Muertos y clausuras

 

Este miércoles hubo otro muerto, más dos heridos, en una obra de Callao al 900 que los patrimonialistas recuerdan bien. Es el lote donde se levantaba La Mutual y fue la primera batalla legal de la entonces flamantísima Basta de Demoler, que perdió ese amparo pero aprendió y mucho. Esta vez, fue por el desplome de una grúa no apta para las cargas que le ponían, como ya había denunciado la Uocra.

 

Curiosamente, el gobierno porteño dejó saber esta misma semana que había clausurado seis obras en construcción por “graves infracciones” y, en un caso, por peligro de derrumbe. De hecho, agregaron que estos casos se sumaban a otros 45 cierres y suspensiones realizados en lo que va del año. Obviamente, lo hacían para defenderse de la acusación de indiferencia hacia la vida ajena y la complicidad con los que piensan más en bajar costos que en ser mínimamente decentes.

Pero en este anuncio se les escapó la liebre, porque las 51 medidas fueron tomadas por la Dirección de Protección al Trabajo que depende de la Subsecretaría de Trabajo, Industria y Comercio porteña. Esto es, fueron inspecciones únicamente de las condiciones y riesgos de trabajo, no de permisos y conducción técnica de las obras. Al hacer este anuncio, el macrismo dejó en claro que su Agencia Gubernamental de Control sigue negándose a tocar los intereses de las constructoras.

En cambio, con la Uocra encima y el escándalo de la muerte de un albañil y las heridas a otros cuatro del 25 de febrero en la obra de Jean Jaurès y Valentín Gómez, es más difícil hacerse el oso con la seguridad de trabajo.

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