Los tambores volvieron a sonar ayer en la vereda de la Casa Suiza , en Rodríguez Peña 254 . Como ocurrió en enero, cuando organizaciones y vecinos se manifestaron y un amparo evitó la demolición del edificio, un emblema de la cultura afro en la Ciudad, otra vez hubo una concentración para pedir que se avance en una ley que proteja definitivamente el lugar.

La convocatoria coincidió con la celebración del Día del Afroamericano de Tronco Colonial y el Día de Internacional de Patrimonio (es hoy) y fue organizada por la Asociación Misibamba y las organizaciones Basta de Demoler y Vecinos de la Casa Suiza.

“Nos juntamos para llamar la atención de los legisladores. Queremos que empiecen a tratar los proyectos de ley sobre Patrimonio que quedaron frenados y que también se desarrollen nuevos. Para nosotros es muy importante”, explicó Santiago Pusso, de la ONG Basta de Demoler.

Al caducar en diciembre la ley que protege a las edificaciones anteriores a 1941 (trascendió que la Legislatura volvería a tratarla en las próximas semanas), se anunció que la Casa Suiza iba a ser demolida y que en su lugar se iba a construir un edificio de oficinas con cocheras. Aunque desde 2008 está considerado “Patrimonio Cultural de la Ciudad”, en enero los dueños aseguraban contar con el permiso para demoler el edificio, hasta que una medida cautelar los frenó.

“Estamos festejando el 17 de abril y reclamando por la preservación de este lugar, que es el último edificio que queda vinculado con la cultura afroporteña. Por suerte el proyecto viene bien y pudimos evitar la demolición”, declaró entre el ruido de los tambores, sobre la vereda de Rodríguez Peña, Pablo Cirio, de la Asociación Misibamba, que representa a la comunidad afroargentina de Buenos Aires.

La Casa Suiza tiene una especial importancia para los afroargentinos porque fue la sede, entre 1920 y 1978, del Shimmy Cub, una asociación de afroporteños que celebraba ahí sus bailes de carnaval, que duraban ocho días.

Fundada en 1861 por la Sociedad Filantrópica Suiza, por su salón también pasaron artistas como Sandro, Carlos Gardel y hasta los Redonditos de Ricota. Además, funcionó como refugio de las Madres de Plaza de Mayo durante la dictadura militar. Desde 2009, sus puertas están cerradas, y su fachada Art Deco luce descascarada y abandonada.

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