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Archive for the ‘Stud “La Cuadra”’ Category

“El nuevo proyecto para La Imprenta y La Cuadra bajo la catalogación” (Página12)

March 5th, 2014 Comments off

Los lectores de m2 recuerdan que recientemente se publicó una oscura y preocupante resolución de ese mago de la firma rápida, el director general de Interpretación Urbanística y Registro, Antonio Ledesma (1-2-14). La disposición 1694 consideraba “factible” un nuevo proyecto para La Cuadra y La Imprenta, los dos edificios patrimoniales que causaron un verdadero levantamiento de los vecinos de esa zona de Palermo cercana al Hipódromo, con amparo primero y leyes de catalogación después. El texto del socio comercial de sus jefes Daniel Chain y Héctor Lostri –¿y la Ley de Etica Pública?– era un palabrerío confuso, que daba pie a la preocupación. Tanta que el nuevo proyecto fue rápidamente enviado a esta redacción con un mensaje: se ajusta a las catalogaciones.

Como se puede ver en las dos imágenes, el grado de protección de las dos piezas es muy diferente. La Cuadra la tiene muy alta, con lo que no puede alterarse su aspecto ni volumetría. El nuevo proyecto mantiene su actual aspecto de galería y sólo elimina el techado liviano de vidrio que se había colocado cuando se hizo el restaurante. Este techo vidriado se reemplaza por otro más alto, con lo que se crea una circulación nueva por encima de las caballerizas en sí. Esto es, el techo vidriado queda rasante con la mansarda del frente, invisible desde la calle. Esta cubierta no cierra todo, porque atrás quedan los árboles al aire libre.

Otro cambio es que La Cuadra no va a estar más comunicada con La Imprenta por adentro, lo que desarma ese curioso “final” que le habían agregado. Ahora va a terminar y listo, como en el original. A la vuelta, se preservará la fachada de la vieja imprenta, como ordena el grado de catalogación más liviano que le dio la Legislatura. Esta fachada quedará integrada a un edificio de once niveles con retiros, exactamente lo que tienen sus vecinos. Por encima y retirado del frente, se elevará una pequeña torre en el terreno largo donde se alzaba el atrio de entrada al centro comercial. La Imprenta seguirá siendo un gran local, muy posiblemente gastronómico.

Consta en los originales que las imágenes de esta nota fueron enviadas y recibidas por mesa de entrada en el gobierno porteño, con lo que son, por así decirlo, el proyecto “oficial” para el lugar. La obra no tiene fecha todavía por una curiosidad judicial, que el amparo sigue vigente pese a que la Legislatura resolvió la cuestión de fondo al catalogar por ley los dos edificios, con lo que su custodia pasa a ser responsabilidad del Ejecutivo porteño.

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Alarma en Cañitas: EL GCBA considera “factible” la ampliación de La Cuadra y La Imprenta.

February 12th, 2014 Comments off

tertulias_lacuadraImagen de Noviembre de 2011.

Mientras se despejaba el negocio de molestos y molestas, se avanzaba con empezar a abrir camino para un emprendimiento insano pero sumamente rentable, el que quiere terminar de polisaturar la zona de Palermo cercana al Hipódromo con otra megasupertorrezota. Nuevamente se trata de Ledesma y su Dgiur –¿el arquitecto se da cuenta de que Lostri lo tiene firmando cosas que pueden terminar feamente en tribunales?, ¿tanto le pagan?– y el caso es el memorable artefacto que se quiere comer al restaurante La Cuadra y al minishopping La Imprenta, y levantó en armas a un barrio de los más paquetes y bienpensantes.

Resulta que en su disposición 1694, emitida en octubre, Ledesma le da seis meses a los especuladores para que presenten planos porque considera “factible” la ampliación de “los edificios sitos en Jorge Newbery 1651, Migueletes 858/60/62 y 868/70/80” respectivamente conocidos como La Cuadra y La Imprenta. Legalmente hablando, se trata de las parcelas 16, 25 y 26 de la misma manzana porteña, con pedido de englobar para hacer un emprendimiento de alto caletre. Según arranca la resolución, la vieja caballeriza –la última de la ciudad– tiene protección estructural por ley y La Imprenta la tiene cautelar. Esto significa que en el primer caso no se puede ampliar el edificio de ninguna manera y en el segundo sólo se puede si resulta invisible desde la vereda.

