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Archive for the ‘Demolicion Ilegal’ Category

“La cúpula del barrio: Un caso en Paternal demuestra que la protección patrimonial puede ser apenas “un trámite” antes de la demolición.” (Página12)

May 30th, 2015 Comments off

 

 

San Martín 3404

Pero un buen día aparecieron los carteles de venta, redactados en el código que indica “demolición y nada más”, que los especuladores entienden. Como se ve, se da una superficie de 175 metros cuadrados, la zonificación como C3II, lo que indica que se puede construir en altura, y se afirma que el lote tiene “FOT Libre”. Nada más. Pero la base de datos de Areas de Protección Histórica del mismo gobierno porteño avisa que el terreno es más chico, 159 metros, y que la casa es un Edificio Singular y que está catalogada con el grado de cautelar, preventivo (o sea, sin ley de la Legislatura, lo que se verá es muy importante).

Una llamada al vendedor aclara todas las dudas. Al atender, un señor muy profesional dice simplemente “administración” y dispara un discurso muy ensayado. El edificio se puede demoler, se pueden hacer ocho pisos, más uno en retiro y otro más para servicios. Esto se debe al “FOT Libre” que el gobierno porteño le da a La Paternal para ayudarla a desarrollarse. Los actuales dueños hasta considerarían un canje para vender, su casa por metros ya edificados a nuevo. Y por la catalogación, no hay que preocuparse.

El señor de la “administración”, evidentemente un profesional y por la voz un hombre maduro, explica que “basta gestionar la excepción”, algo que “no es difícil porque esto no es San Telmo”. Según parece, demoler un edificio anterior a 1941 en un barrio no es ningún problema porque las excepciones se conceden por vía administrativa y sin mayores vueltas.

En el estupor, quedó en el tintero la inexistencia del FOT Libre como figura legal. El Factor de Ocupación del Terreno es un número que simplemente ayuda a calcular la cantidad de metros que se podrán hacer al final. A veces el FOT es alto pero la altura está limitada, con lo que es algo teórico. A veces la altura es libre –como en Puerto Madero– y el FOT es alto, con lo que se tienen súper torres. Pero no existe tal FOT Libre y menos en una esquina pequeña de barrio, en pleno tejido urbano.

No es la primera vez que un vendedor se toma estas licencias poéticas sobre los metros a construir para atraer compradores. De hecho, en la misma Paternal se pueden ver otros carteles con el mismo cuento chino. La sinceridad sobre la blandura de la protección patrimonial es lo destacado: es apenas un trámite, no hay problema.

Lo dice un profesional.

Paroissien 3951: Un nuevo truco de los especuladores permite falsear los datos de la misma Ciudad para demoler (Página12)

May 23rd, 2015 Comments off

En nuestra página cuatro del sábado pasado se contó el caso de la linda casa de Paroissien 3951, Comuna 12, barrio de Saavedra, una quinta a la italiana que se vendió el primero de mayo luego de muchos años en manos de la familia que la construyó. El comprador de la propiedad avisó que iba a desguazarla, vender sus partes como antigüedades –buenos pisos, una escalera de madera de primera, cerramientos, pavimentos– y la iba a demoler para hacer departamentos. Un vecino alertó a m2 y así apareció la historia, que detallaba que estaba mal hecha la ficha en la base de datos de la ciudad: aparecía la dirección correcta pero con la foto de una casa en ruinas justo al lado.

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Evidentemente, el gobierno porteño desmiente la frase hecha de que uno “se enteró por el diario”: a la hora de frenar a un especulador, aunque sea uno chiquitito, ni una nota en un diario los conmueve. Como se ve en las fotos, el nuevo dueño ya se reservó el estacionamiento para su camión y ya descargó decenas de maderos para empezar a destruir la casa histórica. Lo que no puso es un cartel con los permisos debidos, con lo que los inspectores tienen una excelente chance de clausurar el lugar y mandarlo a hacer el trámite, con la foto de verdad. ¿Sucederá?

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“Cosas que perdemos: Un nuevo truco de los especuladores permite falsear los datos de la misma Ciudad para demoler.” (Página12)

May 20th, 2015 Comments off

Cosas que perdemos

Un nuevo truco de los especuladores permite falsear los datos de la misma Ciudad para demoler. Otro es más tradicional, y consiste en abandonar edificios hasta que sean ruinas.

