. Como el edificio es “un referente del barrio de Barracas” y pese a que está en un “área heterogénea” –en castellano, rodeado de torres abominables– se destaca “su valor referencial en la identidad de Barracas”. Y pese a que fue intervenido y remodelado en varios lugares, conserva su gran salón-teatro y “los rasgos fundamentales del cuerpo que da hacia el frente”. En conclusión, el documento recomienda reconocer como Sitio Histórico a los cinco edificios de los Círculos por estar “vinculados con acontecimientos del pasado” y ser “de destacado valor histórico, antropológico, arquitectónico, urbanístico y social”.

Que se sepa, este informe no fue repudiado, ni cancelado, ni derogado por Macri o sus minions, con lo que la explicación a las ganas de desproteger el Círculo Santa Lucía debe buscarse en otras pulsiones. El edificio casi fue demolido en 2011, lo que fue evitado por la Legislatura en parte basándose en el informe ya citado y en mucha parte por la fuerte oposición de los vecinos a su demolición. El edificio llegó a tener un cartel anunciando un edificio de 38 metros de altura más dos retiros, con quince pisos de palomar con 65 departamentos de uno, dos y tres ambientes en la patética estética que se usa hoy en día. Como no se pudo hacer, el edificio fue sistemáticamente vandalizado. Primero fueron dos fletes que se llevaron desde los sanitarios hasta puertas y ventanas. Luego le dejaron los ventanales abiertos, para que entre la lluvia y la mugre. Y luego hasta organizaron una oportuna ocupación, con supuestos carenciados que no convencieron mucho porque se olvidaban de los parlamentos que les habían dado para justificar su presencia.

Como nada de esto funcionó, se apostó a la paciencia y los buenos contactos. El macrismo no hizo nada al respecto, y mucho menos cumplir con el Régimen de Penalidades del Patrimonio Cultural de la Ciudad, sancionado a fines del año pasado y promulgado en enero de 2014. El primerísimo párrafo de este Régimen dice que quien rompa o deje que se rompa un bien cultural “deberá proceder a la reparación de los daños causados o a la reconstrucción de los bienes afectados de conformidad a los documentos existentes y con la intervención de los organismos competentes”. También corresponden multas de veinte a cien mil pesos para faltas menores, inhabilitación para los profesionales involucrados, y multas de entre 240.000 y 600.000 unidades fijas a quien destruya “total o parcialmente” piezas del patrimonio.

El Círculo Santa Lucía es una pieza del patrimonio cultural legalmente reconocido por la Ciudad. El jefe de Gobierno porteño no sólo no sanciona ni cobra las multas sino que acepta gestiones para sacarle la protección y dejar que lo demuelan. Y es explícitamente imposible que Cultura gane alguna vez el poder de policía que se pensó alguna vez para el patrimonio edificado. Esto es cuidar el negocio de la industria mimada sin quebrar la ley, ya que basta violarla de la manera más institucional posible.

“El patrimonio en tensión” (Página12)

March 15th, 2015 Comments off

El traslado físico de un punto a otro de la Ciudad de Buenos Aires nos pone en una situación de tensión acerca de temas vinculados con el patrimonio y su forma de abordarlo por parte del Gobierno de la Ciudad y del gobierno nacional. Luego de recorrer las obras de recuperación del Transbordador Nicolás Avellaneda, en La Boca, que son parte del saneamiento integral del Riachuelo, de sentir la emoción de que ese maravilloso artefacto finalmente se recupere y se lo saque de la terapia intensiva en la que estuvo por cincuenta años, nos dirigimos a tomar café a la Confitería El Molino, en Congreso. Allí, donde grupos de entusiastas que hace años vienen bregando por la recuperación del edificio finalmente fueron escuchados.

Ambas obras son del gobierno nacional. La Dirección Nacional de Vialidad recupera el transbordador y luego de la media sanción legislativa que le falta el proyecto de recuperación de El Molino se recuperará con presupuesto del gobierno nacional. Al igual que el otro puente Nicolás Avellaneda, el más moderno, que ya fue rescatado, los edificios del Ministerio de Agricultura sobre Paseo Colón, el Palacio de Correos y Telecomunicaciones de Corrientes y Leandro N. Alem, la Casa de Gobierno en conjunto con la Aduana Taylor, el mural de Siqueiros y el Congreso Nacional. Sin nombrar otras intervenciones no específicas del patrimonio, como el subte que conectará Plaza de Mayo con Retiro, las Bodegas Giol, que a fuerza de ciencia y tecnología cambió esa zona de Palermo, la cesión del bajo autopista de La Boca en favor de la ciudad y la recuperación de la Vuelta de Rocha en el mismo barrio.