Pero el proyecto presentado en su momento simplemente se cargaba todo y dejaba como maquetas las fachadas existentes. Como el obrador iba a tener acceso sobre Newbery, La Cuadra se iba a demoler completamente para hacer entrar los camiones y maquinarias, y luego se iba a construir una maqueta con materiales nuevos para calmar las aguas. Este proyecto se tuvo que descartar cuando la Legislatura catalogó ambas propiedades, pero evidentemente los especuladores presentaron otro. Ledesma, para que se entienda que en el fondo puede hacer lo que le diga Lostri, recuerda que “el capítulo 5.4.12” del Código, dedicado a “Distritos áreas de protección histórica APH, en su ítem 8) Casos Especiales, establece: que … El PE podrá autorizar flexibilizaciones a las disposiciones de este Código, de la Edificación y de Habilitaciones y Verificaciones cuando la exigencia de su cumplimiento implique obstaculizar el logro de los objetivos de rehabilitación perseguidos en las normas para los distritos APH. El Organo de Aplicación será el encargado de proponer, fundamentándolas debidamente, las flexibilizaciones a las que se hace referencia en el párrafo anterior…”

Con el paraguas bien abierto, el funcionario se dedica a marear con tecnicismos sobre la zonificación del barrio y no da mayores detalles de lo que traman los emprendedores. Lo único que se dice es que “surge que se pretende ampliar los edificios existentes de carácter patrimonial con un volumen con frente sobre la calle Migueletes que igualará el perfil de los edificios linderos existentes”, o sea que llegará a los 22 pisos de altura. Como el proyecto “respeta las alturas y el perfil edificable de los edificios existentes”, “el Area Técnica competente entiende que no existirían inconvenientes desde el punto de vista urbanístico y patrimonial en acceder a lo solicitado”.

El defensor adjunto del Pueblo porteño, Gerardo Gómez Coronado, que ya aprendió largamente a ver entrelíneas en estas resoluciones, subrayó algo muy llamativo: en ninguna parte del texto de Ledesma se dice qué altura tendrá el edificio futuro ni cuántos metros de superficie final. Como lo que se deduce de la oscuridad del texto es, de todos modos, que traman algo grandote, la pregunta final es tan obvia como ensordecedora: ¿cómo van a hacer para construir algo así respetando las catalogaciones? A mediados de marzo vence el plazo para presentar una propuesta formal.

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Cartas de Lectores: Salvemos La Cuadra, vecinos que salvaron al histórico edificio denuncian su abandono”

July 24th, 2012 No comments

Salvemos La Cuadra

Se­ñor Di­rec­tor:

“Quiero hacer público la desidia y el abandono en que se encuentra el edificio donde en su momento funcionaba el último stud de Buenos Aires, denominado La Cuadra. Los vecinos de ese emblemático lugar de Belgrano/Palermo lo defendimos a capa y espada y logramos que la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires reaccionara rápidamente (el tema tuvo amplísima difusión de los medios), interponiendo primero un amparo y luego promulgando una ley de protección estructural del lugar. Con esto se impidió la construcción de otra torre de las que ya abundan en la zona. Esto seguramente trajo mucho malestar en funcionarios o ex funcionarios, y en los desarrolladores que vieron caer ese gran negocio inmobiliario. El predio en cuestión está cerrado y en vía de ser otro lugar con historia deteriorándose en forma alarmante. Ya he cursado mails a la Comisión de Preservación del Patrimonio de la Ciudad, pero no obtuve ni siquiera el acuse de recibo. Hago público esto antes de que sea demasiado tarde y este hermoso lugar de encuentro de todos los vecinos pase a ser un montón de escombros.

“Si los legisladores consideraron que merecía ser declarado patrimonio cultural, ¿no sería lógico que obliguen a sus dueños a preservarlo?