“Hayun nuevo truco, seguramente muy rentable, que los especuladores están encontrando para poder demoler lo que no deben y que se basa en la debilidad y el descaso del mecanismo de protección del patrimonio. Como ya se sabe hace rato, el macrismo en funciones no tiene el menor interés en cuidar lo nuestro y mucho menos en trabarle algún negocio a su industria mimada. Pero como los vecinos cada vez más prestan atención y vigilan su ciudad, se puso más difícil dar “excepciones”, hacer la vista gorda o simplemente firmar los papeles sin mirar. Los casos más recientes de disparates jurídicos tienen en común involucrar edificios grandes, de empresas poderosas, capaces de “allanar” a cualquiera.

Con lo que los más chicos tuvieron que buscarse sus vueltas, que de algo hay que vivir. La nueva es alterar la información de la base de datos de APH de la misma municipalidad, un programa de acceso público que idealmente debería incluir la información de todo objeto urbano, sea casa, edificio, plazoleta, lote o torrezota. En general, esta base funciona bien en lugares establecidos e incluye la información de niveles de protección o catalogación, de modo que hasta alguien que esté buscando comprar pueda enterarse en qué se mete. Pero claro, la información exacta parece limitarse a zonas ya maduras, donde no hay espacio para el salvajismo barato.”

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“Confirman la clausura de cocheras sobre plazoletas”(La Nación)

April 7th, 2015 Comments off

Funcionaban sobre Corrientes, entre Jorge Newbery y Olleros, frente a la necrópolis

 Sala III de la Cámara en lo Contencioso Administrativo porteño ratificó la sentencia de la jueza Lidia Lagos que ordenó al gobierno de la ciudad clausurar las playas de estacionamiento que funcionaban en dos plazoletas situadas sobre la avenida Corrientes, entre Jorge Newbery y Olleros, frente al cementerio de la Chacarita.

Los camaristas recordaron que las plazoletas están categorizadas como urbanización parque (UP) y que la ordenanza 46.229 prohíbe otorgar permisos de usos sobre esos espacios públicos.

Según informó el portal IJudicial.com, la Sala III ordenó clausurar las playas de estacionamiento “y/o cualquier otra actividad no compatible con el distrito UP”.

En su argumentación, los jueces Gabriela Seijas y Hugo Zuleta (el tercero, Esteban Centanaro, no suscribió por encontrarse de licencia) rechazaron la pretensión oficial volcada en la apelación del fallo de primera instancia de excluir a las mencionadas plazoletas de la regulación vigente por tratarse de superficies no verdes, sino cementadas.

“Nótese que su postura [la de la recurrente] radica en sostener que la plazoleta en cuestión no conforma un espacio verde, sino una plazoleta seca, que no es la transcripta en la normativa que regula el área amparada”, sostuvieron los magistrados. Destacaron que el hecho de que la plazoleta sea “seca o no” no hace mella a su inclusión dentro de la prohibición que establece la mencionada ordenanza 46.229.

Por último, la cámara habilitó al gobierno de la ciudad a continuar con el desarrollo y ejecución del centro de transferencia proyectado para el área. “La manda impuesta se ha limitado a ordenar la clausura de las playas de estacionamiento que funcionaban (…), mas no impide la realización de obras de infraestructura”, dijeron.

“El desalojo de la Casa Pantano” (Página12)

April 7th, 2015 Comments off

El viejo barrio del Abasto está viviendo un clarísimo proceso de gentrificación, fea palabreja que designa el reemplazo de una población de un sector urbano por otro más rico. El Abasto fue de clase obrera y especializado en el comercio de ese mercado, pero desde que el formidable edificio se transformó en shopping, arrancó el negocio inmobiliario con todo. Quien lo recorra verá los agujeros de este “despegue”, la pérdida de personalidad del barrio, la destrucción sistemática de piezas patrimoniales, la ausencia de bares y restaurantes baratos, la aparición de torres brutas y edificios tontos.

