Pasaje Convención MRA

Es el viejo truco de arruinar un pasaje con un edificiote que se ajuste a las alturas de la calle o avenida lindante, de modo de que todo sea legal aunque no debería serlo. En el caso de la foto enviada por un vecino, se puede ver ya tapiada una vieja esquina de Dorrego –la calle a la derecha, con otro bodoque ya terminado– y el pasaje Convención. Por la calle chica entrará algo que promete ser grande, pesado y hormigonudo porque lo firma el Estudio Mario Roberto Alvarez que, como indica el nombre, sigue la tradición del maestro de la torre bancaria, el rascacielos irrespirable, la masa. La contradicción entre llevar un lote sobre una calle a “su máximo potencial de carga constructiva”, como se dice en arquitectonés “dale con todo”, y la protección de los pasajes resulta siempre en la pérdida del segundo. Los gobiernos porteños, éste en particular y los anteriores también, nunca se les animan a las constructoras. Así vamos.

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