Carlos Battistón
cbm125@gmail.com

Salvar La Cuadra

Se­ñor Di­rec­tor:

“Adhiero totalmente a los conceptos vertidos por el lector Carlos Battistón acerca del abandono en que se encuentra el histórico y emblemático sitio donde funcionó el último stud en la ciudad, conocido como La Cuadra. Urge reclamar a sus propietarios el buen mantenimiento, conservación del lugar o su reactivación comercial, y evitar así el deplorable estado actual, que incluso es aprovechado para que gente en situación de calle pernocte en su entrada. Es imprescindible seguir con esta campaña para vencer el continuo deterioro del barrio por la proliferación de obras en construcción de edificios, que ahondan los problemas de habitabilidad general. Si el lugar fue declarado patrimonio cultural, ¿qué estamos esperando?

Rodolfo V. Angelo
dipalu08@gmail.com

Carta de Lectores de La Nación 20 de Julio de 2012

“La Justicia ha puesto la lupa sobre el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales, el órgano que determina que se demuele y que no. “Verano Patrimonial” (Por Página 12)

January 25th, 2012 No comments

Los depredadores patrimoniales –públicos y privados– creyeron que tendrían un veranito de demoliciones. No fue así.

La ayuda que les dio la bancada del PRO y algunos legisladores opositores en la Legislatura porteña duró poco. El Poder Judicial, con el primero de varios fallos en plena feria, les amargó la temporada de caza: las leyes 2548 y 2056 –que protegen preventivamente los edificios anteriores a 1942– seguirán vigentes hasta tanto los diputados concluyan el debate sobre su eventual y necesaria prórroga.

Luego, llegó la prohibición de demoler la Casa Suiza y, esta semana, otras dos resoluciones de los jueces Vicente Cataldo y Elena Liberatori impidieron la destrucción de un inmueble en Puán 123 y otro en Teodoro García 1733. En estos casos los amparos fueron iniciados por el Dr. Guillermo Blousson, presidente de la Asociación Civil Barrio La Imprenta. Esta ONG patrimonialista nació al calor de la lucha –y el triunfo– para preservar los emblemáticos edificios conocidos como La Imprenta y La Cuadra.

La efectiva actuación de la Justicia en defensa del patrimonio cultural ya no es una noticia y, a esta altura, tampoco que los jueces habiliten la feria judicial para tratar estos temas, ni que los depredadores busquen cualquier resquicio para burlar la ley, pero las últimas decisiones judiciales traen novedades importantes.

La principal es que la Justicia ha puesto la lupa sobre el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales (CAAP). Se trata de un órgano mixto, integrado por representantes del Poder Ejecutivo, de la Legislatura y de algunas instituciones, y sus miembros cumplen tareas en forma honoraria, pero esto no los exime de responsabilidad, incluso, penal.

La descripción de las curiosidades e irregularidades de la nueva votación en la que el CAAP resolvió desestimar un inmueble que ya se encontraba legalmente protegido vamos a dejarla para la semana que viene porque merecen una columna especial.

El edificio de Teodoro García forma parte, además, de un record que difícilmente puedan explicar los integrantes del CAAP que votaron a favor de su desestimación. Fue dejado sin protección junto con otros 900 –sí, ¡novecientos!– inmuebles “evaluados” en una sola reunión.

Tal vez por eso, y a pesar de que todavía no analizó la cuestión de fondo, el juez le dedicó un duro párrafo al CAAP: “Sin duda, ayuda a la pretensión cautelar de la demanda la total carencia de fundamentos de la decisión adoptada el 12-5-2009 por el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales, con la mera lectura de la ‘nota’ –las comillas son del juez y tienen que ver con la informalidad del CAAP, que no numera ni registra sus actuaciones– emitida ese día”.

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Protección para La Cuadra y La Imprenta” (Por Clarín)

November 4th, 2011 No comments

“Los edificios de las zonas conocidas como La Cuadra y La Imprenta, en Palermo, no podrán ser demolidos, según una ley sancionada ayer, que había sido aprobada en primera lectura en 2010.