Lo que no se ve tanto son los desalojos, la expulsión de los vecinos de antes para crear estos negocios inmobiliarios. Con lo que la Casa Pantano es un ejemplo visible de lo que pasa todo el tiempo, y sólo porque sus habitantes decidieron dar pelea y no dejarse correr. La Pantano es uno de los ya raros edificios de renta de fines del siglo 19 que nos van quedando, una gran fachada italianizante en Carlos Gardel 3151 que esconde largos patios con galería y piezas de techos altísimos. Los vecinos de Abasto cuentan que el inquilinato pertenecía a una señora que, típicamente, cobraba cada semana pero no arreglaba el edificio, total era viejo. Ante el reclamo de los habitantes, la dueña vendió.

La Pantano está en la cuadrita “tanguera”, una puesta en escena urbana de bastante poco gusto inventada por el gobierno porteño para que los turistas se saquen fotos. Poca cosa, pero alcanzó para que los especuladores compraran la Pantano para destruirla y vender una torre por la ubicación. Un problema era que el caserón tenía una catalogación estructural, que impide hacerla desaparecer, pero eso se solucionó rápidamente bajándola a cautelar, que sólo obliga a preservar la fachada. Para algo hay amigos, ¿no?

Falta, sin embargo, sacar a los inquilinos y también bancarse la lupa del cambio administrativo de nivel de catalogación. El primer capítulo arranca mañana a las 17 en la puerta de la Pantano, con una movilización de los vecinos, una radio abierta, juegos para chicos y la presentación de un proyecto para que la casa se transforme en un museo de la vivienda social. Convocan 16 organizaciones sociales, comuneras y legisladores porteños

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“El petit hotel de María Julia” (Página12)

April 7th, 2015 Comments off

La comunera de Recoleta Gabriela Castillo (FpV) se presentó ante la Justicia y logró este jueves una precautelar que suspende la demolición del petit hotel de la calle Junín que fuera el sueño de María Julia Alsogaray. Pese a la ley Anchorena, que protege este tipo de edificios en ese barrio, el gobierno porteño había autorizado la demolición total de la casona en estilo francés de cuatro plantas.

El juez Guillermo Scheiber le ordenó al Gobierno de la Ciudad que “suspenda de manera inmediata los efectos de la autorización de demolición otorgada para el inmueble sito en la calle Junín 1435 de esta Ciudad y adopte las medidas necesarias para que se suspendan de inmediato las tareas enderezadas a ese fin, y (ii) a la empresa demoledora ROCIO VIAL SRL y a la Directora de Obra, Nilda Justa Cisneros, que de manera inmediata suspendan la demolición del inmueble”.

Scheiber hasta hace una reflexión interesante en sus fundamentos, explicando que “el principal interés a tutelar en el caso radica en asegurar la no frustración de la adecuada protección de los bienes colectivos involucrados en autos en los términos de las normas constitucionales y legales referidas que han merecido un calificado tratamiento por parte de los órganos representativos. En tal sentido, no puede desconocerse que el barrio de Recoleta posee características tipológicas muy determinadas que lo singularizan y convierten en uno de los espacios distintivos de la Ciudad, destacado por propios y extraños y fomentado turísticamente por el propio Gobierno de la Ciudad”.

Castillo festejó el fallo diciendo que “pone un límite a la voracidad de las presiones inmobiliarias, que en su afán de construir quieren arrasar con el patrimonio histórico y arquitectónico de Recoleta. Esta vez le tocó al petit hotel de María Julia, uno de los iconos de la corrupción menemista, que estaba siendo demolido en flagrante violación de toda la normativa de Protección Patrimonial”.

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Lo que queda de la casa de Carriego se está degradando porque el gobierno porteño no cumple con el fallo de reconstruir lo que demolió. (Página12)

April 7th, 2015 Comments off

Los yuyos de Carriego

Lo que queda de la casa del poeta se está degradando porque el gobierno porteño no cumple con el fallo de reconstruir lo que demolió.

