Hay una vieja frase, no muy creíble por estos pagos, que dice que el brazo de la ley es largo, largo. Pero cada tanto pasa algo que alienta a superar el cinismo, y es lo que acaba de pasar en Goya, la segunda ciudad de la orgullosa provincia de Corrientes. Un juez aceptó el amparo de la ONG Proyecto Goya y emitió un fallo tajante frenando una obra en el casco histórico, y le puso un parate al truquito institucional del intendente local para que los especuladores se carguen un área tan valiosa que el Senado nacional votó protegerla por unanimidad.

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