A comienzos del año pasado se conoció un proyecto para demoler la galería comercial La Cuadra –un viejo stud de estilo francés donde antiguamente se guardaban caballos de carrera– y construir allí un edificio de 14 pisos. El Gobierno porteño envió el proyecto al Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales, que no se opuso.

Al hacerse esto público hubo una movilización vecinal para salvar a La Cuadra y también a La Imprenta, que conforma con aquella una unidad patrimonial. Así se llegó a la ley.

“La Cuadra queda con protección estructural, por lo que no se lo podrá hacer ninguna modificación. Para La Imprenta es una protección cautelar, que permite cambios en el interior”, explicó el diputado del PRO Bruno Screnci.”

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“A mostrar los papeles” (Por Página12)

October 26th, 2011 No comments

“Un amparo deja al Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales en una situación que no podrá sostener: la de tener que explicar a un juez sus funcionamientos internos. Mientras, se vuelve a hablar de diagonales.

El gobierno porteño acaba de perder otra causa judicial, cuando el juez Guillermo Scheibler concedió un amparo a la Asociación Civil Barrio La Imprenta. Lo curioso del asunto es que los de La Imprenta no estaban litigando por sus intereses directos y que la causa es para saber si se va a demoler, o no, o tal vez, o puede ser un edificio en la calle Teodoro García. Tanta ambigüedad nace del espectacular nivel de desprolijidad con que se mueve el Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales, que no para de meter la pata quebrando leyes y generando situaciones muy lucrativas, pero del todo indefendibles.”

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El juez ratificó la medida cautelar que protección de “La Cuadra” y de “La Imprenta”. Mientras tanto los vecinos crean una organización vecinal.

January 8th, 2011 1 comment

Con fecha 29/12/2010 el juez Otheguy ratificó la medida cautelar ordenando al GCBA impedir cualquier acción que implique alteración en estos inmuebles, hasta el dictado de la sentencia definitiva.

Mientras tanto, los vecinos de La Imprenta y La Cuadra están formalizando una ONG. Para más información “Asociación Barrio La Imprenta”

“El año de la política” (Por Página12)

January 5th, 2011 No comments

Si algo dejó en claro 2010 para la causa patrimonial, es que la política es la gran herramienta para lograr cambios y limitar la especulación. Justo a tiempo para el año electoral que empieza.

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Que no sea cuestión de hacer la lista de edificios salvados, catalogados o perdidos. Y que no sea tildar en un papelito las agachadas, trampas y complicidades de funcionarios amigos de la poderosa industria inmobiliaria. Lo que aparece con toda claridad al pensar el año que cerró es que cuidar el patrimonio es como combatir a las tabacaleras: se logra con acciones grupales, politizando el asunto y creando un nuevo sentido común. Porque si esperamos que todo el mundo deje de fumar…

Esto queda absolutamente en claro con casos puntuales que tuvieron reacciones rápidas, como La Cuadra, la Asociación Santa Lucía, el Teatro Opera y hasta los benditos escalones de la Recoleta. En escalas y barrios diferentes, todos estos eventos tuvieron en común la movilización. Los vecinos de Palermo, Proteger Barracas, Basta de Demoler… primerizos u organizados, fueron los vecinos protestando que lograron salvar edificios. Los vecinos de Floresta también están en la trinchera, cuidando su flamante Area de Protección Histórica de vivos de cabotaje que siguen rompiendo casas protegidas para hacer más locales.

A estos vecinos protagonistas se les agregaron, como otro síntoma positivo, actores políticos que empezaron a entender que el patrimonio es una batalla que hay que dar. Desde la Legislatura y, sorpresa, desde la gestión, se diferenciaron de las Mesquidas y Barelas, los Chaín y los Lostri de esta vida. También hubo una patriada recordable, una tragedia con muertos, una frenada en el pavimento y un encuentro muy importante de patrimonialistas. 

