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La Justicia frenó la construcción de una torre en el terreno lindero al Monasterio de Santa Catalina de Siena.

September 3rd, 2013

COMUNICADO DE PRENSA

La Justicia frenó la construcción de una torre en el terreno lindero al Monasterio de Santa Catalina de Siena.

Bs. As, 3/9/2013. El día 02 de Septiembre de 2013, el titular del juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario Nº 10 de la Ciudad, Aurelio Ammirato hizo lugar a la acción de amparo interpuesta por la Asociación Civil Basta De Demoler, Lucas Terra y Felicitas Luna y la adhesión del Padre Gustavo Antico, rector de Santa Catalina, declarando la nulidad de la disposición de la Dirección General de Interpretación Urbanística que daba permiso a la construcción de una torre en el terreno lindero al Monasterio Santa Catalina de Sienta, ubicado en las calles Viamonte y San Martín de esta ciudad.

Abrazo Santa Catalina (4)

El proyecto, aprobado en el año 2011 por el Gobierno porteño, contemplaba la construcción de una torre de 60mts de altura, destinada a hotel 5 estrellas, Apart Hotel, viviendas, oficinas comerciales, y 6 subsuelos para de cocheras y estacionamiento comercial en el terreno ubicado sobre la calle Reconquista entre Av. Córdoba y Viamonte.

El amparo fue presentado en mayo de 2011  por la ONG “Basta de Demoler” y un grupo de ciudadanos solicitando la intervención de la Justicia para la protección del conjunto histórico colonial conformado por el monasterio Santa Catalina de Siena y la Iglesia, que corría peligro por la construcción del mencionado proyecto.

Según opiniones de expertos, la nueva edificación afectaría al conjunto colonial, declarado Monumento Histórico Nacional, por la relación con la escala y tejido urbano existentes: quedaría encerrado entre la actual torre sobre la Avenida Córdoba y la que se proyecta sobre Reconquista; esto afectaría la visión del conjunto y el necesario asoleamiento de la antigua construcción.

Además, y de acuerdo al informe de un estudio de ingeniería estructural, tanto el convento como la iglesia correrían serio riesgo de colapso por la excavación del nuevo emprendimiento, dado que los cimientos y la estructura de los edificios del siglo XVIII sostenidos con ladrillos y argamasa de barro son extremadamente vulnerables.

Santa catalina de Siena es el primer monasterio de Religiosas de la ciudad de Buenos Aires, y junto con la Iglesia perteneciente al mismo fueron construidos en el año 1745.

Presentaron el amparo:

Basta de Demoler, Felicitas Luna (directora de la revista “Todo es Historia”), arq. Lucas Terra (docente Facultad de Arquitectura UBA).

Adhirió al amparo: Pbro. Gustavo Antico, párroco y rector del monasterio Santa Catalina de Siena.

Se presentó como testigo el arquitecto Eduardo Ellis, encargado de las obras de restauración del monasterio, y otros arquitectos.

 

Proyecto aprobado

En marzo de 2011, el Gobierno de la Ciudad aprobó un proyecto para construir una torre de 60 metros (18 pisos), en el terreno lindero al antiguo monasterio e Iglesia de Santa Catalina, mientras que en esos momentos la Legislatura trataba la creación del Área de Protección Histórica “Catedral al Norte”, convertido en ley en noviembre de 2011 y que limita las alturas y prohíbe las torres en una amplia zona que incluye la manzana afectada.

El emprendimiento rechazado por la Justicia tenía como destino la construcción de un prisma de 100mts de largo, 60 de altura y 6 subsuelos, destinado a hotel 5 estrellas,  Apart Hotel, viviendas, oficinas comerciales, cocheras y estacionamiento comercial.

Fue aprobado por el Gobierno a pesar de las recomendaciones de distintos organismos consultivos del propio Gobierno: COPUA (Consejo del Plan Urbano Ambiental) y CAAP (Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales). Estos organismos recomendaron que no se aprobaran construcciones que superen la altura de los edificios históricos, con el fin de preservar la morfología de la manzana y destacar la fisonomía de los antiguos edificios,  resaltando así su valor como íconos del área.

Peligro sobre el monumento

El terreno donde se proyectaba la construcción es de aproximadamente 6.000 metros cuadrados y está limitado par las calles Viamonte, Reconquista y avenida Córdoba. En su línea medianera, por la fachada posterior del Monasterio Santa Catalina de Siena, y por la parte lateral de un edificio de 71 metros de altura, , construida en la época del Intendente Cacciatore, con oficinas, departamentos y locales comerciales, cuyo frente principal se desarrolla sobre la avenida Córdoba.

La construcción de un edificio en el terreno mencionado, plantaba un problema de relación con la escala y tejido urbano existentes y de manera especial, con el monumento histórico. Estos problemas condicionan la volumetría y la implantación de un edificio en el terreno pues según sean las diferentes reglamentaciones que se han propuesto a través del tiempo, pueden ser afectadas la preservación y puesta en valor del Monasterio.

Se considera que las condicionantes más importantes a tener en cuenta para cualquier propuesta de construcción de un nuevo edificio son las siguientes:

La trama urbana en la cual se va a insertar, con sus características predominantes: La altura de los edificios situados sobre las calles Viamonte, Reconquista y la avenida Córdoba; la trama circulatoria vehicular y una sub trama peatonal conformada en las tres manzanas próximas, que aparecen expresadas por pasajes que atraviesan algunos de los edificios o cruces a través de ellos. Estos cruces están conformados por galerías o negocios tales como Galerías Pacífico, comercios como Harrods que podrá ser utilizado como cruce o recorrido entrando por una de sus calles y saliendo por otra, la calle peatonal Tres Sargentos, en la manzana donde se localiza el Hotel Lancaster. Se puede mencionar también el pasaje, sin vida en la actualidad que separa la parte lateral del Monasterio de Santa Catalina y el edificio sobre la avenida Córdoba.

