Aunque ya estaba para Sigmund Freud, el tema de la Confitería del Molino parece que puede resolverse al fin. Este jueves, el Senado le dio media sanción al esperado, muy esperado, proyecto de expropiación del maravilloso edificio. Esta obra maestra de la fantasía porteña lleva décadas cerrado y sucio, transformado en una muestra inocultable de nuestra desidia.

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