Gente nueva

Los tres casos ejemplares de vecinos movilizados para salvar el patrimonio permiten ver las cosas con matices. El caso del Teatro Opera fue de una espontaneidad notable, en particular por tratarse de patrimonio intangible. Resulta que el banco Citi tiene una política internacional de adquirir lugares notables, mantener sus actividades y estamparles su nombre como publicidad. Este tipo de cosas son justificadas por los norteamericanos –cuando se dice “internacional” debe entenderse norteamericano– con vaguedades de “ciudadanía corporativa”, pero son simple y llana publicidad. En Estados Unidos a la gente le molestó este tipo de cosas, en particular cuando el Shea Stadium –el más tradicional y querido del béisbol neoyorquino– terminó de Citi Stadium. Pero se la bancaron.

El Citi, filial argentina, hizo robóticamente lo mismo, sin atender a contextos, con lo que terminó protagonizando uno de los más memorables desastres de relaciones públicas jamás vistos. Lejos de ser un evento que asociara al banco con la cultura bajo una luz positiva –“inversión social”, en el extraño lenguaje de las relaciones públicas– terminó siendo un símbolo de frivolidad adquisitiva: un banco apropiándose de la pátina creada por otros. El banco reaccionó tarde y mal, tal vez desconcertado por la buena recepción oficial –el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, brindando en la inauguración, feliz de que el teatro fuera ahora Citi y no Opera– y pensando que el “evento” con Mirtha Legrand de madrina cerraba la cuestión.

Para cuando se encontraron con civiles repartiendo volantes en la puerta, ni siquiera tuvieron el reflejo de parar al goruta que se dedicó a fotografiarlos como si fuera de la SIDE. La presión moral fue tal que, sin admitir error alguno, el Citi cedió y restauró el nombre viejo. El teatro se llama ahora Citi/Opera. Que Mirtha Legrand los criticara en cámara fue el fin de la resistencia del banco.

El caso del centro Santa Lucía en Barracas fue más concreto y por así decirlo tradicional. Un edificio en un barrio bajo ataque. El edificio cierra y se transforma, con esa magia de las inmobiliarias, en un terreno ocupado por alguna cosa vieja. Y los vecinos contraatacan con Proteger Barracas coordinando. Lo notable del asunto es que donde ni el CAAP ni nadie en el Ejecutivo estaba dispuesto a mover un dedo, los legisladores catalogaron el edificio y listo. Buenos reflejos de políticos que no están directamente al servicio de la industria de la destrucción-construcción, como “los profesionales” de Desarrollo Urbano.

El tercer caso fue de laboratorio, el de ver aparecer el germen de una ONG en un barrio que no la tiene. El anuncio de la demolición inminente de La Imprenta y La Cuadra creó de la nada un grupo de vecinos en esa zona de Palermo tan castigada por las demoliciones que va del Hipódromo al Hospital Militar. Hubo una asamblea muy concurrida, buena cobertura de los medios, fuertes críticas al CAAP, que en un rapto de demencia notable hasta para ellos aprobó la demolición del último stud porteño y de un edificio industrial del siglo XIX. Nuevamente, los políticos reaccionaron rápido y ambos edificios fueron catalogados.

De paso, la falta de luces del CAAP nos va a costar a los contribuyentes unos buenos pesos, ya que el estudio Churba anunció que demandará a la Ciudad por diez millones por perderse de destruir estas dos piezas patrimoniales. Ay, Churba, con un apellido tan ilustre…

Lo que no hubo caso de salvar fue el finalito de San Telmo, sobre la avenida Garay, donde ese acto de vandalismo urbano que es el Quartier San Telmo se va a alzar nomás. Es un símbolo de nuestro atraso legal que se pueda hacer una torre en un lugar así, por no hablar del caletre creativo de la empresa que todavía diseña esos objetos. Hubo una ida y vuelta de amparos y apelaciones, que demoró la obra pero no la paró.

Cales y arenas

El CAAP, ya mencionado, se terminó de hundir en el desprestigio. Este Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales ya estaba mostrando la hilacha desde antes, pero este 2010 dejó en claro que es una catástrofe, con pocas y honrosas excepciones. Pese a su nombre tan patrimonial, es una entidad de cabotaje que siempre está más atenta a la lógica del negocio inmobiliario que a cualquier consideración cultural. Un núcleo duro de sus miembros está formado, nada casualmente, por funcionarias públicas, de Desarrollo Urbano y de Cultura, que actúan en un unísono que debería darles pudor a las de Cultura. Tradicionalmente, siempre hubo tensión entre ambos ministerios por temas patrimoniales, asunto aparentemente solucionado con la rendición incondicional de Cultura.