La necesidad de preservar y poner en valor el Monasterio Santa Catalina de Siena, desde el punto de vista de la conservación del edificio, de la preservación de las visuales al mismo y de su asoleamiento, que ya ha sido afectado por la construcción del edificio mencionado sobre su lado norte. Al respecto se debe tratar de aprovechar el máximo de asoleamiento posible en horas de la mañana, hasta el mediodía en las cuales la dirección de los rayos solares es rasante a la fachada posterior del monasterio y su patio puede recibir sol.

La construcción de un edificio no debe provocar una ruptura en su medio urbano próximo sino que por el contrario, se integre a la trama urbana existente y cree un entorno que valorice tanto a un nuevo edificio como al monumento histórico, permitiendo su contemplación y facilitando sus visuales. Debería crear , junto con su entorno próximo un verdadero hito en la ciudad, un símbolo cultural en el cual las expresiones de las diferentes épocas históricas se integren armónicamente y los espacios exteriores creen un lugar de encuentro a escala humana en el centro de la ciudad.

Debería, sobre todo, respetar la escala urbana que se expresa en las cuatro manzanas entre las calles Viamonte, Florida, Paraguay y Reconquista ya afectada por el mencionado edificio de la avenida Córdoba, y no sobrepasar la altura de su basamento, equivalente a la altura de los edificios de la calle Reconquista, proponiendo alguna de sus partes de menor altura para lograr una mejor integración espacial con los espacios peatonales y el Monasterio.

Según se desprende de un informe de ingeniería estructural, tanto el convento como la iglesia correrían serio riesgo de colapso por la excavación del nuevo emprendimiento, dado que los cimientos y la estructura de los edificios del siglo XVIII sostenidos con ladrillos y argamasa de barro son extremadamente vulnerables.

Del mismo modo la sombra de la torre limitaría sustancialmente el asoleamiento de los edificios, lo que incidirá negativamente en su conservación, que necesita la luz solar directa para contrarrestar las humedades naturales propias de estas antiguas construcciones.

Por otra parte, tendrá consecuencias irreparables en la percepción de la morfología y la trama urbana del conjunto patrimonial, debido a la escala del volumen que se construirá, que prácticamente encapsulará los edificios históricos detrás del nuevo volumen de 60 m, sobre la calle Reconquista, y la actual torre sobre Avenida Córdoba, de 70m, construida en la época del Intendente Cacciatore.

La torre interpondrá además la visión del conjunto de las manzanas adyacentes, con edificios de alto valor patrimonial como Galerías Pacífico y la tienda Harrods.

El uso actual del Monasterio:

A través del tiempo, se ha presentado como un oasis de oración y contemplación. Estuvo habitado por las monjas de la Segunda Orden Dominicana hasta 1974 cuando la congregación decidió mudarse a San Justo y donó los edificios al Arzobispado de Buenos Aires. Desde el año 2001, funciona como Centro de Atención Espiritual, con la misión de atender las necesidades espirituales de las personas que trabajan y transitan en el microcentro porteño.

Se ofrecen cursos, talleres, y variadas actividades en un espacio de encuentro con las diferentes confesiones religiosas y con la cultura.

El Monasterio continúa siendo el lugar de recogimiento y de paz de antaño, pero adaptado a las necesidades de la sociedad actual.

Yacimiento arqueológico

Otro aspecto preocupante es que la torre se  edificaría en el terreno donde se ubicaba la enfermería y el antiguo cementerio, y la casa del capellán donde vivió Monseñor De Andrea, como asimismo es probable que se localizaran allí los pozos de basura con la historia de la vida cotidiana del monasterio desde 1745 a la fecha de desocupación.

 

El valor histórico del Monasterio

Fundado en el año 1745, Santa Catalina de Siena es el primer monasterio de monjas de la ciudad, y es uno de los mejor conservados, ya que mantiene intactas las características arquitectónicas de la construcción original.

Su arquitectura es uno de los mejores baluartes de la época colonial, cuyos planos fueron trazados por el Hermano Andrés Bianchi, famoso arquitecto italiano perteneciente a la Compañía de Jesús.

 

Dio el nombre al “Barrio de Las Catalinas” con el que hasta hoy se conoce el área.

Los altares de la Iglesia datan del siglo XVIII y principios del siglo XIX. El retablo mayor es de 1776, de madera tallada, dorada y policromada, de 12 m de altura, obra del artista español Isidro Lorea. En las modificaciones de 1910, del arquitecto Juan A. Buschiazzo, se colocaron los vitrales y la imagen de Santa Catalina de Siena que corona el frontis. En 1872 se construyó un largo muelle para el desembarco en el Puerto de Buenos Aires que fue llamado “de las Catalinas” por estar ubicado frente al monasterio y operó durante dos décadas hasta la reestructuración del puerto por el ingeniero Eduardo Madero.

 

En 1889 se levantó frente al monasterio el edificio del “Bon Marché”, posteriormente adquirido por el ferrocarril del Pacífico y hoy el centro comercial Galerías Pacífico.

La Iglesia de Santa Catalina de Siena, en San Martín esquina Viamonte, fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1942 y el Monasterio contiguo lo fue en 1975.

Sentencia sobre Santa Catalina:

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