La noticia de este mayo es que la Comisión de Patrimonio de la Legislatura porteña aprobó un fuerte proyecto para incluir 40 catalogaciones de edificios notables de San Telmo y Barracas. El voto del lunes 13 deja a la ley impulsada por Proteger Barracas y una gran cantidad de vecinos y ONG de Barracas casi a punto del voto. Sólo falta la siempre más difícil Comisión de Planeamiento.

Como este proyecto se origina en los vecinos, hay dos casos llamativos que hubieron sido rechazados sin pensarlo en los famosos “barridos” que hace el CAAP. Uno está en San Telmo, Cochabamba 592, y es una esquina francesa muy bonita y airosa, con un local en planta baja tomando la ochava, pero con un pecado capital: un piso malamente agregado en la terraza que por suerte es parcial. A la hora de permitir la lucrativa destrucción del patrimonio, los “profesionales” se ponen muy puristas y condenan a muerte edificios “descaracterizados”. No es el caso de los vecinos, que saben que el patrimonio se puede arreglar.

Lo mismo ocurre en la notable residencia de Montes de Oca 284, un palacete de los que también había en el sur de diseño delectable. Este edificio afrancesado se destaca por un par de columnas monumentales que dan marco a un volumen central, dándole a la fachada un aplomo elegante que no arruina ni el “sombrerito” que le agregaron arriba. Es un tercer piso medio que en ángulo como una mansarda mal hecha de frente metálico y ventanas míseras. Nuevamente, un pecado que hubiera condenado el edificio a la muerte y la rentable obra nueva, si la decisión fuera de los “expertos”.

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