Cuántos beneficios, ejecutados con presupuesto nacional, para una ciudad, ¿no? En otros momentos y con menos dinero muchos nos las ingeniamos para recuperar la Casa de Gardel, la logia Hijos del Trabajo y su neo egipcio masón en Barracas, la gloriosa y vecina Sociedad Luz, la casa Pantano en el Abasto, el edificio de la Escuela Taller del Casco Histórico, en Brasil y Paseo Colón, hoy amenazado también por la piqueta.

Por eso no entendemos ¿cuál es el pretexto para no recuperar la casa de Filiberto en La Boca? ¿Económico? ¿El metrobus se puede cargar así porque sí un sitio de la memoria como es el Atlético y el edificio de Brasil y Paseo Colón? Y siguiendo la misma línea hacia La Boca, el edificio Marconetti, o lo que ocurrió en la plaza Intendente Alvear con el subte (Plaza Francia para los funcionarios porteños) o los autos del TC 2000 rugiendo junto al Cabildo, la Richmond y su nuevo cafecito entre un millón de pares de zapatillas, los 36 Billares, los ornamentos del mástil de Plaza Colombia, y siguen las víctimas…

Tan pobre es la atención que se tiene desde la gestión a la identidad porteña, tan viciada de argumentaciones leguleyas y económicas y tan tristes han sido, como llegar al colmo de la impotencia y enjuiciar a una ONG, como Basta de Demoler. Todos estos son sólo ejemplos que evidencian cómo, en la ciudad más importante del país, se trata el patrimonio.

Sobre las ONG y particulares demandados por el Gobierno de la Ciudad: “La defensa de los derechos de todos” por Ricardo Gil Lavedra. Nota de Opinión Clarín

March 2nd, 2015 Comments off

A diferencia de otros regímenes, una democracia robusta necesita demócratas, es decir, ciudadanos que hagan valer sus derechos y exigir  a las autoridades públicas su cumplimiento. Una ciudadanía comprometida, vigilante y activa es la mejor garantía para tener una democracia de mejor calidad.

Para eso, debemos alentar a que los ciudadanos se involucren en la defensa de las cuestiones públicas y colectivas. De este modo mejoraremos decisivamente nuestra democracia.

Al contrario, pareciera que existe un claro propósito,  al que no se encuentra ajeno el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, de intimidar a ciudadanos y organizaciones civiles, a través de acciones judiciales tendientes a silenciar los reclamos y  acallar sus protestas, por el razonable temor que provoca el ser personalmente demandado en los tribunales.

Este modo de proceder se advierte en el inicio de demandas por importantes montos en concepto de daños y perjuicios, por parte del Gobierno de la Ciudad y/o de otras entidades, contra simples ciudadanos que buscaron tutela judicial por medio de  acciones de amparo para evitar que se llevaran adelante determinadas obras que podían perjudicar a toda la comunidad.

Estas acciones civiles, verdaderas represalias, son  amenazas que no sólo constituyen una lesión grave al derecho a manifestarse libremente, sino que, además, desalienta la participación ciudadana y se convierten en un medio de censura. En el futuro, recurrir en busca de tutela judicial frente al avasallamiento de los derechos de todos (como lo es la preservación del medioambiente o la conservación del patrimonio edilicio y cultural), será un riesgo que pocos querrán correr si saben que luego pueden ser sometidos injustamente a extensos y gravosos litigios judiciales, aunque éstos sólo tengan por finalidad desalentar este tipo de acciones por parte de vecinos que buscan -de buena fe y conforme a las herramientas que provee el ordenamiento jurídico- defender intereses legítimos.

Existen varios antecedentes en los que grupos de vecinos han sido, efectivamente, demandados civilmente por la realización de acciones de amparo. Por ejemplo, la ONG “Basta de demoler”, conjuntamente con la Dra. Sonia Berjman y Santiago Pusso, fueron demandados por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con motivo de su reclamo por la construcción de la prolongación de la línea de subterráneo H en la Plaza Francia. La ONG “Observatorio por el derecho a la Ciudad” fue demandada por haberse opuesto a la instalación del Metrobús en la Avda. Cabildo.

