“Roccatagliata, protegida por los vecinos” (Clarín)

September 13th, 2013

La Villa Roccatagliata es una residencia de 1900, ícono de una esquina del barrio de Coghlan. Durante años soportó destratos y abandono. Pero ahora se llegó al colmo: se proyecta convertirla en los amenities de un enorme complejo con dos torres de viviendas de lujo. Recientemente se conoció la resolución judicial que ordena a la Ciudad, como medida precautelar, suspender las obras y abstenerse de realizar y/o autorizar cualquier acción que pueda afectar y modificar el predio.Villa Roccatagliatta

La precautelar constituye un primer freno al proyecto, como respuesta a los vecinos de Coghlan y Belgrano, quienes junto a las ONG Basta de Demoler y Asociación Civil Amigos de la Estación Coghlan se presentaron a la Justicia para cuestionar el emprendimiento.

Los fundamentos del reclamo son potentes y abarcan aspectos normativos, patrimoniales y ambientales. La “villa” ocupa una parcela de 3.500 m2, en Balbín y Roosevelt, Coghlan: ejemplo tardío de una tipología que quiso trasladar a la pampa húmeda las típicas villas italianas, herencia de la obra de Andrea Palladio; los porteños acomodados, que residían en palacetes o “petit hotels” en el Centro, las adoptaron para sus quintas de los suburbios.

Es el único caso de esta tipología que queda en el barrio, en razonable estado de conservación. Sus jardines constituyen un importante pulmón verde para un barrio sin plazas.

La propiedad está en proceso de catalogación en la Legislatura, o sea que la parcela está inhibida, y no se pueden hacer modificaciones de ningún tipo. La zonificación R2aII permite edificios de hasta aproximadamente 12 pisos sobre Balbín, disminuyendo las alturas y el FOT (factor de ocupación total) según los anchos de calles.

En este caso, una de las torres de 28 pisos se ubica sobre la calle más angosta.

Se trataría de un fuerte impacto para toda la zona por una obra de 43.000 m2 y 349 unidades, en la demanda sobre las redes de servicios, el asoleamiento, las vistas y el estacionamiento. Pero otro aspecto que preocupa –en éste y otros casos conocidos últimamente– es si somos los ciudadanos los que tenemos que recurrir a la Justicia, con el esfuerzo y desgaste que esto implica, para que los funcionarios –de cualquier gestión– cumplan con la ley y con sus obligaciones. Indudablemente, algo está funcionando muy mal.

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