Home > Comisión Nacional de Monumentos, Diario Página 12, Repercusión en los medios > Sobre la plazoleta frente al Palacio Pizzurno: “Mal gusto y menos verde” (Página12)

Sobre la plazoleta frente al Palacio Pizzurno: “Mal gusto y menos verde” (Página12)

August 13th, 2015

“Lo que se puede ver ahora, en la plazoleta frente al Palacio Pizzurno, en Rodríguez Peña entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear,  es un espanto de mal gusto, una obra que parece una venganza por los límites que le impuso al macrismo la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, que no les dejó destruir la plaza de enfrente. Esta vergüenza del diseño queda todavía más fea en contraste con la serenidad y belleza de la fachada del palacio, una obra de gran calidad que debería ser respetada en su entorno.

La plazoleta existente no era gran cosa y ya era una muestra de la falta de tino con que se insertan espacios nuevos en entornos estables. Todos los materiales eran malos, industriales en el peor sentido de la palabra, y de un colorido fuera de lugar. El espacio está no sólo dominado por el palacio sino que fue creado especialmente para retirarlo un poco de la calle, darle perspectiva y lucirlo. De hecho, es una fachada muy visible y apreciable por esos metros de más, que permiten verla entera. En el centro del espacio hay un mástil de los que ya nadie se calienta en pagar, y la plazoleta, larga y relativamente finita, incluye dos canteros y algún árbol.

Lo que hicieron ahora es simplemente una vergüenza. El mástil está enrejado, las veredas son de cemento mal peinado y de bolsa, directo del corralón y del tipo que ya ensució varias veredas porteñas. Ya se creía que es pasión por imitar las veredas de Nueva York había pasado, pero el vicio despunta cada tanto. El mismo material protagoniza un “mobiliario urbano” penoso que parece creado por y para un jardín de infantes al que se quiere castigar. Los bordes centrales de los canteros fueron resueltos con un apilamiento de bloques de cemento, mientras que los costados muestran un torturante banco también de concreto, con una suerte de separadores hechos con fierros doblados y pintados ¡de naranja!

El resultado es confuso, de mal gusto, caro y excesivo para un lugar que realmente se usa el sábado, cuando por razones inexplicables los emo y otras tribus afines se sentaban en el pasto a conversar y tocar la guitarra. Como para terminar de insultar al Pizzurno, la plazoleta cruzando Paraguay, en el “hueco” en esquina con Rodríguez Peña, ahora muestra una parafernalia de caños amarillos, un gimnasio urbano…”

¿Se puede pedir que el que diseñó esto devuelva el título?

VER NOTA COMPLETA

Comments are closed.