Los lectores de m2 recuerdan que recientemente se publicó una oscura y preocupante resolución de ese mago de la firma rápida, el director general de Interpretación Urbanística y Registro, Antonio Ledesma (1-2-14). La disposición 1694 consideraba “factible” un nuevo proyecto para La Cuadra y La Imprenta, los dos edificios patrimoniales que causaron un verdadero levantamiento de los vecinos de esa zona de Palermo cercana al Hipódromo, con amparo primero y leyes de catalogación después. El texto del socio comercial de sus jefes Daniel Chain y Héctor Lostri –¿y la Ley de Etica Pública?– era un palabrerío confuso, que daba pie a la preocupación. Tanta que el nuevo proyecto fue rápidamente enviado a esta redacción con un mensaje: se ajusta a las catalogaciones.

Como se puede ver en las dos imágenes, el grado de protección de las dos piezas es muy diferente. La Cuadra la tiene muy alta, con lo que no puede alterarse su aspecto ni volumetría. El nuevo proyecto mantiene su actual aspecto de galería y sólo elimina el techado liviano de vidrio que se había colocado cuando se hizo el restaurante. Este techo vidriado se reemplaza por otro más alto, con lo que se crea una circulación nueva por encima de las caballerizas en sí. Esto es, el techo vidriado queda rasante con la mansarda del frente, invisible desde la calle. Esta cubierta no cierra todo, porque atrás quedan los árboles al aire libre.

Otro cambio es que La Cuadra no va a estar más comunicada con La Imprenta por adentro, lo que desarma ese curioso “final” que le habían agregado. Ahora va a terminar y listo, como en el original. A la vuelta, se preservará la fachada de la vieja imprenta, como ordena el grado de catalogación más liviano que le dio la Legislatura. Esta fachada quedará integrada a un edificio de once niveles con retiros, exactamente lo que tienen sus vecinos. Por encima y retirado del frente, se elevará una pequeña torre en el terreno largo donde se alzaba el atrio de entrada al centro comercial. La Imprenta seguirá siendo un gran local, muy posiblemente gastronómico.

Consta en los originales que las imágenes de esta nota fueron enviadas y recibidas por mesa de entrada en el gobierno porteño, con lo que son, por así decirlo, el proyecto “oficial” para el lugar. La obra no tiene fecha todavía por una curiosidad judicial, que el amparo sigue vigente pese a que la Legislatura resolvió la cuestión de fondo al catalogar por ley los dos edificios, con lo que su custodia pasa a ser responsabilidad del Ejecutivo porteño.

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