Teatro Del Picadero: “El edificio nació como fábrica de bujías, sobre un pasaje histórico” (Clarín)

El edificio del Picadero no nació como teatro: antiguamente era una fábrica de bujías , lo que explica el aspecto industrial de su fachada. Construido en 1926, fue diseñado por el arquitecto milanés Benjamín Pedrotti, autor también de la sucursal de la antigua tienda Gath & Chaves de Florida y Sarmiento. Su constructor fue A. Carte.

En aquella fábrica se producían las bujías “American Bosch”. Originalmente, la marca Bosch era alemana. Pero durante la Primera Guerra Mundial, el gobierno estadounidense la expropió y, por eso, le antepuso “American” a su nombre. En los años 20, su representante en la Argentina era Don Armido Bonelli.

Todo ese pasado puede leerse en la fachada del teatro, de estilo florentino, ahora restaurada. En ella aparece el logo de la fábrica , con las letras AB y la cara de Fritz. Este personaje era parte del logo de la marca alemana original y representaba a un aviador germano.

El nuevo dueño del teatro, Sebastián Blutrach, también colocó el letrero original del Picadero en el frente del edificio para reforzar su identidad.

El pasaje mismo donde está ubicado el teatro también tiene una historia para contar. Su forma de “s” es una huella del primer trazado de vías férreas que se hizo en nuestro país, el del “Ferrocarril del Oeste”, de 1857. Este tren, para el que prestó servicios la legendaria locomotora “La Porteña”, partía de la Estación del Parque, que estaba donde hoy se encuentra el Teatro Colón. Después atravesaba los barrios por ese entonces más alejados de Almagro, Caballito y Flores hasta llegar a Floresta.

En 1883, este ferrocarril empezó a salir desde la estación Once y el recorrido desde plaza Lavalle quedó en desuso. En 1893, levantaron los rieles y el tramo que corre entre Corrientes y Callao tomó forma de pasaje. Lo llamaron Rauch en honor al coronel Federico Guillermo Rauch, un alemán que entre 1826 y 1827 organizó tres campañas contra los aborígenes pampeanos.

La forma del pasaje favoreció que se instalarán “casas de tolerancia”, donde se ejercía la prostitución. Y en los años 30, en esta callecita funcionó una feria franca. Como testimonio de esa feria, queda una foto publicada en la Guía Peuser de 1951.

La última gran transformación del pasaje se produjo en 2005, cuando lo convirtieron en peatonal y lo rebautizaron como Enrique Santos Discépolo, en honor al dramaturgo y compositor de tangos.

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