La jueza porteña que sigue el amparo por la Casa Suiza la debe estar pasando muy bien. Es que el gobierno porteño está recurriendo al humorismo de corte surrealista para defender su permiso para demoler el edificio histórico. Resulta que, para el macrismo en funciones, lo único valioso del viejo edificio es un portal interno. El Ministerio de Desarrollo Urbano contestó por escrito, explicando a la Justicia que no aprecia en absoluto la “cara” de la Casa, ese frente racionalista con el nombre inscripto en tipografía art déco, dos locales y la entrada de teatro que da a un largo pasillo. Lo que sí aprecia la gente del ministro Daniel Chaín es el portal del edificio interno, el más antiguo, que dejó de verse cuando se construyó la fachada déco.

Lo insólito es que los de Chaín no buscan preservar ese edificio y mucho menos su sala de espectáculos. Lo que proponen es que el portal sea “recortado” de su lugar original y “pegado” en algún lugar visible del pavote edificio proyectado. “Pegado” literalmente: le explican a la jueza que será sujeto a su nueva posición usando epoxi…

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