Recientemente, un grupo de vecinos de Coghlan fue citado a una audiencia de mediación (paso previo e ineludible para una acción posterior por daños y perjuicios) con motivo de una acción de amparo que dedujeron oportunamente contra quienes pretenden edificar en el predio ocupado por la Villa Roccatagliata, construida a principios del año 1900,  dos torres de 13 y 28 pisos, con 3 subsuelos, violando el Código de Planeamiento Urbano y lo autorizado para esa parcela.

Este grupo de vecinos  junto con las ONG “ACAEC” y “Basta de Demoler” obtuvieron una medida cautelar que impedía realizar cualquier alteración del inmueble y del predio de la Villa Roccatagliata. Sin embargo, al resolver el fondo de la cuestión, el juez de primera instancia rechazó la acción de amparo interpuesta en atención a que los planteos resultaban, en principio, prematuros. Esta decisión fue confirmada, por mayoría, por la Cámara de Apelaciones y se encuentra, actualmente, ante el Tribunal Superior de la Ciudad de Buenos Aires que debe decidir un recurso de queja interpuesto por la parte actora, es decir, por los vecinos.

Aunque aún no hay resolución definitiva sobre la cuestión, la empresa constructora, “Palacio Roccatagliata S.A”. reanudó los trabajos en la Villa, inscribió los planos y envió un claro mensaje a los vecinos que luchaban por la preservación del patrimonio edilicio: los citó a una mediación en reclamo de daños y perjurios. Es claro que estos vecinos –así como otros que han tenido similares experiencias- pueden sentirse intimidados por las notificaciones recibidas y dudarán en continuar con el reclamo legítimo que se encuentra en marcha. Casi con seguridad, no volverán, en su mayoría, a tratar de evitar desde su lugar en la sociedad –el de ciudadanos- la toma arbitraria de decisiones políticas que puedan afectar a toda la comunidad. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha dicho que “el temor a una sanción civil desproporcionada puede ser a todas luces mucho más intimidante e inhibidor para el ejercicio de la libertad de expresión que una acción penal en tanto tiene la potencialidad de comprometer la vida personal y familiar de quien denuncia (o, en el presente caso, promueve una acción de amparo) con el resultado evidente y disvalioso de la autocensura” (caso “Fontevecchia y D’Amico vs. Argentina, sentencia del 29 de noviembre  de 2011).

Ricardo Gil Lavedra, Abogado-Ex diputado nacional

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COMUNICADO DE PRENSA: Poder Ciudadano y FARN apoyan a Basta de Demoler tras la demanda millonaria del Gobierno de la Ciudad

February 20th, 2015 Comments off

COMUNICADO DE PRENSA DE BASTA DE DEMOLER

Poder Ciudadano  y FARN apoyan a Basta de Demoler

 

Las reconocidas instituciones se presentaron como “amigos del tribunal” en apoyo de Basta de Demoler en el expediente de la demanda por “daños y perjuicios” del GCABA.

 

Buenos Aires, 13 de febrero 2015: bajo la figura del “Amicus Curiae” (amigos del tribunal), las organizaciones Poder Ciudadano y Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) se presentaron en la demanda por daños y perjuicios iniciada por el GCBA en apoyo de Basta de Demoler, Santiago Pusso y Sonia Berjman, firmantes del amparo que logró preservar la Plaza Intendente Alvear cuando se pretendía construir allí la estación de Subte Plaza Francia de la Línea H del subte.

La figura del “Amicus” permite la intervención de terceros ajenos a una contienda judicial, aportando argumentos de hecho y de derecho, a efectos de  colaborar con  el tribunal en la solución del litigio.

Varias ONGs, entre ellas Greenpeace, Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), World Monuments Fund, expresaron su preocupación por esta demanda, por considerar que persigue un fin intimidatorio contra personas u organizaciones que recurren a la Justicia en defensa del interés público.

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Demanda por preservar un espacio público:

 

El Gobierno de la Ciudad  presentó una demanda por “daños y perjuicios” por $ 24.000.000 con inhibición de bienes contra la asociación civil “Basta de Demoler”, Santiago Pusso (vicepresidente) y Sonia Berjman, amparistas en la causa judicial que se inició para preservar la Plaza Intendente Alvear en Recoleta (Av. Pueyrredón y Libertador), cuando se pretendía construir la estación de subte “Plaza Francia” en ese terreno.

La demanda recayó en el Fuero Contencioso Administrativo y Tributario N° 6, secretaría 12, a cargo de la jueza Patricia López Vergara. La inhibición de bienes fue rechazada en primera instancia, siendo apelada por el GCABA y posteriormente rechazada nuevamente por la Cámara de Apelaciones.