Los vecinos del barrio más cargado de patrimonio en nuestra ciudad no aflojan en su vigilancia y viven encontrando irregularidades. Lo que encontraron es que los especuladores inmobiliarios no se resignan ni a la baja de alturas en un amplio sector del barrio, ni a la protección de edificios en particular. En escalas diferentes, ignoran leyes y reglamentos contando con la ya proverbial indiferencia del macrismo en el poder.

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