Los vecinos de la Comuna 14 encontraron una frase perfecta para definir la situación de la tapera que fue hasta hace poco la casa del poeta Evaristo Carriego: “Mientras los abogados del Gobierno de la Ciudad malgastan nuestros recursos utilizando cuanto vericueto legal encuentran para retrasar el cumplimiento del fallo que les ordena reconstruir la casa, la maleza avanza sobre las baldosas”. Como se ve en la foto, tomada desde un balcón vecino, los yuyos tapan los pisos de la casa. No es el patio, sino los interiores a los que les demolieron los techos y ahora vuelven a su estado natural, de pampa.

La destrucción de la casa de Carriego, en Honduras a metros de Coronel Díaz, arranca en septiembre de 2012, cuando el ministerio de Cultura porteño anunció una “restauración” del pequeño edificio, sede de una biblioteca especializada en poesía. La casa es vieja, de más de un siglo, y es de ese estilo criollo italianizante que alguna vez fue el mismo tejido de esta Buenos Aires y ahora es una rareza de especialistas. Es una casita modesta, de zaguán y patio, ambiente al frente, un par de piezas para atrás, baño y cocina, una escalera y un cuarto de altos. Materialmente, es todavía más modesta, con barro y cal como cementos, viguerías de madera y techos de ladrillo apoyado, cubiertos con chapas. Apenas el ambiente del frente mostraba el lujo de un cielorraso de yeso, con alguna moldura.

Los que vieron arrancar la obra y se enteraron de que no era una restauración fueron los vecinos de esa zona de Palermo. Rápidamente quedó en claro que la iban a demoler casi completamente y le iban a agregar un piso completo, asomado groseramente sobre la calle, cosa de que todos se enteraran. Los vecinos realizaron un abrazo, luego otro, y finalmente presentaron un amparo, que fue rechazado. Ahí la cosa se puso complicada, porque apelar un amparo no es fácil ni rápido, con lo que tomó un año que la Justicia volviera a decidir. En ese año había desaparecido ya casi toda la casa y lo que quedaba era un obrador, lleno de bolsas de cemento y materiales.

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Una cuadras, dos demoliciones polémicas; ¿Cómo se autorizo la demolición del Petit Hotel de María Julia?; “Un símbolo del menemismo” (Página12)

March 15th, 2015 Comments off

La residencia de Junín 1435 estaba en buen estado de conservación y protegida por ley, pero está siendo destruida para construir un edificio. El embargo de 2000, el remate de 2009 y el cambio de manos de la casa.

(…)

El petit hotel fue vendido en 2009 en subasta pública por algo menos de un millón de dólares, un 40 por ciento menos de lo que se calculaba fuera su valor de mercado. El edificio permaneció cerrado, aunque fue discretamente ofrecido en alquiler para cualquier negocio hotelero o gastronómico, o como sede empresarial. Para 2012 estaba nuevamente en venta, a casi dos millones de dólares, y en algún momento de 2013 cambió de manos.

El destino final del edificio es su desaparición, pese a la protección patrimonial que debería proteger aunque sea su fachada. Como todo edificio construido antes del primero de enero de 1941, la casa de la calle Junín tiene un trámite especial y no puede ser demolido sin aprobación de un ente específico, el CAAP. Pero por su ubicación en la Recoleta, el petit hotel ya está protegido por una ley que protege ese tipo de edificio en ese barrio. La ley fue impulsada en la Legislatura porteña por la ex legisladora Teresa de Anchorena. Pero el petit hotel de Junín 1435 obtuvo el permiso de demolición como si no existiese la ley Anchorena.

Para mayor confusión, hay graves problemas con las fichas catastrales del edificio, como denunció la ONG especializada Basta de Demoler. En la base de datos de la Ciudad resulta que no existe el 1435 de Junín, pero para compensar figuran dos fichas con el número 1445. Una indica la correcta ubicación, por sección, manzana y lote, de la casa de Alsogaray; la otra ficha identifica un edificio de departamentos que realmente tiene en la puerta la dirección 1445. Pero el cruce o confusión sigue, porque el petit hotel figura como “desestimado” por el CAAP, con lo que se puede demoler, pero el edificio de rentas figura como protegido con una catalogación de grado cautelar, que obliga a mantener la fachada.

El último detalle irregular de la obra es que al pie del andamio que cubre la fachada del petit hotel figura un permiso de demolición con el número 17.617.923/14. Ese número es inhallable en los registros públicos de la autoridad que los emite, la Dirección General de Registro de Obras y Catastro.