La excepción más notable es la inesperada Mónica Capano, que preside la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad, antaño un sello de goma y ahora un punto de resistencia a la piqueta. No es casual que Capano sea la única persona en el CAAP que no es arquitecta y piensa las cosas desde la cultura y la sociedad. Es, por suerte, una persona firme y capaz de empacarse, ya que de otro modo no aguantaría las agresiones constantes de las funcionarias miembro.

Otro inesperado personaje del año es el defensor adjunto del pueblo porteño, Gerardo Gómez Coronado, que transformó su equipo en una herramienta de los vecinos para frenar los negocios inmobiliarios y defender la identidad de sus barrios. La Defensora Alicia Pierini tuvo la buena idea de crear este mandato, atendiendo a la idea –constitucional desde 1994– de que el patrimonio es un derecho de los porteños. Gómez Coronado puso una gran energía en temas urbanos. Los vecinos de La Cuadra, los de Floresta –hasta amenazados por matones– y los de varios barrios que se encontraron con que Macri quiere hacerles “sapitos” bajo las vías ya aprendieron a confiar en él.

En la Legislatura aparecieron figuras que empezaron a tomar el tema con más fuerza. Patricio Di Stefano, que ahora preside la Comisión de Patrimonio fundada por Teresa de Anchorena, logró el golazo notable de crear el APH de la City, que lleva el barrio histórico efectivamente de San Telmo a Plaza San Martín. Martha Varela demostró cómo cambia la textura urbana con su proyecto de la avenida Callao, aprobado en 2009, que obligó a bajar marquesinas y cambalaches visuales. Sergio Abrevaya y Eduardo Epszteyn llevaron adelante proyectos propios y, en varios casos, coordinaron políticamente que se aprobaran ideas importantes, como la renovación de la 3056 a ultimísimo momento.

Estas figuras forman un tremendo contraste con otras, como la de la diputada Silvina Pedreira, que tuvo la idea brillante de torpedear todo el magro sistema de protección de edificios patrimoniales desde la Legislatura. Con la falta de sutileza que la caracteriza, la diputada alegó la protección de la propiedad privada y quiso armarle a la ley 3056 tal papeleo que la dejaría manca y renga, inaplicable. No le fue bien.

Desde el Ejecutivo, la subsecretaria Josefina Delgado, la directora Liliana Barela y el director Antonio Ledesma decidieron este invierno darse por ofendidos por las críticas al CAAP, donde sus subordinadas se lucen por la amistad con la industria inmobiliaria. Fue un momento penoso, en particular para las que se supone son personas de la cultura. Para fin de año, ambas estaban al parecer subiendo la apuesta y gruñendo que les van a hacer juicio a varias figuras que las critican. Esto constituye una pavada, ya que ser funcionario es exponerse a las críticas de la vida pública. Como dicen los norteamericanos, si no les gusta el calor, que no entren en la cocina.

El Ejecutivo terminó arreglando los escalones del cementerio de la Recoleta, con peldaños de mármol del mismo grosor pero de diferente veta, venidos de vaya a saberse cuál demolición. Mientras esperamos que se disculpe por mentir el funcionario que le escribió a la Comisión Nacional de Monumentos que el Carrara blanco había sido retirado para su conservación –cuando todos los vecinos y este suplemento usaban de pisapapeles fragmentos rotos a mazazos– vale avisar que hasta retiraron la peligrosa rampa de acceso que algún genio de la arquitectura recubrió en granito pulido.

Lo que no tuvo remedio fueron las muertes en el gimnasio de Villa Urquiza que se derrumbó en agosto cuando le socavaron los cimientos para hacer, cuándo no, una torre. Ahí fue notable cómo el ministro Daniel Chaín y su Robin, el subsecretario Héctor Lostri, volvieron al argumento de que no pueden controlar todo y que así es la vida… hasta parecía que se lo creían.

