Una clausura en el microestadio

“Los vecinos de Once, reunidos en Manzana 66, lograron clausurar la manzana donde se quiere hacer un estadio para 18.000 personas. Un paso más para frenar una obra de enorme y negativo impacto urbano.”

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“En la base de este lío está la poca preocupación del macrismo en crear cosas perdurables para la ciudad. Esta manzana debería haber sido comprada sin más vueltas por la municipalidad para hacer una plaza, de modo de subir el número de metros verdes de la ciudad, que siguen disminuyendo, aunque se cuenten como verdes espacios simplemente abiertos, aunque pavimentados. La pereza, el desinterés o la simple falta de imaginación del macrismo por estos temas impidió esta solución positiva, con lo que quedamos con un proyecto privado particularmente molesto que arrancó en 2011 con desalojos y cierres de comercios, y la demolición interna de los edificios que los alojaban. De paso, estas demoliciones se hicieron sin la menor traba oficial, pese a que varios eran anteriores a 1941. En un caso, un edificio que sí estaba en el catálogo preventivo fue “reconsiderado” por el CAAP, que le retiró la protección para que lo destruyeran.

La manzana en cuestión está en una zona residencial, de alturas relativamente bajas, a cuatro cuadras de Plaza Once, con un tránsito bastante abrumador y una alta densidad urbana. Un microestadio con capacidad para 18.000 personas crearía picos de transporte de difícil solución, una saturación de coches tirados por todas partes, y un nivel de ruido insoportable, especialmente porque el lugar se usaría para recitales.”

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