Que un petit hotel de valor patrimonial en excelente estado de conservación sea demolido pese a que exista una ley que específicamente protege aunque sea su fachada ya es costumbre en un barrio que sufre tan fuertes presiones inmobiliarias. En la misma cuadra, unos metros más hacia Pacheco de Melo, ya está en venta un pequeño edificio blanco que se alza sobre otra demolición de otro petit hotel que también tenía su fachada protegida.

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Nota sobre las irregularidades en demoliciones de Junín al 1400; “El de Alsogaray también” (Página12)

March 15th, 2015 Comments off

Hay calles que parecen malditas, ya sea por sus problemas o por sus ventajas. Parece ser el caso de la calle Junín, que en su cuadra del 1400 desarrolló un imán para los especuladores inmobiliarios. A esa altura, tranquila y residencial aunque con mucho tránsito, la pobre Junín ya había perdido un petit hotel, demolido ilegalmente para construir un edificio penoso en su falta de toda idea arquitectónica. Ahora está perdiendo otro petit hotel, este notorio, porque en el 1435 vivía nada menos que María Julia Alsogaray, y ése era el hogar que venía preparando para cuando dejara de ser multifuncionaria polirrubro del menemismo.

El 1435 fue legendariamente remodelado con los niveles más exigentes y bastaba echarle una ojeada para entender su vastedad como vivienda de una persona sola: dos pisos principales, uno de servicios y garage en la planta baja, un tercero con un gran balcón-terraza en retiro a la calle. La obra se paró cuando Alsogaray fue procesada y luego condenada por corrupción, y fue rematado judicialmente en 2009 por una buena cifra, 3.584.000 pesos, un par de millones por debajo de lo que hubiera costado por inmobiliaria, pero en fin.

Quien pase ahora por la cuadra lo verá tapado por andamios, en plena demolición. Basta de Demoler se movilizó por el caso y descubrió que, para variar, el gobierno porteño hizo lo suyo para facilitarle la tarea al especulador de turno. La confusión arranca cuando alguien busca en la base de datos de la propia Ciudad la ficha catastral de Junín 1435, y se encuentra con que según el gobierno macrista no existe tal dirección. Como para compensar, sí hay dos fichas para Junín 1445. Una de esas fichas, con el número de puerta 1445, habla de la sección 11, manzana 058 y parcela 018. Esa es la buena, porque en esa dirección hay un edificio de renta con ese número de chapa. Pero los datos están falseados, porque dice que el edificio tiene una protección cautelar del catálogo preventivo.

La otra ficha con el 1445 es la del 1435 de la vida real, el de la misma sección 11, la misma manzana 058 pero la parcela 019. Ahí está hasta la fotito del petit hotel y la advertencia, bajo “Protección, estado de trámite” de que el edificio fue desestimado por el inefable Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales, el CAAP, que tan poco hace por el patrimonio local. A quien conozca el ente no le extrañará que “desestime” una casa francesa de frente impecablemente conservado, con todas sus molduras y balustres, sus herrerías, celosía y amplio portón de madera en su lugar.

¿O será que se confundieron con el 1445 de la otra ficha, que dice que sí está catalogado? ¿Y pensaron que el petit hotel era el edificio más nuevo?

Para más confusión, resulta que el CAAP ni debería haber sido consultado, porque el petit hotel del 1435 tiene su protección independiente, en la ley que protege esa tipología en el barrio de Recoleta. Esta ley fue impulsada por Teresa de Anchorena, por entonces legisladora y presidente de la Comisión de Patrimonio, creada por ella misma. De ninguna manera esa ley indica que el CAAP debe ser consultado porque simplemente cataloga un grupo de petit hoteles.

Para complicar todavía más las cosas, resulta que en la puerta de la obra figura un permiso de demolición total con el número 17.617.923/14 (la enormidad del número da una idea de cuánto perdió nuestra ciudad). Pues resulta que ese permiso no aparece por ninguna parte en los registros públicos de la Dirección General de Registro de Obras y Catastro.