Menos mal que hay también en esta Buenos Aires personas como José Mastrángelo y Carlos Matté, los restauradores que, de onda, arreglaron la Pirámide de Mayo para el Bicentenario. Lo hicieron porque se dieron cuenta de que nadie la había contado para el festejo, lo hicieron gratis, poniendo materiales y personal ellos mismos, y lo hicieron porque son patriotas y buena gente.

¿No querrán ser ministros porteños?

Patrimonio vivo

La quinta Vaz Ferreira en Montevideo es una experiencia realmente especial de conservación y apertura al público. Y también un ejemplo de la naturalidad con que públicos y privados trabajan juntos en Uruguay.

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Detalles sobre la sesión especial en la Legislatura

December 21st, 2010 2 comments

“En el minuto final y en sesión especial, la Legislatura salvó a La Imprenta y La Cuadra, renovó la 3056 y hasta creó el APH de la City.” (Por Página12)

“Todo a último momento, pero a tiempo: la Legislatura renovó la 3056, creó el APH City, reformó el Código y catalogó varios edificios y obras de arte. Y, con gran velocidad, detuvo la demolición de La Cuadra y La Imprenta.”

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“Nuevas leyes de patrimonio” (Por Página12)

“El Congreso de la Nación sigue en deuda con el patrimonio cultural. La ley que creó la Comisión de Museos, Monumentos y Lugares Históricos no es estrictamente una ley de patrimonio, data de 1941 y por lo tanto está desactualizada. En la Cámara de Diputados y en el Senado tramitan proyectos de ley de los legisladores Horacio Piemonte y Liliana Fellner, pero ni siquiera han logrado tratamiento en comisión.”

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“Las travesuras del CAAP” (Por Página12)

“Las cosas que hace el CAAP darían risa, si no fuera que ayuda a destruir el patrimonio edificado de los porteños. En este capítulo de la saga, el insigne Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales llega a nuevos picos de creatividad por haber dejado la impactante casona de la foto en el limbo, por tener un diputrucho que vota sin derecho legal y por haber inventado el currete de la apelación permanente. Por partes:

La espectacular casona queda en Luis María Campos 1126 y es una belleza maldecida, ya que ocupa un terreno de 879 metros cuadrados con un frente de 13 metros en un lugar muy deseado de los especuladores inmobiliarios. La casa tiene una protección bastante firme, ya que figura en la lista de Edificios Representativos de nuestra ciudad que elaboró el Ministerio de Cultura en tiempos de las chicas superpoderosas. La lista era el tipo de cosas que hacían Fajre y Arias para simular que protegían el patrimonio –las presentaban en congresos internacionales, las editaban en libros– pero resulta que la ley 1227 la convirtió en una lista de patrimonio protegido formalmente.

Luis Maria Campos 1126

foto, Nahuel Ponce de León.

Pero la casa de Luis María Campos llegó al CAAP hace dos años y el CAAP hizo una inolvidable. Ese día, votaron por preservarla –para su honor y buen nombre– Carlos Susini Burmeister por la Sociedad Central de Arquitectos, Laura Weber por la Comisión de Patrimonio de la Legislatura, Elsa Pental por el Cicop y Beatriz Patti por el Instituto Argentino de Investigaciones Históricas.

Pero aunque la casona de la avenida podría ser considerada como el más simple standard de preservación –si no conservamos una casa así, ¿qué conservamos?– hubo otros cuatro votos en contra. Esa tarde levantaron sus manitos Graciela Aguilar –¡por el Ministerio de Cultura!, ¡el mismo que lo había puesto en la lista de representativos!–, Néstor Zakim por la Comisión por la Preservación del Patrimonio Histórico de la ciudad, Martín Gromez por la FADU y Alicia Santaló por ese viejo nido de lobbistas llamado CPAU.

