El monumento a Cristóbal Colón, homenaje de los italianos al centenario de la Revolución de Mayo, yace devastado por el gobierno nacional, que debió haber velado por su conservación. El jefe del gobierno de la ciudad, directamente responsable de su integridad y conservación, no ha hecho aquello que sólo él podía hacer: presentarse ante la Corte Suprema para plantear este conflicto de jurisdicciones e intentar detener este vandálico proceder. La justicia en lo contencioso administrativo federal se ha enredado en sus circuitos burocráticos para eludir pronunciarse, enfrentándose a estos dos poderes que juegan a oponerse, pero a la hora de ejecutar arbitrariamente semejante perjuicio al patrimonio de los argentinos no han dudado en hacerse cómplices de su destrucción. La Legislatura de la ciudad no interpeló al jefe de gobierno ni a sus ministros por el incumplimiento de sus deberes. La violación de una ley del Congreso de la Nación y la desobediencia flagrante de una resolución judicial no han hecho reaccionar tampoco a los senadores y diputados de la Capital, ni del resto del país. El Congreso no ha sido el escenario de ninguna discusión al respecto.

El monumento yace desguazado y sin destino. Triste metáfora de nuestra sociedad, incapaz de defender el patrimonio común.

Dra. María Carmen Arias Usandivaras
Presidenta Asociación Civil Bastade Demoler
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