No es la primera vez que este tipo de escamoteos burocráticos y confusiones terminan en la pérdida de un edificio. Ni siquiera en esta cuadra: con el mismo mecanismo de consultar al CAAP cuando no corresponde, a pocos metros del petit hotel de Alsogaray se cargaron otro que tenía una cautelar. Los nuevos dueños contrataron a un gestor que logró que ni siquiera tuvieran que preservar el frente. El gestor le hizo juicio por calumnias a este suplemento cuando se publicó la historia.

Frenan la obra de Torre Quartier Colegiales: “Un amparo contra la fantasía burocrática” (Página12)

March 15th, 2015 Comments off

En pleno Colegiales yace clausurada una obra con alturas y usos prohibidos, pero autorizada por el macrismo. Un caso en el que la Justicia y los vecinos ponen orden.

En la esquina de Dorrego y Amenábar hay tres lindos bares y una obra en construcción, bastante tránsito, una mezcla de casas patrimoniales y edificios olvidables pero nuevos, bastantes árboles y una población local que se renueva. Menos visible, hay un caso notable de movilización vecinal contra un edificio, el de la obra de la esquina, que ya resultó en un amparo, una clausura y una confirmación de la Cámara porteña de lo actuado. El caso es notable por el truco burocrático utilizado por los especuladores para hacer un edificio enorme y con usos no autorizados para el barrio. Y también por la fuerza con que los vecinos siguen el caso, lo que incluye una masiva juntada de firmas a través del sitio Change.org.

Colegiales es un barrio en transformación, que recibió inversiones del macrismo, siempre atento a eso de crear “movidas” que generen negocios inmobiliarios. Como de este tema sí que entienden bien, este barrio terminó siendo como una continuación de los dos Palermos, el Viejo y el Hollywood. Varios reciclados –los silos, la terminal de tranvías– y muchos restaurantes después, ya se nota el cambio de alturas, con la patota de las torres ahogando el lugar.

Fue entonces, en pleno desarrollo, que en 2013 el macrismo autorizó una obra enorme a partir de la esquina de Dorrego y Amenábar, con un frente chico sobre la primera y un estiramiento de más de media cuadra sobre la segunda. El render de la misma constructora permite ver la masividad del edificio, diseñado en el estilo “no perdamos ni un centímetro para vender”, sin tiempo ni paciencia para crear algo que sea… arquitectura. La “propuesta” era un mix de estudios, departamentos pequeños y medianos, oficinas y pileta de natación, con una planta baja dedicada al comercio, con el ancla de un polo gastronómico.

El macrismo firmó todo a través de las disposiciones 777 y 1588 de la Dirección General de Interpretación Urbanística y Registro, ambas de 2013, que autorizaban un edificio de más de 30.000 metros cuadrados, supuestamente sobre un terreno de 14.300, con una altura de casi 37 metros. Con la firma de la Dgiur, los trámites de la colega Dirección General de Fiscalización y Catastro salieron enseguida. A poco se anunciaba y se arrancaba el Quartier Dorrego.

Si el nombre suena familiar es porque los quartier ya son legión, marca registrada de un tipo de edificio que se especializa en buscar terrenos grandes y hacer torres lo más altas y masivas posible, como la que se alzó en San Telmo pese a las protestas dolidas del barrio entero. Con tantos millones sobre la mesa, no hay sentimentalismo ni consideración, con lo que los quartier suelen enfrentar protestas y amparos. Es lo que sucedió el año pasado, cuando ocho vecinas y vecinos de Colegiales lograron que la Justicia porteña frenara la obra.

Lo hicieron cuestionando ambas disposiciones de la Dgiur. Una era la que permitía restaurantes, financieras y agencias de turismo en los locales de planta baja, todos usos prohibidos por el Código de Planeamiento Urbano pero concedidos como si lloviera por la autoridad de aplicación. La otra disposición era la que permitía hacer 31.000 metros sobre un terreno de algo más de 14.000. Esto fue lo que más se discutió, porque construir 2,2 veces el terreno da un FOT –factor de ocupación del terreno– bastante bajo, nada excepcional en esta ciudad saturada. Lo que hizo extraña la discusión fue que el terreno de la obra no mide ni remotamente 14.000 metros, que es la superficie de una manzana grande de Buenos Aires, bastante más de una hectárea.