Este empate, legalmente, tiene que ser resuelto por el director general de Interpretación Urbanística, del que viene a depender el CAAP. Pues resulta que ese desempate nunca se realizó, no hay rastros de que la Dgiur se haya jamás enterado y resuelto el tema. Y el caso viene a cuento porque acaba de aparecer un ingeniero avisando que va a construir una torre en el jardín de la mansión, de modo que su status legal tiene una urgencia que no tenía antes.

Cuando Mónica Capano tomó la Comisión de Preservación del Patrimonio ya mencionada, tuvo que empezar a ir personalmente a las reuniones del CAAP para que su entidad no apareciera votando locamente demoliciones. Entre otros pases a retiro, figuró el del ya mencionado Néstor Zakim, que encontró nuevos horizontes en el Instituto Histórico de la Ciudad –no confundir con el anteriormente citado, que es una ONG independiente del gobierno porteño– que dirige la inefable Liliana Barela.

Zakim es evidentemente una persona de lo más creativa, porque se las arregló para seguir votando. El Instituto no tiene asiento en el CAAP, es un ente observador, con voz pero sin voto. Pero Zakim, al mejor estilo diputrucho, vota igual. No sólo eso: vota cuando hay empates. Sería interesante ver qué pasa el día que haya un litigio que termine en tribunales y se descubra la firma de Zakim en un acta que le ganó a alguien un buen negocio. El caballero es funcionario público y le sigue cabiendo esa vieja ley penal sobre los deberes a cumplir…”

(…)

“Algo que quedó pendiente este año, muy hablado entre diputados porteños, es la idea de reformar la ley 3056 para hacerla permanente y orgánica. Explícitamente se mencionaba reformar el CAAP o reemplazarlo por “algo en serio”, según frase muy escuchada. Es imposible encontrar un legislador que defienda al Consejo, sea opositor u oficialista, tal es su desprestigio. Y también hay un amplio quórum para la idea de sacarlo, física y legalmente, de Desarrollo Urbano, por aquello del lobo cuidando a los corderos. Es la tarea de 2011 para terminar con estos patetismos.”

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TERTULIA EN DEFENSA DE LA CUADRA Y LA IMPRENTA EN PALERMO. Martes 14 de Diciembre de 2010

December 16th, 2010 No comments

Ayer se llevó a cabo la tercera tertulia en La Troupe (Jorge Newbery 1651) en contra de la demolición de La Cuadra y La Imprenta , dos edificios emblemáticos de Palermo.

 

La organización estuvo nuevamente a cargo de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico y Cultural de la Ciudad , la ONG Basta de Demoler y la organización barrial Vecinos por la Cuadra.

 

Ante un centenar de vecinos se pusieron en conocimiento los avances logrados hasta el momento en la justicia y en la Legislatura e la Ciudad.

 

 En principio se explicó a los presentes los alcances de la medida precautelar dictada por la justicia en lo contencioso administrativo de la Capital. Luego se detallaron los proyectos aprobados el lunes por la noche en el parlamento porteño referidos a la protección de estos dos inmuebles.

 

La Licenciada Mónica Capano (Secretaria General de la Comisión de Preservación del Patrimonio) hizo hincapié en que se debe tener conciencia que todo lo conseguido es de gran importancia pero que es solo el comienzo de una lucha que debe continuar, por tal motivo pidió a los vecinos que se organicen para controlar que se cumpla con lo dictado por la justicia y que si observan alguna modificación en La Cuadra o La Imprenta no duden en denunciar tal situación llamando a la fiscalía a cargo de la causa.

 

 El abogado Guillermo Blousson, de Vecinos por la Cuadra , dio datos del orden catastral con respecto a los propietarios del predio donde se encuentran ubicados estos dos edificios emblemáticos. Además remarcó que las leyes votadas son un primer paso y que queda por delante la audiencia pública y la segunda lectura.

 

Por su parte María del Carmen Arias Usandivaras (Presidenta de Basta de Demoler) explicó que el Gobierno Porteño tiene diez días para presentar toda la información solicitada por la justicia y opinó que luego de que esto ocurra el juez debería dar una medida cautelar definitiva.

 

 Los vecinos se comprometieron a realizar los trámites correspondientes para que un escribano certifique en que situación se encuentra el predio.