“La conveniente falta de control a la industria mimada por el gobierno porteño sigue abriendo buenos negocios. Esta semana, una demolición secreta, una quinta catalogada en venta y un edificio con papeles de hace 21 años.

Con lo que el macrismo sanciona el dicho de que hecha la ley, hecha la trampa a un nivel institucionalizado. La industria de la construcción y los especuladores de todo tamaño recibieron la señal fuerte y clara, actuando en consecuencia. Tres casos detectados y denunciados en estos días demuestran qué ecuménico y variado es el descaso a la ley”

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