Lo que ocurría es que el Quartier Dorrego va en este emprendimiento con algún tipo de sociedad, que no se termina de conocer, con el Colegio León XIII, de los salesianos. El colegio ocupa toda la manzana, entera, y explícitamente los desarrolladores del quartier le dijeron a la Justicia que estaban usando el FOT de la manzana entera porque los salesianos no iban a construir nada más, nunca, en esta manzana. Como el FOT es una manera de regular la densidad de una manzana, el argumento cerraba.

Pero resulta que la jueza buscó y pidió el contrato por el cual los salesianos hacían una promesa tan jugada, y nadie pudo mostrárselo. Y autorizar un uso del FOT de toda la manzana en una sola parcela, jugando a que en el futuro se les prohibiría a los curas ampliar nada resultó por lo menos comprometido. En diciembre, la jueza falló por el amparo y mandó parar la obra.

La constructora y la desarrolladora, solidariamente, apelaron de inmediato, en enero, pidiendo que se habilitara la feria judicial de verano. Uno de los tres jueces de la cámara, Fernando Lima, votó en disidencia del tribunal porque consideró que ni siquiera había que habilitarles la feria y los apelantes tenían que esperar hasta febrero, cuestión de días. Las juezas Graciela Seijas y Mabel Daniele aceptaron habilitar la feria, pero fue lo único que aceptaron. En un fallo lapidario, rechazaron levantar el amparo y dejaron de lado los argumentos de los apelantes, algunos francamente pintorescos.

Resulta que los constructores, viendo que no convencían con su uso del FOT de la manzana entera para una parcela toda, hasta cuestionaron el uso de esa medida como herramienta urbana. La Cámara ignoró ese argumento, más apto para un seminario en la FADU que para un escrito judicial. Tampoco le prestó la menor atención al pedido de los constructores de construir menos de lo que habían pedido originalmente, aunque sea para no perder tanta plata. Con tino, el tribunal los mandó a presentar nuevos planos de un edificio más chico ante sus amigos de la Dgiur y Dgfyc, explicitando que no se puede construir a medias lo que ya se aprobó y que una Cámara no da habilitaciones para obras.

Las juezas hasta se permiten un tono algo zumbón al tratar la supuesta transferencia del FOT de la manzana entera a la parcela del quartier. Los constructores dicen que ninguna ley impide hacerlo, pero el tribunal contesta que ninguna ley habilita hacerlo, con lo que los tratos de palabra no existen. De hecho, las camaristas hasta podrían ver ahora mismo que el supuesto trato no existe, porque a unos metros del quartier los salesianos ya están haciendo una obra. Un gran cartel lleno de logos avisa que se están ampliando las instalaciones del colegio, explícitamente el jardín de infantes y la primaria. La obra es de algo más de 5000 metros cuadrados y de 16,40 metros de altura, algo que ciertamente influye en el FOT total de la manzana.

Con la Justicia tomando claramente posición y con argumentos fuertes, los vecinos pasaron su eje de movilización a prevenirse de la poderosa fantasía del macrismo en funciones, que nunca deja en la estacada a un colega constructor. Una de las amparistas, Gabriela Pastorino, les escribió una dolida carta a los salesianos contando por qué se mudó con sus hijos a un barrio “de casas bajas, un rincón tranquilo de la ciudad”. En la carta, Pastorino explica el caso, cuenta del amparo y le pide a la comunidad religiosa que “no ponga el dinero por encima de los valores de comunidad y solidaridad que enseña a sus alumnos”. Los vecinos están repartiendo copias de esta carta por todo el barrio. El mismo texto puede verse en Change.org, donde está pasando algo notable, que ya hay casi 5000 firmas reunidas apoyando al texto y a los vecinos.

Para ver el tema de un modo más general, es evidente que los porteños están muy por delante de los macristas en esto de entender los barrios. Las disposiciones que autorizaron una obra con una superficie y altura fantasiosas, y con usos claramente imposibles, muestran la total desconexión con la realidad de funcionarios que creen que estas cosas todavía “pasan”. No pasan, ya no.